Informe elaborado por David Fernández Vítores, dirigido y coordinado por la Dirección Académica del Instituto Cervantes.
Determinar el número de hablantes de español que hay en el mundo no es una cuestión baladí. La importancia percibida de una lengua, tanto dentro como fuera de su comunidad lingüística, está estrechamente ligada al tamaño de esta última. Así, cuanto mayor es el número de hablantes de español, mayor puede ser también su prestigio1 nacional e internacional. Por otra parte, para que las estrategias y políticas públicas de promoción del español sean realmente eficaces, estas han de estar sustentadas en datos fiables que justifiquen su atractivo para los hablantes de otros idiomas. Precisamente por ello, uno de los empeños fundamentales del Instituto Cervantes en sus primeros años de andadura fue definir de forma cabal los límites de la comunidad hispanohablante global. Así al menos se desprende del hecho de que, tan solo unos meses después de su puesta en marcha, encargara la elaboración de un informe preliminar y general sobre la situación de la lengua española en el mundo2. No es que antes de esa fecha no hubiera cifras relativas al español. Diversos anuarios estadísticos, enciclopedias e incluso obras monográficas ya incluían datos cuantitativos sobre el español y sus hablantes. No existía, sin embargo, un sistema de cálculo transparente y, sobre todo, uniforme que permitiera su comparación con censos lingüísticos relativos a otras lenguas. Este estudio es, pues, pionero al respecto, porque logró establecer una metodología en la recogida e interpretación de los datos demolingüísticos del español, en consonancia con los trabajos de medición que se estaban realizando en ese momento en instituciones similares de otros países, como el Institut Français o el British Council.
Desde entonces, el Instituto Cervantes se ha preocupado, por un lado, de afinar progresivamente su labor prospectiva y, por otro, de someterla a una revisión constante. Con tal finalidad, desde 1998 viene publicando un anuario que, con el título general El español en el mundo, recoge informes parciales en torno a la situación real de la lengua española en sus diversas manifestaciones. Este trabajo de sistematización se ha visto reforzado desde 2010 con la publicación del informe «El español: una lengua viva», que actualiza periódicamente las cifras de los principales aspectos del español en el mundo: número de hablantes, valor económico, utilización en el ámbito científico y cultural, presencia en Internet…
Todo este esfuerzo exploratorio acumulado permite ahora mirar hacia atrás y constatar un crecimiento de la comunidad hispanohablante mundial de más del 70 % desde la puesta en marcha del Instituto Cervantes. Varios son los factores que han propiciado un aumento tan significativo en un espacio de tiempo tan reducido. Desde una perspectiva meramente demográfica, el fuerte crecimiento de la población en países donde el español es lengua oficial es evidente: solo el aumento de la población de México, el principal país por número de hispanohablantes, supone sumar a las cuentas del español alrededor de 1,2 millones de hablantes al año. A este desarrollo demográfico hay que añadir, también, la incorporación de gran parte de la comunidad indígena de estos países, ya sea en calidad de hablantes bilingües o con una competencia limitada. Fuera de los países de habla hispana, el principal motor de crecimiento de la comunidad hispanohablante ha sido Estados Unidos, donde durante las tres últimas décadas esta comunidad ha registrado tasas de natalidad muy superiores a la media del país.
Pero aparte del elemento puramente demográfico, existe otro de índole técnica que también ha contribuido en gran medida a engrosar la nómina de hispanohablantes en el mundo, y es que el afinamiento de los métodos de recogida de datos relativos al español, así como la aparición de nuevas fuentes documentales, han permitido sacar a la superficie un contingente de hablantes de español que antes no entraban dentro de las cuantificaciones. Y esto último no se ha producido únicamente en el Grupo de Dominio Nativo (GDN) y en el de Competencia Limitada (GCL), sino también en el de Aprendices de Español como Lengua Extranjera (GALE). Así, por ejemplo, el estudio La enseñanza del español en África Subsahariana (Serrano Avilés, 2014), permitió contabilizar dentro del GALE a más de un millón de estudiantes de español que, hasta ese momento, permanecían en la sombra. Del mismo modo, los informes regionales que periódicamente ha venido publicando el Instituto Cervantes en su anuario, también han contribuido a aumentar la cifra total de estudiantes de español.
