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Aproximaciones a la traducción

Algunas consideraciones sobre la traducción médica

Por Malcolm Marsh. Universidad de Salford

Introducción

Los aspectos y conceptos que este artículo va a examinar son en su mayoría de tipo práctico más bien que teórico ya que se derivan principalmente de mi experiencia como traductor profesional y docente.

1. Definiciones y especialidades

Examinemos en primer lugar exactamente lo que entendemos por medicina para luego pasar a considerar las consecuencias para la llamada «traducción médica». Tras enumerar las dificultades y peculiaridades de los textos médicos me centraré en la descripción de algunos aspectos concretos, sugiriendo a continuación algunas recomendaciones metodológicas de tipo práctico para su solución. Me refiero siempre a la traducción entre los idiomas español e inglés. El DRAE define la medicina así:

Ciencia y arte de precaver y curar las enfermedades del cuerpo humano.

y la Enciclopedia Britannica dice que es:

...the aggregate of scientific fields related to prevention and treatment of disease, as well as maintenance of health.

Esta segunda definición nos indica que cuando hablamos de la medicina no se trata de un único campo sino que constituye un amplio abanico de áreas y disciplinas afines —cada una muy extensa— y estrechamente interrelacionadas entre sí. A continuación se relacionan las principales áreas de la medicina moderna (con su equivalente en inglés) junto con otras especialidades médicas:

  • anestesiología - anesthesiology
  • bacteriología - bacteriology
  • bioquímica - biochemistry
  • cirugía - surgery
  • dermatología - dermatology
  • endocrinología - endocrinology
  • farmacología (clínica) - (clinical) pharmacology
  • fisiología - physiology
  • genética - genetics
  • geriatría - geriatrics
  • hematología - haematology
  • inmunología - immunology
  • medicina interna - internal medicine
  • microbiología - microbiology
  • obstetricia y ginecología - obstetrics and gynecology
  • odontología - dentistry
  • oftalmología - ophthalmology
  • otorrinolaringología - ENT
  • patología - pathology
  • pediatría - pediatrics
  • psiquiatría y neurología - psychiatry and neurology
  • radiología - radiology
  • urología - urology
  • virología - virology

así como algunas áreas nuevas o aplicaciones especiales

  • medicina forense - forensic medicine
  • medicina industrial - industrial medicine
  • medicina nuclear - nuclear medicine
  • medicina preventiva y rehabilitación - preventive medicine and rehabilitation
  • medicina tropical - tropical medicine

Como se puede apreciar, no se trata de listas exhaustivas. Por ejemplo, no figuran entre ellas la enfermería, la medicina familiar, la tecnología médica y un largo etcétera. Estas relaciones nos permiten apreciar que, al hablar de la medicina, la extensión del saber que se pretende cubrir resulta enorme. El primer punto, por consiguiente, reside en que al referirnos a la traducción médica como una subcategoría de la traducción científica y técnica englobamos un campo extensísimo y mucho más amplio de lo que un traductor —por muy bien preparado que esté— pueda abarcar. Dicho de otro modo, aún en el supuesto caso del traductor profesional que se dedicara exclusivamente a la traducción médica, no podría dominar todas las áreas arriba mencionadas. De ahí que en la realidad a este nivel descriptivo todavía estamos lejos de realizar el concepto del traductor especializado, salvo, quizás en el caso de los traductores de plantilla o institucionales.

2. Tipología de textos y naturaleza de los textos científicos

Hemos enumerado brevemente las especialidades que nuestra esfera de interés alcanza. Pero no olvidemos que el traductor trabaja con textos. Asimismo y al igual que el contenido de la medicina —que se presenta extenso, complejo y muy especializado— los tipos de texto también son numerosos. A modo de ejemplo, detallo a continuación tan sólo diez tipos de texto relacionados con la medicina:

  1. anuncios (en todos los medios de comunicación) para específicos, aparatos ortopédicos, profilácticos, prótesis, etc.
  2. artículos de periódicos, sobre todo, suplementos especializados
  3. artículos de revistas médicas
  4. certificados médicos (de buena salud, de defunción)
  5. informes médicos
  6. libros de divulgación
  7. libros especializados
  8. libros de texto
  9. prospectos
  10. recetas

Cada uno suele redactarse en un estilo diferente, determinado en gran medida por la función y el formato que adopta —sin mencionar las idiosincrasias estilísticas de cada autor—. Haré algunas observaciones con respecto a los textos y sus funciones más adelante.

