Centro Virtual Cervantes
Literatura

Escritores > Juan Perucho > Cronología. 1956-1969
Juan Perucho

Cronología 1956-1969

1956-1969: 1956-1969: Periodo de gran productividad en el que traba amistad con Picasso y escribe sobre la pintura de Gaudí y de Miró, además de colaborar con editoriales dirigiendo colecciones de libros de arte, gastronomía y novela fantástica. Su talante lo acerca a personalidades del mundo intelectual como Martín de Riquer y Vilanova y Luján con quien cultiva una fraterna amistad, pero también con otras figuras, fuera del entorno catalán, como Álvaro Cunqueiro y José María Castroviejo. En esta época cabe señalar algunos títulos entre los que se cuentan El pais de les meravelles, Amb la tècnica de Lovecraft o Roses, diables i somriures, esta última obra de corte social realista.

1956

En lo libresco, éste es un año de excepcional importancia para el escritor, pues logra publicar El pais de les meravelles y Amb la tècnica de Lovecraft.

1957

El creciente número de seguidores de su obra disfruta con una entrega excepcional: Llibre de cavalleries, libro publicado en Barcelona por Àncora.

1958

Se reedita Amb la tècnica de Lovecraft gracias a la revista Papeles de Son Armadans, que incluye el texto en su primer número de este mismo año.

1959

A modo de curiosidad, resulta interesante saber que la habilidad literaria de Perucho admite un giro legalista a través del texto Mutualitat catalana mercantil i industrial d'acidents del treball i previsió (1933-1958), impreso en Barcelona por la Xilografía de E.C. Ricart.

1960

Sus colaboraciones en la prensa periódica crecen en número e interés. Tras la experiencia de Alerta, Néstor Luján pasa a formar parte de la redacción de Destino. Le siguen dos buenos amigos: Perucho y el crítico literario Antoni Vilanova, copartícipes en la tertulia nocturna del bar Guinea, en la Diagonal barcelonesa. «Permanecí a lo largo de diez años en Destino —escribe Perucho—. Si hubiera que recopilar todos mis artículos no se acabaría nunca. Destino era una revista fundada por Ignacio Agustí en Burgos, durante la Guerra Civil (.) Néstor Luján llegó a ser su director porque era un hombre de cualidades excepcionales. Antoni Vilanova se fue a la Universidad de Madison. Y yo me quedé haciendo una página que se titulaba Invención y criterio de las artes. Eso es lo que ha quedado en los fondos de la revista, y de ahí podría hacerse una gran selección» (Cervera, Avui).

La fraternal relación que mantiene con Vilanova y Luján no es excluyente. Perucho ha de cultivar amistades de similar intensidad con otros intelectuales, como Martín de Riquer. Fuera de Cataluña, vale la pena subrayar los lazos que le unen a José María Castroviejo y al inefable Álvaro Cunqueiro.

Público y crítica disfrutan de la arriesgada propuesta que plantea en Les històries naturals.

Juan Perucho con amigos

René Metras, Joan Perucho y Joan Ponç.

1961

Sus labores legales no le impiden ahondar en uno de sus universos predilectos: el de las artes plásticas.

1962

El 24 de abril publica en La Vanguardia el artículo titulado «Los viejos hoteles», dentro de la sección Ocios del campo. El subdirector del periódico, Horacio Sáenz Guerrero, decide incorporar a Perucho al grupo de sus colaboradores. No se trata del único periódico que acoge los artículos de nuestro escritor: andando el tiempo, hacen lo propio ABC, Avui, Diario 16 y Diari de Barcelona.

1963

Dentro de ese margen difuso y acaso redundante que es la literatura fantástica, sobresale por su calidad Galería de espejos sin fondo, nueva obra del escritor que edita en Barcelona la firma Destino.

1964

Atento a las peculiaridades de la estética, Perucho define algunas de sus principales teorías en El arte en las artes, que sale a la venta con un prólogo de Joan Teixidor.