La actividad del Instituto Cervantes ha sido especialmente intensa en la financiación, elaboración y difusión de este tipo de estudios, así como en la puesta a disposición de expertos y del público en general de la información recabada por sus diferentes sedes en el mundo, favoreciendo, de este modo, un cálculo más ajustado. Es, por tanto, en el factor técnico de crecimiento donde el Instituto Cervantes ha tenido un papel primordial, si bien su esfuerzo de difusión y promoción del español también ha sido determinante para el aumento del grupo de hablantes de español como lengua extranjera.
El contenido de este informe viene a dar continuidad a esa tarea de cuantificación iniciada por el Instituto Cervantes hace ya treinta años. Constituye, por tanto, una puesta al día de los indicadores más relevantes que afectan a la marcha del español en el mundo, aderezada, eso sí, con nuevas variables de estudio que permitirán realizar un seguimiento de la evolución de esta lengua en ámbitos hasta ahora no tratados. Al igual que hace tres décadas, la idea de fondo sigue siendo la misma: dibujar una imagen lo más completa posible de la presencia del español en el mundo que sirva como instrumento para extender su uso.
Actualmente, no existe un censo totalmente fiable que recoja de forma precisa los datos relativos a los hablantes de los distintos idiomas del planeta. A la dificultad que entraña la definición de conceptos básicos, como qué es lengua materna, segunda o vehicular, hay que añadir el hecho de que aún no se ha conseguido establecer un criterio universal que permita distinguir si dos hablas con cierto grado de inteligibilidad mutua han de considerarse dialectos de un mismo idioma o dos lenguas diferentes. Así, hay fuentes que hablan de la existencia de unos 7.000 idiomas en todo el mundo, mientras que otras prefieren situar su número dentro de una horquilla comprendida entre las 6.000 y las 10.000 lenguas, en función de los criterios de medición utilizados. En cualquier caso, la mayoría de los habitantes del globo se comunica en un número reducido de ellas. Algunos idiomas cuentan con una población nativa muy extensa, como el chino, el español, el hindi y el inglés. Otros no tienen una demografía tan potente, pero poseen una amplia difusión internacional, como el francés, el árabe o el portugués. El español es la segunda lengua más hablada en el mundo como lengua nativa, tras el chino mandarín, que cuenta con 950 millones de hablantes3.
El español es una lengua que hoy hablan más de 591 millones de personas en el mundo, ya sea como lengua nativa, segunda o extranjera. Es la segunda lengua del mundo por número de hablantes nativos (con cerca de 493 millones) y el segundo idioma de comunicación internacional. Es conveniente distinguir los territorios donde el español es lengua oficial, nacional o general, de aquellos en los que su presencia es minoritaria. La mayor parte de los habitantes de los primeros tiene como lengua materna el español, con una tasa de dominio nativo cercana al 95%, cosa que no ocurre en los territorios no hispánicos. Cuadro 1 y cuadro 2.
Salvo raras excepciones, la cifra de hispanohablantes reflejada en los cuadros anteriores está basada en la información procedente de los censos oficiales realizados entre los años 2010 y 2021, así como en las estimaciones oficiales de los Institutos de Estadística de cada país y en las proyecciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para 2021. Para el cálculo del Grupo de Dominio Nativo (GDN) del mundo hispánico también se ha tenido en cuenta la proporción correspondiente a los que no tienen el español como idioma nativo, pero son bilingües. En total, se calcula que hoy hablan español más de 591 millones de personas (591.775.964 concretamente), incluidos los hablantes de dominio nativo, los de dominio limitado y los estudiantes de español como lengua extranjera. Cuadro 3.
Desde la puesta en marcha del Instituto Cervantes, la comunidad hispanohablante mundial ha añadido más de 240 millones de personas a su grupo usuarios potenciales, lo que supone un crecimiento relativo del 69 %. Gráfico 1.
Se estima que, en 2021, más de 24 millones de alumnos estudian español como lengua extranjera; en concreto, 24.069.206. Este es el resultado de sumar el número de estudiantes de español existentes en la actualidad en 111 países. Las cifras se refieren a todos los niveles de enseñanza —incluida la no reglada— y se ciñen a los datos disponibles en cada uno de los países. Con todo, la ausencia de datos universales, completos y comparables confiere un carácter provisional a los cálculos, ya que, por ejemplo, apenas reflejan información de los centros de enseñanza privada. Por ello, se estima que hay un número considerable de alumnos de español aún no contabilizados. Cuadro 4.