Pasemos ahora a una consideración fundamental: en todo mensaje lingüístico, la forma o la expresión es parte integral del mensaje. A mi entender, lo que diferencia el lenguaje científico y técnico del literario reside precisamente en que se encuentran en polos opuestos del espectro lingüístico en lo que se refiere a este fenómeno. Me explico: el texto literario explota al máximo —a veces, hasta más allá de lo permitido normalmente— los límites de una lengua en todos sus niveles: fonológico, morfológico, sintáctico, semántico y pragmático; en cambio, el texto científico —bien escrito, claro está— busca la claridad por encima de todo ya que las innovaciones o experimentaciones lingüísticas, el retoricismo, el esperpentismo, la ostentación o recreación verbal sólo servirían para distraer u ofuscar al lector. Factores como la ambigüedad intencionada —empleados con frecuencia en los textos literarios— brillan por su ausencia en los textos científicos, entre los que hemos de incluir los médicos.

Si nos detenemos a estudiar en concreto el nivel de la semántica léxica, tomando los cuatro tipos de significado de palabras y enunciados clasificados por Cruse (Cruse: 1986) proposicional; expresivo o emotivo; presupuesto y evocado no se suele encontrar el uso del significado expresivo o emotivo ni tampoco el evocado en textos médicos; lo que predomina en la semántica científica es el proposicional.

Me queda tocar algunos puntos metodológicos. Aquí me voy a limitar a considerar los artículos médicos que aparecen en revistas médicas especializadas o en revistas de disciplinas relacionadas. Estos artículos suelen ser escritos por investigadores que ponen a conocimiento de la comunidad científica sus descubrimientos bien sea en cuanto a tratamientos o en disciplinas básicas que amplían nuestros conocimientos de la fisiología, la patología, etc. o por otros expertos como renombrados cirujanos que describen nuevas técnicas quirúrgicas. En general podemos decir que este tipo de texto sigue un formato relativamente fijo, por ejemplo, introducción: que suele incluir un breve resumen de los conocimientos en esta área; exposición del experimento o investigación; métodos: que puede incluir datos sobre aparatos usados o pruebas empleadas; resultados, y finalmente, conclusiones. En cada uno de estos apartados se encuentra un porcentaje de lo que podríamos denominar lenguaje formulaico. El traductor debe familiarizarse con el equivalente en el idioma meta.

3. Medicina y cultura

Otro factor, por lo general, ausente en los textos no científicos es el elemento cultural. Hoy día la medicina moderna es internacional. Por supuesto, pueden existir y existen diferencias en lo que concierne a la distribución de las multitudinarias patologías por la geografía del planeta. Ahora bien, en general las diferencias culturales suelen encontrarse a nivel de los pormenores de algunos aspectos de la terapéutica. Mi colega, el profesor Hickey, cuenta una anécdota médica del paciente inglés a quien el facultativo español le había recomendado tomara su medicación «con leche ligeramente azucarada», instrucción que resultó un tanto extraño al paciente. Al preguntar éste al médico el porqué de este procedimiento, descubrió que los españoles suelen beber la leche con azúcar y no pocas veces en cantidades abundantes —práctica poco común en Gran Bretaña.

Si se me permite un breve inciso a esta altura, quisiera referirme a ciertos rasgos culturales con respecto al lugar que ocupa la medicina en ambas comunidades lingüísticas ya que a veces, y según el tipo de texto, pueden verse reflejados en ellos. Tanto en España como en Gran Bretaña la profesión médica goza de un alto prestigio aunque la relación médico-paciente no siempre está clara.

Sin querer entrar en estereotipos nacionales, el español parece preocuparse más por su salud y no tarda en acudir al médico en busca del alivio de sus males. Dado que el sistema de Seguridad Social español ha empleado hasta ahora casi exclusivamente medicamentos de marca, los pacientes conocen mejor los nombres de los fármacos que ingieren, suelen leer los prospectos que los acompañan por lo que se prestan a autorrecetarse así como recomendar o instar a sus allegados y amigos con síntomas parecidas que tomen los mismos remedios que ellos. Práctica, esta última, que puede resultar sumamente peligrosa.

