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Juan Perucho

Cronología 1970-1989

1970-1989: Periodo que se inicia con una importante distinción: el Premio de periodismo Ramón Godó. Publica tanto en castellano como en catalán demostrando un gran dominio de las dos lenguas. Precisamente de esta época son sus Historias secretas de balnearios o Bestiario fantástico, entre otros. Igualmente colabora con la madrileña revista Nueva Estafeta Literaria. Por estos años decide entregarse por completo a la literatura y abandona el ejercicio de la carrera judicial.

1970

Recibe el premio de periodismo Ramón Godó.

Recurren en las nuevas entregas de Perucho las insistencias de un gusto personal. Así, reúne sus efusiones líricas en una Antología poética (Ediciones Polígrafa), abre un amplio espacio de nostalgias eruditas en Historias secretas de balnearios (Destino) y da cuenta de su interés por los fogones en El libro de la cocina española, escrito en colaboración con Néstor Luján (Danae).

El mencionado manual gastronómico difunde una de las pasiones de Perucho, muestra de un sibaritismo de raíz popular y explicación familiar: «La madre de Néstor Luján, uno de mis grandes amigos, tenía toda la huerta valenciana en su cocina. Era un contraste en comparación con la cocina austera castellana de mi madre, que procedía de Medina del Campo, y a mí me tenía fascinado. Un editor que supo de nuestras conversaciones, nos propuso a Néstor y a mí escribir algo, y de ahí nació el libro sobre la cocina española» (Massot, ABC).

La casa de Perucho en Albinyana

La casa de Juan Perucho en Albinyana, cerca del Vendrell.

Los saberes culinarios de nuestro escritor le permiten el ingreso en la Academia Nacional de Gastronomía.

La casona que adquiere en Albiñana se convierte en escenario de ensoñaciones, lecturas y melancolías. «Mi casa de Albiñana —escribe— la descubrí (...) gracias al interés de un amigo mío muy querido, el escultor Apeles Fenosa y a Nicole, su mujer (...). Era un caserón antiguo y destartalado, pero sugestivo. Más tarde, compré unos huertos colindantes con dos albercas, árboles frutales y unas caballerizas que transformé en un anexo independiente para invitados (.). No sé lo que diría mi admirado Mario Praz de esta arquitectura misteriosa» (Detrás del espejo).

Viaja con su esposa a Siena. Desde hace años, ambos han adquirido la costumbre de visitar los más variados rincones del globo, disfrutando de nuevas experiencias engendradas en la distancia.

1973

Con prólogo de Juan Perucho, llega a los lectores la obra colectiva La casa y la cocina (Nauta).

1974

Cuando el escritor echa una ojeada a los anaqueles de su poblada biblioteca, obtiene esa inspiración que luego deposita en volúmenes desmarcados de cualquier categoría genérica. Léanse, por ejemplo, sus Històries apòcrifes, recopiladas por Edicions 62.

El matrimonio Perucho y Modest Cuixart en 1975

El matrimonio Perucho con Modest Cuixart en diciembre de 1975.

1976

La propensión de Perucho hacia las realidades apócrifas y la ficción poética se desborda en una doble fórmula lingüística: la castellana de su Libro de Caballerías (Planeta) y la catalana del Monstruari fantàstic (Sagitario) y de Els balnearis (Destino).

1977

Precedido por un excelente prólogo de Carlos Pujol, el Bestiario fantástico (Cupsa) descubre un festín teratológico que asimismo se despliega en La zoología fantàstica a Catalunya en la cultura de la Il·lustració. Este último escrito, por cierto, le sirve a Perucho como discurso de ingreso a la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona.

1978

El bilingüismo literario de Juan Perucho conoce una prueba convincente por medio de dos obras: la tirada en español de Las historias naturales (Edhasa) y la antología catalana de su Poesia 1947-1973 (Edicions 62). «El castellano es la lengua más severa del mundo, más que el alemán —declara en una entrevista—. Mi madre era castellana y yo escribo sin dificultad las dos lenguas. Una vez me puse el reto, con Martín de Riquer, de averiguar si era cierto que Dante había escrito o no: L'avara povertà de i catalani. Mire esta primera edición de la Divina Comedia. El verso 77 del capítulo VIII del Paraíso dice: L'avara povertà de Catalogna. Hacía referencia a la austeridad de los reyes de Aragón, quienes cuando se les doblaba una punta de la corona la enderezaban a martillazos o cuando se deshilachaba un trozo del manto lo hacían zurcir, y eso gustaba mucho a los diplomáticos extranjeros» (Massot, La Vanguardia).

1979

Participa en el Homenatge a Marià Manent junto a Francesc Parcerisas y José Mª Valverde. El texto correspondiente es publicado en el cuarto número de la revista Delta.

1980

A Perucho le agradan las fantasías, por definición eximidas de las leyes del objetivismo costumbrista, y en esta nocturna ambigüedad, adornada por los prestigios románticos, discurren ficciones como Les aventures del cavaller Kosmas (Planeta).

Colabora en la revista madrileña Nueva Estafeta, consagrada a la crítica literaria. Entre otros autores, le acompañan en esas páginas Carmen Conde, Luis Rosales, Francisco Ayala y Antonio Colinas.

1981

Al tiempo que se distribuye la traducción castellana de Las aventuras del caballero Kosmas (Planeta; premios Ramón Llull, de la Crítica y Joan Crexells), su autor decide retornar a la teratología fantástica en Gabia per a petits animals feliços (Edicions dels Quaderns Crema) y Petit museu de monstres marins (Prometeo).