Esta referencia artística guarda relación con una anécdota que le ocurre mientras ejerce la judicatura en la localidad tarraconense de Gandesa. «Un día me acompañaba el forense, Antonio Galván. Había que hacer una autopsia. Abrimos el féretro y yo me fijé en la parte interior de la tapa. Estaba rasgada, de un gris impactante pero con algo rojizo y como unos rasguños. Entonces entendí la obra de Antoni Tàpies, porque a eso sólo le faltaba su firma. Era lo mismo. Descubrí así su sentido de la eternidad, de lo perenne. Se lo conté a él y no le gustó nada, pero es cierto, del mismo modo que estoy contento de haber comprado una de sus primeras obras. Mire, es L'escarnidor de diademes, de 1949. Lo compré por 3.000 pesetas cuando él trabajaba en una habitación junto al despacho de su padre» (Massot, ABC).

1965

El respingo de Perucho ante la literatura social y realista adquiere forma de libro en Roses, diables i somriures, publicado en Barcelona por Ediciones Destino.

1966

En colaboración con Carlos Areán, redacta un folleto de 32 páginas dedicado a Marcel Martí, impreso para la Sala Santa Catalina del Ateneo madrileño a través del sello Publicaciones Españolas, dentro de la serie Cuadernos de Arte.

1967

Escribe el prólogo del libro Forma y color en la decoración moderna, de Giulio Eluzzi (Blume, Rivista Dell'Arrendamento, 1967). Este mismo año, la editorial Polígrafa le publica el ensayo Gaudí. Una arquitectura de anticipación, ilustrado con fotografías de Leopoldo Pomés.

1968

Al tiempo que da a conocer su Nicéforas y el grifo, llega a las librerías la traducción castellana de Las historias naturales, completada eficazmente por Javier Tomeo. La prosa de Perucho en español dispone este año de nuevos y valiosos ejemplos: Los misterios de Barcelona y otras informaciones (Tàber), Gaudí, una arquitectura de anticipación (Ediciones Polígrafa), Libro de caballerías (Táber), Historia del café (Nestlé), La sonrisa de Eros (Tàber) y La cultura y el mundo audiovisual (Tàber).

Gracias a Manuel de Muga y al prestigio de la sección «Invención y Criterio de las artes» que le publica Destino, se hace cargo de la Biblioteca de Arte Hispánico que distribuye la editorial Polígrafa. Estos libros, tan bellos como útiles, ofrecen su texto en castellano, inglés, francés y alemán, contienen numerosas reproducciones fotográficas y cuentan con encuadernación en tela. A la hora de programar la serie, Perucho tiene ocasión de difundir obras de alta calidad, como Nonell, de Enric Jardí, Arte hispánico de la época visigoda y Arte paleocristiano en España, ambas de Pedro de Palol. Entre los autores que aceptan la convocatoria del escritor, encontramos a Josep Palau i Fabre, Miquel Tarradell, Bonet Correa, Luis Feduchi, Pierre Seghers, Rafael Bene, Raymond Cogniat y Montserrat Blanch.

Retrato de los padres de Perucho

Los padres de Joan Perucho.

Para el mismo sello, Perucho prepara carpetas de litografías de Joan Miró, Tàpies y Clavé. Esta actividad, según cuenta, se va a complementar con diversos viajes a París y visitas a Picasso en Mougins. He aquí un detalle significativo: el escritor ejerce la judicatura en Horta de Sant Joan, y durante su visita al pintor malagueño le pide permiso para abrir un museo en esa localidad catalana. Ambos intiman mucho y esta amistad permite a Perucho sondear los procedimientos picassianos. En este campo, el catalán es un ensayista pionero, que dedica estudios a Joan Miró y a su paisano Gaudí. De hecho, según reconoce, «el primer libro que se va a escribir sobre Gaudí después de la guerra es el mío» (Cervera, Avui). Con todo, la relación artística con Pablo Picasso es la que más le impresiona y una de las más duraderas en su memoria. «Yo era juez en Móra d'Ebre y en Horta de Sant Joan, donde había vivido Picasso (.) Me impresionó mucho; allí donde estuviera él se convertía en el centro de atención, tenía una mirada ávida, penetrante» (Massot, La Vanguardia).