En las Islas Británicas, en cambio, parece que existe lo que algunos consideran una conspiración entre la profesión médica y la farmacológica para mitificar sus respectivas ciencias unido al hecho de que muchos fármacos comunes son adquiridos y dispensados a granel por la Seguridad Social británica sin más que el nombre del compuesto químico y la posología. Por lo visto esta privación de una más amplia información sobre los fármacos que ingerimos es precisamente para evitar el peligro descrito en el párrafo anterior.

En resumen, en mi opinión y en términos generales la relación entre la profesión médica y el paciente tiene consecuencias para el sistema lingüístico. Por razones que en las que no podemos adentrar aquí —quizá sociológicas, educativas y estilísticas— en la lengua escrita el inglés tolera mejor la mezcla de terminología técnica con el empleo de vocablos más comunes. Volveremos a este punto más tarde.

4. Escollos de la traducción médica

Ante un texto médico, al traductor neófito le parece que el problema más acuciante, tras llegar a entender el texto original, radica en la terminología técnica. En parte, tiene razón.

Cabe señalar aquí, en primer lugar, que la medicina, como vimos en la primera sección de este artículo, es un campo del saber extremadamente amplio y multidisciplinar, y en segundo lugar, que pertenece a las ciencias por lo que sigue unos procedimientos rigurosos de investigación y verificación. Por consiguiente la terminología técnica, además de la que podríamos designar específicamente médica, abarcará vocablos de disciplinas afines tales como la bioquímica o la microbiología así como los aparatos, a menudo de avanzada tecnología, empleados en los experimentos en el laboratorio o en la terapéutica hospitalaria. En un elevado porcentaje de los artículos médicos aparecen conceptos y técnicas de la estadística sobre todo en caso de incluir estudios clínicos bien sean longitudinales o transversales.

No obstante, en la práctica y a la hora de examinar los frutos de estos traductores principiantes, mi experiencia indica que no es mayormente la terminología técnica en lo que más se equivocan. Son dos las razones principales.

En primer lugar, se debe al simple hecho de que la mayoría de las palabras especializadas de la medicina se basan, en ambos idiomas, en étimos latinos y griegos. Una mirada superficial a cualquier diccionario médico bilingüe, por ejemplo, el de Ruiz Torres (1980), confirmará esta aseveración. Basta, por lo tanto, equiparse con unos diccionarios técnicos especializados —bilingües y monolingües— por una parte y, por otra, familiarizarse con unos conocimientos morfológicos básicos en ambos idiomas. Con respecto al inglés, existe una excelente publicación (Roberts, 1971) que expone con gran claridad la morfología de la terminología médica. Por supuesto, consultar textos paralelos en la lengua meta arroja resultados más fiables y mejores que todos los diccionarios técnicos.

En segundo lugar, una vez descubierta la terminología correcta, las variantes suelen ser mínimas y los autores médicos normalmente optan por una única fórmula para cada concepto ya que, a diferencia de los demás estilos lingüísticos, el uso sistemático de la terminología técnica es uno de los factores determinantes del lenguaje científico. Incluso el español, que normalmente rehuye la repetición léxica como defecto estilístico, se atiene a esta norma.

4.1. Dificultades generales y específicas

¿Cuáles son, pues, las dificultades que suele arrojar la traducción médica? Podemos dividirlas en dos grandes categorías: las generales y las específicas. Las generales son las que parecen inherentes a la traducción entre dos lenguas, mientras que las específicas se dan exclusivamente en textos médicos. A mi modo de ver, las que pertenecen a la primera categoría son las que causan más problemas y las de la segunda las que a menudo requieren que se recurra a la ayuda de los expertos médicos o bien en la etapa de comprensión y/o de redacción. Es decir, discrepo hasta cierto punto con el típico comentario, por ejemplo, el de Newmark (Newmark: 1988):

However, the central difficulty in technical translation is usually the new terminology (p. 152)

4.1.1. Dificultades generales

A continuación haré un breve repaso de algunas de las principales dificultades generales que surgen al traducir entre el español y el inglés. Antes de comenzarlo, no obstante, quisiera recordar al lector que, además del tipo de texto, sobre el cual el traductor no tiene control ya que constituye un factor inherente, éste debe tener en cuenta otro factor de tipo circunstancial, es decir, el destino de su traducción puesto que afectará a lo que Hervey y otros (1995:6) llaman, tanto la estrategia a adoptar como el detalle. Este concepto lo llaman Hatim y Mason (1990: 190) purpose of translation o sea, el propósito de traducción.

