Autores s. xx
Por Miguel Ros González
… Esta vez, y es la única de entre todas las correcciones que le hace al traductor, la mujer lleva razón.
E più avanti, non ricordo bene il punto, ma c'è di mezzo una telefonata… Sì, ecco, è qui. Lei traduce: Pronto, che succede costà? Ora lei vorrà ammettere che costà è una locuzione dialettale, usata solo in Toscana. Infatti l'inglese dice: What's going on there, e va tradotto semplicemente: Che succede là! Non le pare?»
Costà es, en efecto, un toscanismo, sinónimo del adverbio «allí». El protagonista ha metido la pata, y la edipora se lo recrimina. ¿Pero qué podía hacer yo? Podría haber conservado el juego con los adverbios y limitarme a ofrecer un «allá» traducido, que luego la edipora recriminase. Sin embargo, me parecía forzar demasiado la petición de incredulidad suspendida que le había hecho al lector: «allá», si acaso, se usa con más frecuencia en el español de América, y eso ya sí que se alejaba mucho de Toscana. Tenía las mismas si me ventilaba esa frase e inventaba otra con un murcianismo, pues ya sabemos que esa de traducir unos dialectos por otros es práctica obscena y condenada, y que el protagonista tradujese «leja» era mil veces más ridículo que hablar de allá/allí. Así pues, decidí omitir la alusión a los dialectos en este caso —el error «pesa» más que el dialecto en este pasaje—, me inventé otra frase e hice que el fallo del traductor girase en torno a los arcaísmos:
Y arcaísmos, más adelante, no recuerdo exactamente el punto, pero tiene algo que ver con un rey… Sí, eso es, aquí está. Usted traduce: Traicionó al monarca; empero, no fue ejecutado. Admitirá al menos que empero es un arcaísmo. Y es que el inglés dice: He betrayed the monarch, but he was not executed, lo que se traduce, simple y llanamente, con un: pero no fue ejecutado. ¿No le parece?
No negaré que escribiendo estos trujamanes he pensado en más de una ocasión que quizá me pasé; que hice más equilibrios y me tomé más libertades de la cuenta, por seguir con María Teresa Gallego Urrutia. Pero, bien visto, lo que podría parecer la infidelidad más grande (¡cargarse frases enteras!), es en el fondo fiel, a su manera, porque conserva lo que, a mi juicio, es el elemento más importante del fragmento: el humor.
La edipora no dejaría marchar al protagonista sin antes recordarle que tienden los traductores primerizos a «saltarse cositas, a omitir algunas palabras, que en cambio han de respetarse, porque tienen su importancia»:
Más adelante, por ejemplo, usted me traduce: Le estrechó la mano. Pues bien, el inglés es más preciso, de hecho dice: He shook his hand, es decir, él estrechó, aunque sacudió es más exacto si cabe, su mano, o si lo prefiere, aún mejor, él le sacudió la mano.
Por no hablar de las odiosas repeticiones:
Comenzó la ofensiva y Patton alineó sus tropas. Como traducción podría valer, no es nada del otro mundo, pero podría valer. Sin embargo, así me mete usted dos oes acentuadas en la misma línea, ¿lo ve? Comenzó, alineó. Suena mal. Por lo tanto, es mejor decir: Tuvo comienzo la ofensiva y Patton alineó. ¿Entiende?
En fin, «este miles de leguas suyo es mucho menos eficaz que el texto inglés, donde se habla de a hell of a distance, es decir, de un infierno de distancia […] Infierno de distancia, es infinitamente más expresivo, ¿no cree?». Y le da un último consejo/puntillazo:
Cúrtase primero en alguna editorial pequeña, vuelva pasados unos meses, un año. Y acuérdese de mis consejos.