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El Archivo Histórico Nacional fue
el más moderno de los grandes archivos españoles hasta la creación del Archivo General
de la Administración, en Alcalá de Henares.
La decisión, por parte del gobierno, de crear un
gran Archivo Histórico Nacional fue consecuencia de las reformas de la Administración
Central del Estado ocurridas durante el siglo XIX.
Durante los años cuarenta y cincuenta del siglo XIX el
Ministerio de Gracia y Justicia generó abundante legislación sobre la situación de los
archivos del Estado, lo cual refleja la inquietud de los responsables políticos del
momento sobre la falta de una organización fundamental de los papeles producidos por una
Administración Central en pleno cambio.
El Gobierno de Isabel II promulgó una
legislación tendente a subsanar las deficiencias que en ese momento sufrían los archivos
del Estado, en los que se encontraban amontonadas ingentes masas documentales procedentes
de Ministerios y de otros organismos extinguidos Consejos, Inquisición como
resultado de las reformas administrativas borbónicas. Esa documentación, inútil
administrativamente, planteaba graves problemas en su conservación.
También se encontraban en situación caótica
los papeles recogidos por el Estado como consecuencia del gran cambio en política
hacendística que significaron las leyes desamortizadoras que se habían llevado a cabo a
partir de las Cortes de Cádiz y con especial incidencia en el reinado de Isabel II. Esta
documentación, procedente de las instituciones religiosas a las que afectaron dichas
leyes, se encontraba en el Ministerio de Hacienda y en las Delegaciones de este
Departamento. Sin que sirvieran para ningún trámite administrativo, eran papeles
caducados y ocupaban locales que resultaban necesarios para otros fines ministeriales.
Ante el peligro que suponía esta situación para
tan valiosos documentos, la Academia de la Historia solicitó su custodia y conservación,
con el propósito de organizarlos mediante los procedimientos al uso en aquella época.
Esta salvaguardia le fue concedida a la Academia en tiempos del Ministro de Hacienda don
Juan Bravo Murillo, por Real Orden de 26 de agosto de 1850.
A partir de ese momento, la Academia de la
Historia solicitó la creación de un nuevo archivo para albergar adecuadamente toda esta
documentación, el Archivo Histórico Nacional, que se creó por Real
Decreto de 28 de marzo de 1866. La documentación fundacional de este Archivo fue la
recogida por la Academia de Historia como consecuencia de la desamortización.
En 1896 el Archivo fue trasladado al Palacio de
Bibliotecas y Museos. En esta nueva instalación, bajo la dirección de Vicente Vignau
Ballester, se reunieron en este archivo no sólo los fondos que se hallaban instalados
hasta ese momento en la Academia, sino también los papeles producidos por la
Administración Central repartidos por las distintas dependencias de los Ministerios,
completamente inaccesibles para la investigación y con grave peligro para su
conservación.
En el año 1953 se trasladaron los fondos al
edificio actual en los altos de la calle de Serrano, de Madrid. |

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Naturaleza de los fondosEl Archivo
Histórico Nacional no sólo conserva documentación de la Administración del
Estado, sino que alberga también en sus depósitos documentos generados por otros
organismos de otros ámbitos de jurisdicción: regional, provincial e incluso local;
asimismo, ha recogido documentos de entidades y corporaciones de la más diversa índole,
lo que hace que no sea tan homogéneo en su contenido como los otros grandes archivos.
Los fondos actuales del Archivo
Histórico Nacional se agrupan en cuatro grandes apartados:
- Administración del Estado (Consejos Suprimidos,
siglos XIII-XIX; Estado, siglos XVI-XIX; Juros, siglos XV-XIX;
Inquisición, siglos XVI-XIX; Fondos Contemporáneos, siglos XVI-XX; etc.)
- Institucionales
- Privados (Clero regular y secular, siglos IX-XX;
Mesta; Osuna, siglos XII-XIX; etc.)
- Colecciones (Sigilografía, siglos XII-XX;
Códices y Cartularios, siglos X-XIX).
Actualmente se encuentra en proceso de
instalación una nueva sección del Archivo Histórico Nacional, la sección «Nobleza»,
situada en el Hospital Tavera de Toledo, y que, como su propio nombre indica, reúne
archivos de las casas nobles más importantes de España. |

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Sección «Guerra Civil»:
Archivo General de la Guerra Civil Española
El
Archivo General de la Guerra Civil Española ha sido creado por Real
Decreto 426/1999, de 12 de marzo, tomando como núcleo documental el
existente en la Sección Guerra Civil del Archivo Histórico Nacional, con
la finalidad de reunir, conservar y disponer sus fondos documentales
para la investigación, la cultura y la información. Dicha Sección se
creó por Orden del Ministerio de Cultura de 7 de mayo de 1979 (BOE de 21
de junio de 1979), por la que se dispuso la adscripción de esos fondos
al Archivo Histórico Nacional, formando en el mismo una División
independiente.
Este Archivo
General está formado en su núcleo principal por los documentos de la
Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos que el ejército
de Franco obtenía selectivamente en las unidades administrativas de
diversos organismos e instituciones en los diversos frentes durante la
Guerra Civil. Estos documentos se reunían en las Delegaciones
Territoriales de Recuperación de Documentos y desde éstas se enviaban a
la Delegación Central de Recuperación de Documentos de Salamanca,
constituyendo una de las fuentes básicas de información para el Tribunal
Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo creado en
1940.
Los Servicios
Documentales así organizados se dividían en un principio en dos
secciones, una especial o masónica y otra político-social, y, tras haber
pasado por diversas situaciones de dependencia administrativa, se
adscribieron al Ministerio de Cultura al suprimirse la Sección de
Servicios Documentales de Presidencia de Gobierno por el Real Decreto
276/1977, de 28 de octubre.
La trascendencia
de la Guerra Civil en la Historia de España, así como la de los años que
la precedieron y los posteriores, exigían la mayor atención de la
Administración General del Estado para que, en torno a esta Sección de
Guerra Civil, se reuniera toda aquella documentación dispersa vinculada
a aquel período de nuestro pasado. Por esta razón, el Archivo se ha ido
enriqueciendo con adquisiciones y donaciones de otros fondos
documentales relacionados con la Guerra Civil Española y sus
consecuencias, como el Archivo Bruno Alonso, los archivos fotográficos
de Robert Capa, de Albert-Louis Deschamps, de Kati Horna, de los
hermanos Mayo, o los relativos a la Legión Cóndor, Colecciones de
carteles, prensa, e, incluso, fuentes de historia oral, relativas a la
Brigada Internacional de Abraham Lincoln y al Exilio Español en México.
Por todas estas
razones, la Junta Superior de Archivos, reunida en Pleno el 26 de
noviembre de 1996, propuso la creación en Salamanca de un gran Archivo
General de la Guerra Civil Española plenamente autónomo, que a su vez
integrara un Centro de Estudios y Documentación sobre la propia Guerra
Civil Española. Por eso, en el Real Decreto de creación del
Archivo General de la Guerra Civil Española se contempla este Centro
de Estudios y Documentación (desarrollado en la ORDEN ECD/1555/2002, de
17 de junio, por la que se establece el funcionamiento y las
competencias del Centro de Estudios y Documentación sobre la Guerra
Civil Española) y un Patronato. |
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