Como ya acabo de señalar, el traductor poco experimentado a menudo se ciega con dos aspectos: el primero, la lucha por entender el texto y el segundo, la búsqueda de la terminología especializada equivalente. Tras superar estos dos obstáculos lingüísticos no suele prestar suficiente atención a las restantes dimensiones de su tarea. A nivel de la palabra, el mayor número de problemas surge con dos clases de palabra: primero, con el artículo determinado, dado el diferente empleo del mismo en las dos lenguas: el traductor inglés se presta a emplear el artículo determinado en su lengua cuando no es requerido por seguir demasiado de cerca el texto original. En el primer ejemplo escogido de una traducción realizada por un estudiante subrayo los artículos superfluos en el inglés:

Ejemplo 1:

La mayoría de las primeras penicilinas y de las cefalosporinas de primera generación son potentes inductores de las enzimas de la clase 1 a concentraciones subinhibidoras, tales como la cefoxitina y la imipinema. [texto original]

Most of the early penicillins and the cephalosporins are strong inducers of the Class 1 enzymes at sub-inhibitory concentrations, as are cefoxitin and imipenem. [texto meta]

Segundo, las preposiciones, de nuevo por lo que Mona Baker (1992: 54) denomina:

the engrossing effect of source text patterning

es decir, la atracción del uso en castellano, sobre todo por las restricciones de selección o de colocación. En este segundo ejemplo apreciamos cómo el traductor aprendiz ha sido inducido a emplear la preposición in por las restricciones de selección léxica del español. En cambio el verbo to spread en inglés rige la preposición over.

Ejemplo 2:

La dosis diaria se repartirá en dos o tres tomas. [texto original]

The daily dosage will be spread in two or three doses . [texto meta]

Relacionado también con las preposiciones, vemos la predilección hispánica por las frases preposicionales en vez del empleo de una preposición simple.

Ejemplo 3:

El examen histológico de ganglios provenientes de pacientes con sífilis precoz... [texto original]

Histological examination of glands from patients with early syphillis... [texto meta]

Ejemplo 4:

...el tabaco, ... , no podrá ser consumido por las personas que asistan o visiten al enfermo, ni siquiera en sectores adyacentes a la habitación en la que reposa. [texto original]

... those caring for or visiting the patient will not be allowed to smoke, not even near the sick room. [texto meta]

Para poner fin al apartado léxico, no debemos olvidarnos de los llamados «falsos amigos». A continuación hago una relación de unos pocos sacados del apartado del mismo nombre de la publicación de Mandelbrojt-Sweeney (1994: 77-80):

abortus:
no es aborto (abortion) sino feto no viable o engendro
anthrax:
no es ántrax (carbuncle) sino carbunco
constipated:
no es constipado (a cold) sino estreñido
disorder:
en el lenguaje médico habitualmente no significa desorden sino alteración, trastorno o enfermedad
drug:
en castellano se prefiere medicamento, fármaco, o sustancia farmacéutica a droga, este último se reserva para las drogas de adicción
expiration:
además de expiración (muerte), es también espiración (acción de expeler el aire respirado)
fatal:
en medicina se utiliza generalmente en el sentido de mortal; en castellano el término fatal carece de este sentido
infant:
en medicina no significa infante (niño de menos de 7 años), sino lactante (niño de menos de 2 años)
labour:
en obstetricia, parto, no significa labor
parent:
no es pariente (relative) sino padre o madre
sane:
no es sano, sino cuerdo o sensato
topic:
no es tópico (local or external (use)) sino asunto, materia o tema

A nivel de la oración, en el discurso español parece generarse y tolerarse oraciones más largas mientras que el inglés se opone a ellas prefiriendo el punto ante el punto y coma. El traductor inglés necesita dividir las oraciones prolijas con todas las consecuencias para la cohesión textual. Por el contrario, el traductor español a menudo debiera recurrir a la unión de las lacónicas expresiones inglesas.

