Centro Virtual Cervantes

El TrujamánRevista diaria de traducción

ISSN: 1885-5806

El Trujamán es una revista diaria del Centro Virtual Cervantes dedicada en exclusiva a la traducción en todos sus aspectos que intenta, de modo sistemático, exponer las reflexiones de los traductores vinculados con la cultura hispánica. Este espacio se abre a todas las especialidades de la traducción: literaria, científica, técnica, administrativa, sin olvidar dos importantes aspectos de la misma: la enseñanza y la historia; asimismo, encontrarán anécdotas y citas. Los autores de los textos son especialistas en cada una de las materias; a pesar de ello, no pretende llegar sólo a los profesionales, sino a cualquier lector curioso e interesado por su lengua y su literatura.

Autores s. xx

Retraducir a Guillermo

Por Juan Jesús Zaro

Hemos traducido en clase un fragmento de William the Bad de Richmal Crompton, uno de los títulos de la serie Just William que fue tan famosa en su momento y que yo leí cuando era niño como muchas otras personas de mi generación. Para ponernos en situación, recordamos antes algunos de los comentarios que Fernando Savater, lector de la serie, hizo del personaje, y un trujamán de hace dos años sobre Guillermo escrito por Ramón Buenaventura donde se alaba, con toda justicia, la traducción que Guillermo López Hipkiss hizo de la serie. Mis alumnos proponen distintas traducciones. Ellos no conocían la serie ni al traductor, que han descubierto ahora. No están, como yo, mediatizados en su visión del personaje y de su especial entorno por la traducción y las palabras, que recuerdo perfectamente, elegidas por López Hipkiss.

Sin que yo intervenga, están de acuerdo en traducir Outlaws por «Proscritos», lo que a mí me parece de lo más lógico, aunque cabrían, por supuesto, otras traducciones… También en llamar a Ginger «Pelirrojo», aunque comprobamos que en alguna traducción americana posterior, colgada en la red, se le llama «Colorín». Sin embargo, la discusión comienza a la hora de traducir otros términos o conceptos. Y, veo con sorpresa, sin que ellos lo sepan, que se cuestionan algunas de las opciones que López Hipkiss escogió en su momento. Surgen dudas en la traducción de la frase I bet you do, que Hipkiss tradujo por «Apuesto a que sí». ¿Por qué no «Seguro que sí»? O en la de Tea-time, que nuestro traductor vertió al castellano, sin dudarlo, como «Es la hora del té». ¿Y por qué no «Es hora de merendar»? Hay quien propone también alguna traducción para old barn que no es «el viejo granero».

Me rebelo interiormente: no es posible que el lugar de reunión de los Proscritos no sea «el viejo granero», ni que la hora del té de estos personajes tan británicos sea reemplazada así como así por una simple «merienda». Las cosas empeoran aún más cuando se decide traducir I’m goin’ to be one of them por «Me pido ser uno de esos», o cuando la madre de Guillermo le pregunta qué diablos hace con las «ligas» de sus calcetines (él no dice nada, pero sabemos que las usa como tirachinas) y no sabemos muy bien qué hacer.

A pesar de todo, me fallan los argumentos y, mal que bien, debo admitir que algunas propuestas de mis alumnos no van tan desencaminadas. Me queda claro que retraducir a Guillermo es sustituir un mundo evocado en la traducción por otro que seguramente es más actual, cercano y convincente que el anterior para las nuevas generaciones de lectores. No obstante, creo que seguiré prefiriendo el Guillermo que leí de niño, con su hora del té, el gong para cenar, las ligas de los calcetines y los «apuesto a que sí», detalles, todos ellos, de un mundo extraño y distinto que, en su momento, me atrapó.

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