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Miércoles, 4 de febrero de 2015

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Autores a. s. xx

Alicia en el País de las Maravillas (2): Alicia en España

Por Juan Gabriel López Guix

La historia de la traducción no sólo nos habla de la propia traducción, también lo hace, entre otras cosas, de las prácticas literarias, lectoras o culturales de una época o una sociedad. En el caso de la traducción de Alicia en el País de las Maravillas, podemos incluso utilizar su aparición en España en las lenguas habladas en el Estado como un marcador de la evolución político-cultural de los diferentes territorios. De un modo curioso, la simple enumeración de las fechas de las ediciones del libro de Carroll ofrece una imagen reveladora de una serie de dinámicas históricas hispánicas. Las traducciones de Alicia en España se produjeron también, como en el caso de su traducción al resto de lenguas del mundo, en dos oleadas; dos oleadas separadas por la catástrofe de una guerra, en este caso la guerra civil española. La primera oleada, antes de la guerra, incluye la traducción al catalán y al castellano; para las otras lenguas habrá que esperar una evolución político-cultural que sólo pudo producirse tras el final del régimen franquista. A diferencia del castellano, que atraviesa todo el período con una evolución marcada en buena medida por dinámicas editoriales, las demás lenguas sufren otros condicionantes, por lo que sus  fechas y ediciones nos permiten entrever los avatares de una historia mucho más amplia.

La entrada de pleno derecho de Alicia en el sistema literario castellano, bajo la forma de libro sin abreviar, se produjo en octubre de 1927 cuando la editorial Mentora publicó la traducción de Juan Gutiérrez Gili unos meses después de la versión catalana. La primacía de esta última no es sólo cronológica, pues para ella se hicieron las ilustraciones de Lola Anglada que acompañan ambas versiones. La traducción de Gutiérrez Gili se reimprimió en diversas ocasiones durante el siguiente cuarto de siglo. En 1952, apareció otra traducción, realizada por Rafael Ballester Escalas para la editorial Mateu; y a partir de entonces —la película de Disney se estrenó poco después en España— fueron múltiples las editoriales que publicaron y republicaron la obra, primero para un público claramente infantil y juvenil y a partir de 1970 (año en que apareció la versión de Jaime de Ojeda en Alianza Editorial) también como clásico de la literatura. Entre el 2000 y el 2014, por ejemplo, pueden contabilizarse en España alrededor de doscientas cincuenta ediciones y reediciones en castellano.

Como se ha mencionado, la primera traducción íntegra de Alicia fue la realizada al catalán por Josep Carner y la publicó la editorial Mentora en junio de 1927. Carner había traducido su Alícia en terra de meravelles unos años antes, cuando se encontraba al frente de la Editorial Catalana, un proyecto auspiciado por la Lliga Regionalista y que formaba parte de un movimiento mucho más amplio de modernización y revitalización del catalanismo surgido en las primeras décadas del siglo xx. La publicación prevista por Carner en torno a 1920 acabó por frustrarse, como se frustraron poco después, con el golpe militar de Primo de Rivera, las aspiraciones políticas del catalanismo. En 1930, se publicó la segunda edición; luego, tras un silencio de varias décadas que incluye la guerra civil y una larga posguerra, vio la luz la tercera edición en 1971. Ese silencio de la Alicia catalana, apenas se vio puntuado en la década de los sesenta por un par de adaptaciones de unas pocas páginas en formato tebeo. Las siguientes nuevas traducciones y adaptaciones en catalán se realizaron a partir de los ochenta. Semejante cronología no puede ser más significativa.

El restablecimiento de la democracia y la creación del llamado «Estado de las autonomías» a principios de la década de los ochenta, con su dosis de reconocimiento nacional e identitario, posibilitó nuevas dinámicas culturales y lingüísticas. Esa misma situación puede «leerse» en las fechas de las primeras ediciones íntegras de Alicia en las otras lenguas. En 1984, apareció la traducción gallega, As aventuras de Alicia no País das Maravillas, obra de Teresa Barro con la colaboración de Fernando Pérez-Barreiro en la traducción de los poemas. Desde entonces, se ha reeditado en media docena de ocasiones. En 1989, vio la luz Aliceren abenturak lurralde miresgarrian, la traducción vasca realizada por Manu Lopez Gaseni; aunque en el caso de esta lengua se publicaron algunas ediciones abreviadas o en forma de historieta a partir de 1968. También en 1989 apareció la traducción al asturiano Alice nel país de les maravíes, de Xilberto Llano Caelles. Y, en 1995, la última lengua peninsular en acoger a Alicia fue el aragonés, con la traducción de Antonio Gil Ereza, Alizia en o País de as Marabiellas. En todas las lenguas de la segunda hornada hay también versiones de Alicia a través del espejo a cargo de los mismos traductores excepto en el caso de la última, el aragonés.

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