Ejemplo 5:

En el año 1971, Fierlafijn administra una dosis de 100 mg, dos veces por día, después de las comidas principales, durante tres días consecutivos, siendo esta dosis independiente de la edad o peso corporal del paciente, obteniendo un 100 por ciento de éxito, sin efectos secundarios. [texto original]

In 1971, Fierlafijn administered 100mg twice daily after main meals on three consecutive days. The dosage, irrespective of age and body weight, was one hundred per cent successful and caused no side effects. [texto meta]

Finalmente, el siguiente ejemplo, además de ilustrar la diferente división sintáctica del inglés así como el desplazamiento de ciertos elementos en la segunda parte de la oración, demuestra que existe la preferencia de las estructuras pasivas en textos ingleses comparado con el uso en español de otros mecanismos.

Ejemplo 6:

Definimos a la septicemia como una enfermedad infecciosa, no contagiosa, provocada por bacterias que, localizadas en un punto del organismo, se reproducen de manera tal que sobrepasan el umbral límite de defensa del foco de infección, aparente o inaparente, e irrumpen por vía hemática, previo desnivel de las reacciones inmunoalegohumorales, hacia nuevas localizaciones, las cuales actuarán y se desarrollarán, según la modalidad del órgano atacado y la etiología de la septicemia, como localizaciones secundarias o metastásicas. [texto original]

Septicaemia may be defined as an infectious, non-contagious disorder caused by bacteria located in a particular part of the organism. These bacteria reproduce to such an extent that they overwhelm the defences at the source of infection, symptomatic or asymptomatic, and, the allergic humoral immunity reactions having become imbalanced, are carried by the bloodstream to other sites. Depending on the type of organ attacked and the cause of the septicaemia, these sites will act and develop as secondary or metastatic sites. [texto meta]

4.1.2. Dificultades específicas

Ahora voy a enumerar los rasgos específicos de la traducción médica entre el inglés y el español. El orden de los puntos tratados no implica una jerarquía de importancia. En primer lugar surge la mayor admisibilidad en inglés de la yuxtaposición de la terminología técnica médica con la menos técnica; en segundo lugar encontramos un mayor empleo en español de marcas comerciales para los fármacos en contraposición con el inglés que utiliza los compuestos químicos; en tercer lugar, en algunas áreas de la medicina existen distintas medidas y convenciones entre las dos comunidades; en cuarto lugar, y asociado a nuestro anterior punto, se encuentran diferencias en la forma de denominar algunas sustancias químicas; en quinto lugar entre los dos idiomas hallamos a veces una discrepancia en la denominación de ciertas enfermedades y síndromes así como variaciones en la ortografía de algunos nombres propios. Trataré a continuación todas y cada una de estas características sugiriendo procedimientos para superar estos problemas si procede.

Al examinar este primer punto de la mayor admisibilidad en inglés de la yuxtaposición de la terminología técnica médica con la menos técnica, hemos de volver a mencionar la relación entre registro y tipo de texto ya que este factor se hace más patente en ciertos tipos de textos que en otros. La diferencia entre los dos idiomas radica en que en inglés se encuentra el empleo casi exclusivo de la terminología técnica médica, predominantemente en los textos muy especializados, por ejemplo en las revistas médicas especializadas, pero en otros tipos de texto, e incluso en revistas médicas bastante especializadas, la terminología técnica y la popular se encuentran utilizadas indistintamente mientras que en español no se suele hallar vocabulario menos técnico o por lo menos en mucho menor grado en publicaciones equiparables.

El siguiente ejemplo ofrece las formas técnicas y no técnicas en inglés de algunas enfermedades:

Ejemplo 7:

epidemic parotitis; varicella; scarlatina, cerebral embolism; tetanus [terminología técnica]

mumps; chicken-pox; scarlet fever; stroke; lockjaw. [terminología común]

El segundo punto es interesante ya que a veces causa problemas a los traductores menos expertos quienes dejan de reconocer como tales los nombres de las marcas de fármacos. En parte se debe a que no siempre la tipografía indica este hecho.