Perucho y su hija Sofía, 1983

Joan Perucho con su hija Sofía en 1983.

1982

Entre el 2 y el 9 de octubre, ejerce como presidente del jurado en la decimoquinta edición del Festival Internacional de Cine de Terror de Sitges. Según él mismo cuenta, completa en Sitges su novela Pamela.

Si bien ha cultivado profusamente un tipo de ficción que llamaremos homeopática —resuelta en la brevedad esencial de un artículo en el que no se sabe dónde el ensayo cede paso a la fábula— lo cierto es que sus habilidades narrativas le sirven también para la novela. Por sus muchas virtudes, Pamela indica el fundamento de la anterior afirmación.

1983

Tras haber ocupado plazas como la de la Junta del Censo Electoral de Tortosa, abandona sus responsabilidades como juez. «Era un trabajo muy ingrato —dice—, nunca sabías si acertabas o no, si dictabas una sentencia justa o no, si te engañaban. Lo único bueno que tenía es que sólo trabajaba por la mañana. Por la tarde me dedicaba a lo que más me gustaba: escribir. Puedo decir que buena parte de mi obra la he escrito por la tarde en el despacho de los juzgados» (Mora, El País). A partir de esta excedencia, se dedica por entero a los empeños literarios.

Dentro del granero poético de Perucho abundan los hallazgos y los sueños fugitivos. El lector hispanoparlante puede calibrarlo en dos volúmenes de muy distinta ambición, Cinco poemas solos (Cuadernillos de Madrid) y Poesía (1947-1981) (Plaza & Janés).

Fotograma de la película Museu d'ombres de Manuel Cussó

Imagen de la película Museu d'ombres de Manuel Cussó, cuyo guión se escribió a partir de una obra homónima de Joan Perucho.

1984

Manuel Cussó gana un concurso de la Generalitat por el guión del cortometraje Museu d'ombres, escrito junto a Pilar Parcerinas a partir de la obra homónima de Perucho. Pepón Corominas se encarga de producir la película, entre cuyos intérpretes destacan Cesc Gelabert, Marta Molins, Francesc Jarque y María Gorgues.

Coinciden en las librerías textos cuyo aire de familia es indiscutible: Galería de espejos sin fondo (Ediciones Orbis), Los laberintos bizantinos o un viaje con espectros (Bruguera), Monstruari fantàstic (Edicions 62) y Les històries naturals (Ediciones Orbis). De otra parte, un admirador de Perucho, su coterráneo Pere Gimferrer, escribe el prólogo de la Obra poética completa, impresa en Barcelona por Bruguera.

1985

La imaginación del escritor continúa siendo dueña de una clave erudita que se tiñe con nostalgias de la tierra en el libro Teoria de Catalunya (Edicions 62). Otra novedad de este año, el Dietario apócrifo de Octavio de Romeu (Destino), consolida a Perucho como uno de los más refinados narradores de la moderna literatura española.

1986

Aunque la crítica emparenta a Perucho con Borges e Italo Calvino, hay estratos en los que el catalán fragua espejismos originales, apenas susceptibles de comparación. Sin embargo, esta tentación de homologarle con otros talentos permite situar al escritor en el nivel que realmente le corresponde. Desde luego, así lo creen quienes admiran libros tan profundos, legibles y agudos como Els miralls(Edicions de La Magrana) y La guerra de la Cochinchina (Plaza & Janés).

La ordenada impresión de su obra completa es una empresa que, desde un año atrás, acomete Edicions 62. Los volúmenes se acumulan dentro de la serie Clàssics catalans del segle xx. A este año corresponde el segundo tomo, en el que figuran Botànica oculta, Els balnearis, Monstruari fantàstic y Gàbia per a petis animals feliços.

1987

Las reediciones, las nuevas traducciones y las novedades coinciden dichosamente en la bibliografía peruchesca, remozada este año con títulos de importancia singular: Joan Miró y Cataluña (Ediciones Polígrafa), Diana y el mar muerto (Mondadori), La medusa (Edicions de La Magrana), Minuta de monstruos (Almarabú) y Teoría de Cataluña (Destino).

Perucho y su esposa en Central Park, 1987

Juan Perucho y su esposa en Central Park, Nueva York, en 1987.

1988

Lejos de disiparse, el prestigio del que goza aumenta con la impresión de obras como El duque de Portland sale a la calle (Pamiela), Las Ramblas (Lunwerg Editores) y Los misterios de Barcelona (Destino). No sorprende, por tanto, que Las historias naturales seduzca a los lectores anglófonos a través de la traducción de David H. Rosenthal, distribuida en los Estados Unidos por Alfred A. Knopf y en el Reino Unido por Secker & Warburg.

Las ya citadas comparaciones entre su literatura y la de Borges no parecen incomodarle. «Yo buscaba siempre a pie de página una nota sobre la existencia del mundo, de dónde había surgido. Borges lo buscó en los espejos. El espejo es una superficie plana que refleja al que mira y también su entorno. Refleja la realidad. Pero ¿qué hay detrás de los espejos? No se sabe, se adivina. Sólo los santos o los poetas saben que ahí está la grandeza del infinito» (Massot, La Vanguardia).

1989

Bajo juegos variables, la ilustración libresca de este lector infatigable sale a la luz en escritos como Cendres i diamants (Columna Edicions, Llibres i Comunicació), Algú a la nit respira (Eliseu Climent) y Els emperadors d'Abissínia (Edicions 62).

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