Asimismo, llega a ser director literario de la editorial Tàber, donde coordina una serie de novelas fantásticas, entre las que incluye el Drácula de Bram Stoker, con una introducción de Pere Gimferrer; Las criaturas del espejo, de Sheridan Le Fanu, con prólogo de José Luis Guarner, y el Frankenstein, de Mary Shelley, con prefacio de Josep Palau. A continuación, coordina la colección Novela Gótica, integrada por folletines como Barcelona y sus misterios, de Antoni Altadill, La bruja de Madrid, de W. Ayguals de Izco, El Monje, de M.G. Lewis, y Los misterios de Londres, de Paul Feval. Un ciclo paralelo, rotulado Los aristócratas del crimen, le permite reeditar las numerosas novelas protagonizadas por dos maleantes encantadores: Rocambole y Dick Turpin.

Para el mismo sello, se hace cargo de la Colección Ciempiés. Dicha serie abarca, entre sus veintidós títulos, Assaigs sobre literatura catalana (1968), de Antoni Comas; Crónicas de las fronteras (1970), de María Dolores Serrano, con prólogo de Martín de Riquer; Figuras y paisajes (1969), de Guillermo Díaz-Plaja; Flores del año mil y pico de ave (1968), de Álvaro Cunqueiro; La luna y el velero (1968), de Baltasar Porcel; y Viaje a Oriente (1969), de Joan Teixidor.

Otra línea de la misma editorial corresponde al tema gastronómico. Se llama Estética del gusto, y en ella Perucho ubica títulos como Las recetas de Pickwick, de Néstor Luján, y La cocina cristiana de occidente, de Álvaro Cunqueiro.

Dispone asimismo de la colección Grandes dibujantes, que le permite editar estudios como Papitu, que realiza junto a Sebastià Gasch, Juan Gris, de Rafael Santos-Torroella, Nonell, de M. Cadena, Humbert de Francesc Miralles i Agaray, de Maria Lluïsa Borràs, Labarta, de Rodríguez de Aguilera, y Mompou, Junoy y Pidelaserra, de Enric Jardí.

Por la misma época, compone la Biblioteca de Cultura Catalana, en la cual acomoda obras como Història de l'agricultura catalana, de Manuel Valls, L'arquitectura del Renaixement i del barroc català, de Aranu Puig, Història de la medicina catalana, de Felip Cid, y la História del cinema català, de Miquel Porter i Moix.

Entre los demás títulos de los que se hace cargo como editor, citaremos la reedición del clásico Diccionario infernal (1969), de Collin de Plancy, con prólogo del propio Perucho; De escritor a escritor, de M. Fernández Braso, Valores de mi tiempo, de José Cruset, y Los héroes del papel, de Luis Gasca.

1969

Como clave de su rechazo al costumbrismo y a la concreta realidad, disponemos de obras como Botánica oculta o el falso Paracelso, en las que llena su recuerdo de erudición, ensueños, paradojas y ceremonias secretas.

Al tiempo que continúa a cargo de la Colección Ciempiés, en la que promociona obras como La torre de los vicios capitales, de Terenci Moix, también se ocupa de otros compromisos editoriales. Por ejemplo, selecciona las obras que ilustran el libro Juan Gris, dibujos (Táber) y prepara la edición de El mueble español, de L. Feduchi (Ediciones Polígrafa). Asimismo, escribe el prólogo de El gran libro de cocina, de Carlo Santi y Rosino Brera (Ediciones Nauta) y el correspondiente a la reedición de Robinsón Crusoe, de Daniel Defoe (Salvat).

Volver a la página anterior Subir al principio de la página Ir a la página siguiente
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es