Una vez identificados estos términos surge la cuestión de cómo verterlos al inglés. Si el fármaco lo fabrica una multinacional existe la posibilidad de que también comercialice este producto en el mercado inglés, en este caso, a veces la empresa emplea el mismo nombre o uno muy similar simplemente adaptado a la fonología del inglés. De todas formas el modo de resolver este problema reside en consultar una farmacopea española, o vademécum como se suele llamarlas corrientemente. Estas publicaciones suelen venir organizadas en varias secciones según las marcas, los compuestos químicos que contiene el fármaco y los laboratorios farmacológicos que elaboran estos productos.

Una vez encontrado el fármaco en cuestión, se tiene acceso al nombre del fabricante. Con esta información se consulta una publicación equivalente en inglés para establecer si existe el mismo producto o uno de similares características en el mercado inglés —The British National Formulary—. En caso de no existir, se puede buscar otra medicina con la misma composición y sustituirla o mejor todavía referirse simplemente al compuesto químico ya que la convención inglesa es la de citar siempre el nombre del compuesto. A veces viene en un texto una lista de fármacos, si sólo existieran algunos de estos fármacos en inglés por razones de coherencia es preferible adoptar esta última solución.

Ejemplo 8:

El analgésico tan popular en España Nolotil no existe en Gran Bretaña ni siquiera se emplea el compuesto químico que contiene en ningún producto británico. En este caso habría que referirse a él mediante su compuesto y quizá explicar que se emplea como analgésico en España.

Nuestro tercer punto específico se relaciona con algunas discrepancias existentes entre las convenciones de expresar las medidas de ciertas pruebas. Este es un problema muy similar a otro que conocerán los conductores. En Inglaterra se refiere al consumo de carburante en miles to the gallon mientras que en España se habla de litros por 100 kilómetros. Para la prueba de la colesterolhemia, es decir la tasa de colesterol en la sangre, en Gran Bretaña se suele dar una cifra como por ejemplo, 7,5 ó 8,1 mientras que en España se emplea factores como 200 ó 125 etc. Conviene mencionar aquí que, por razones como éstas, en los textos en los que aparecen resultados de pruebas de laboratorio es preciso hacer especial hincapié en que el experto médico que revise el texto traducido debe comprobar la expresión de estos datos.

El cuarto punto, más que una diferencia entre los dos idiomas, es una llamada al traductor no ducho en la traducción científica a prestar especial atención a la expresión —sobre todo simbólica— de algunas sustancias químicas:

Ejemplo 9:

Tradicionalmente los símbolos de la fórmula para el ácido sulfúrico se escribía SO4H2 mientras que en el mundo anglosajón se transcriben H2SO4.

Ejemplo 10:

Asimismo en castellano aún se emplea el término anhídrido de carbono mientras que en inglés se expresa con carbon dioxide aunque el imperialismo científico anglosajón arrastra el castellano cada vez más hacia dióxido de carbono e incluso algunos autores emplean bióxido de carbono.

Ejemplo 11:

En física he visto la expresión light ions traducido con iones de luz cuando el significado era iones ligeros.

Finalmente, quisiera mencionar el hecho de que en algunos casos existen discrepancias o predilecciones en cuanto a los nombres de ciertas enfermedades, síndromes e incluso órganos u otras partes del cuerpo entre las distintas comunidades médicas Esto se debe a veces al hecho de atribuir su descubrimiento a distintas personas.

Ejemplo 12:

Winslow's pancreas = apófisis unciforme del páncreas

5. Conclusiones

La medicina, o quizá mejor dicho las ciencias médicas, engloba un área del saber humano extensísima por lo que se halla dividida en numerosas especialidades. Ningún clínico puede abarcarlas todas, de ahí que tampoco ningún traductor, ni siquiera teniendo una formación en medicina, puede aspirar a dominarlas todas.

Por consiguiente el traductor profesional que se dedique a trabajar en este campo ha de prepararse bien, con una formación superior preferentemente en la traductología; documentarse adecuadamente mediante diccionarios y otras obras de consulta especializadas; consultar textos paralelos; revisar cuidadosamente su texto meta, sobre todo prestando especial atención a los puntos generales mencionados en la sección 4.1.1 de este estudio y, finalmente, solicitar a un experto en la materia traducida que lea la versión final centrándose sobre todo en los puntos específicos abordados en la sección 4.1.2.

Quien siga estas recomendaciones no realizará una traducción perfecta, ya que no existe tal cosa, pero por lo menos eliminará errores y conseguirá una versión aceptable y profesional.

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