Historia
Por Josefina Cornejo
Marià Manent i Cisa (Barcelona, 1898 – Barcelona, 1988), a quien Josep Pla describió como persona «de una discreción perfecta» y «gran admirador de los poetas anárquicos ingleses», había construido, con poco más de veinte años, los pilares sobre los que se sustentaría su producción a lo largo de más de seis décadas: la poesía, la traducción y la crítica. Había publicado su primer libro, traducido los Sonetos y odas de John Keats y colaboraba como crítico literario en diversos periódicos y revistas, como Avui, El Correo Catalán y La Vanguardia. Frecuentó el Ateneu, el epicentro del panorama cultural de la ciudad condal, y junto a nombres como Josep Carner, Ramon Sunyer y Jaime Bofill participó en la formación de la asociación los Amics de la Poesia. Dirigió, además, Revista de Poesia, puso en marcha la imprenta Atenas y en 1934 fue miembro de la redacción de Quaderns de Poesia. Tras la Guerra Civil, entró en la Editorial Juventud, donde ocupó el cargo de director literario. A sus primeros libros La branca (1918) y La collita en la Boira (1923), siguió, en 1931, L’ombra i altres poemes, y hubo que esperar treinta años para que La ciutat del temps viera la luz. En 1975 llegó a la imprenta el diario El vel de maia, sus vivencias de los años que pasó refugiado en una masía en las faldas del Montseny, lejos de Barcelona, asediada por los continuos bombardeos. Con su obra, calificada como una de las más sensibles e intimistas escritas en catalán, poseedora de un lenguaje lleno de matices, Manent se constituyó en parte fundamental de la escena literaria de Cataluña.
Manent es uno de los nombres centrales de la traducción de poesía en España. Su actividad comenzó bien pronto. Iniciado en la literatura inglesa por Josep Maria López-Rico, fue este el artífice de su primer encargo, una selección de poemas de, como decíamos, Keats. Josep Carner también contó con él en la Editorial Catalana. Fueron los inicios de una extensísima producción —al catalán primero y, más tarde, al castellano— que nos descubrió a un hombre de letras en contacto con las literaturas y realidades de otros países. Entre su nómina de traducciones, destacan las recopilaciones Versions de l´anglès (1938) y Poesia anglesa i nordamericana (1955) y sus tres volúmenes de La poesía inglesa, que el editor Josep Janés reunió en 1958. Tradujo a los poetas Rupert Brooke, Percy B. Shelley, William Blake, Coleridge, Dylan Thomas, W. B. Yeats. También cultivó la prosa y firmó ediciones de los británicos Rudyard Kipling, G. K. Chesterton y Walter Pater, los americanos Emily Dickinson y Archibald Macleish, al ruso Boris Pasternak y al danés H. C. Andersen. En 1928 publicó L’aire daurat, una colección de versiones de vieja poesía china, y en 1986, Viejo país natal del poeta chino Wang Wei. Durante la posguerra, y por motivos de subsistencia, buena parte del trabajo de Manent —catalanista y republicano— tuvo un paralelo en castellano. En 1947, las ediciones de sus libros fueron suspendidas por estar escritas en catalán.
La labor como traductor de Manent tuvo una enorme trascendencia. Introdujo los textos más emblemáticos de la poesía escrita en lengua inglesa desde sus orígenes hasta la actualidad. Su obra influyó decisivamente en las generaciones posteriores de lectores que no podían acceder a la poesía inglesa (sobre todo, a la contemporánea) salvo por sus traducciones. Contribuyó a divulgar la literatura inglesa, así como la norteamericana, no solo en Cataluña sino en toda España. Este «poeta urbano», como él mismo se definía, traductor excepcional, fue, ante todo, un hombre de letras, dueño de una ávida curiosidad intelectual que marcó su compromiso con la literatura, la que le quedaba más cerca y la que venía de más allá de las fronteras.