El crecimiento previsto para las grandes lenguas internacionales —inglés, español, chino, francés y árabe— indica que, de aquí a final de siglo, la pérdida de peso relativo del español será menos acusada que la del inglés, el chino o el francés. Por el contrario, la proporción mundial de hablantes de árabe experimentará un crecimiento significativo. Si se toma como referencia la metodología empleada para realizar el cálculo de hablantes contenido en los cuadros anteriores, las proyecciones indican que la comunidad hispanohablante seguirá creciendo de forma paulatina hasta 2068, año en que superará los 726 millones de personas, con distinto grado de dominio de la lengua. Ese año representa, además, la cota máxima de esta tendencia a lo largo de este siglo, ya que a partir de entonces se prevé un retroceso progresivo en el número de hablantes de español que situará a esta comunidad en los 690 millones en el año 2100. Gráfico 24.
El aumento de la población hispanohablante previsto para las próximas cinco décadas no estará sustentado únicamente en el crecimiento demográfico de los países en los que el español es la lengua oficial. En 2060, Estados Unidos será el segundo país hispanohablante del mundo, después de México. Las estimaciones realizadas por la Oficina del Censo de Estados Unidos hablan de que, en 2060, habrá 111 millones de hispanos distribuidos por todo el país. Eso supondrá que el 27,5 % de la población estadounidense, casi uno de cada tres residentes en Estados Unidos, será hispana. Por otra parte, la lenta disminución que registra la proporción de hispanos hablantes de español en los últimos treinta años —alrededor de diez puntos porcentuales— cuestiona la denominada «ley de hierro» de abandono de las lenguas5, que afirma que las terceras generaciones acaban perdiendo la lengua de sus abuelos, y destruye en cierto modo el mito de Estados Unidos como cementerio de idiomas. Con todo, el hecho de que ahora el número de hispanos nacidos en Estados Unidos supere al de los nacidos en el extranjero6 supone sin duda una presión a favor del abandono intergeneracional del español en el crisol estadounidense, sobre todo teniendo en cuenta que el 87 % de los primeros considera que el hecho de hablar español no es un requisito indispensable de su identidad hispana7.
En cualquier caso, la principal razón del crecimiento de la comunidad hispanohablante será el aumento del grupo de hablantes con un dominio nativo en esta lengua, que actualmente representa el 6,3 % de la población mundial (492.990.519 personas). Además, su peso relativo se ha mantenido prácticamente inalterado a pesar de la revisión a la baja en términos absolutos reflejada en las últimas proyecciones realizadas. Sin embargo, estas mismas proyecciones indican que el tamaño de este grupo experimentará una reducción paulatina en las próximas ocho décadas hasta situarse en el 5,2 % de la población mundial a finales de siglo. A pesar de este descenso, se prevé que, de aquí a 2100, el peso relativo de los hablantes nativos de español siga siendo superior al de los hablantes nativos de inglés y de francés. Gráfico 38.
El porcentaje de hablantes nativos de español (gráfico 3) contrasta fuertemente con el de aquellos con una competencia limitada en esta lengua (gráfico 4), que tienen un peso relativo mucho más reducido. Sin incluir en la contabilización al grupo de aprendices de español como lengua extranjera (GALE), solo el 1 % de la población mundial puede comunicarse actualmente en español de forma limitada, frente al 2,5 % del francés y el 13,7 % del inglés. Además, las previsiones indican que el peso relativo del grupo con una competencia limitada en español apenas variará en lo que queda de siglo, si bien se observa un descenso paulatino debido a las tendencias demográficas previstas para los países de habla hispana. Por el contrario, la proporción de hablantes con una competencia limitada en francés registrará un fuerte aumento, ya que casi se duplicará de aquí a 2100, debido fundamentalmente a la explosión demográfica prevista para los próximos años en la mayoría de los países francófonos de África. Por otra parte, el peso relativo de los hablantes con una competencia limitada en inglés permanecerá prácticamente inalterado hasta finales de siglo9. Gráfico 410.
En resumen, hoy habla español el 7,5 % de los habitantes del planeta11. No obstante, las proyecciones indican que, a pesar de que la comunidad hispanohablante crecerá en términos absolutos en los próximos cincuenta años, su peso relativo irá disminuyendo progresivamente de aquí a final de siglo, debido fundamentalmente a un descenso de la natalidad en los países hispanohablantes, que cederán definitivamente el testigo a la India y a buena parte de los países del África Subsahariana como motores del crecimiento de la población mundial. En 2100, solo el 6,3 % de la población mundial podrá comunicarse en español. Gráfico 5.