Borges: acusado y absuelto
Por Fernando SorrentinoEl número 17 de la tercera época de la revista Proa
(Buenos Aires, mayo-junio, 1995) registra un breve texto inédito de Julio Cortázar
titulado «Translate, traduire, tradurre: traducir».
En él, entre otros temas, compara el placer de
traducir con el trabajo de traducir:
Trujamán silencioso, en mi juventud viví
tiempos de delicia mientras traducía libros como Mémoires dAdrien, de
Marguerite Yourcenar, o Limmoraliste, de André Gide, y años después los
pagué con jornadas de horror o de letargo frente a los informes de algunos expertos de
las Naciones Unidas en las esferas (ellos lo escriben así) de la sociología /
alfabetización / regadío / medios masivos de comunicación (sic) / biblioteconomía /
reactores atómicos de agua pesada, etcétera, que en general merecían su denominación
de informes pero en segunda acepción.
Hay también algunas bromas sobre errores o
disparates variados que se deslizan en traducciones y no falta en su estilo de
artificiosa oralidad la simpática autotomadura de pelo:
He palidecido al releer fragmentos de mis viejas
versiones literarias, como en el caso del célebre pero olvidado estudio del abate
Brémond sobre plegaria y poesía, donde me equivoqué sobre el esprit en el
sentido de ingenio o agudeza y lo traduje derecho viejo como espíritu,
estropeándole el pasaje al buen abate.
Pero enseguida agrega:
Claro que peor le ocurrió a Borges que en un
poema creo que de Francis Ponge tradujo sol por sol en vez de
suelo, pero ya se sabe que esas cosas pasan en las mejores familias, vide
San Jerónimo.
Muy bien. Ocurre que, en toda su vida, Borges
tradujo, del francés, tres poemas (o, mejor dicho, un poema y una suerte de prosa
poemática):
- El poema es «Paysage cruel» (constituido por
cuatro partes tituladas «Trame», «Moments», «Animale», «Le temps de
linsecte»); esta obra pertenece a Édith Boissonnas (1904-1980).
- Las prosas poemáticas pertenecen, en efecto, a
Francis Ponge (1899-1988) y se titulan «De leau» y «Bords de mer».*
La revista Sur, en su entrega dedicada a
la literatura de Francia (Buenos Aires, año 16, n.os 147-148-149,
enero-febrero-marzo, 1947), incluye todos estos textos en versión bilingüe con páginas
enfrentadas: en las pares se halla el original francés; en las impares, la versión
española de Borges.
Por exceso de escrúpulo (Cortázar escribió «creo
que de Francis Ponge») revisé también el texto de Edith Boissonnas: allí no aparecen
los vocablos sol ni soleil.
Tampoco se encuentran en «Bords de mer». Pero
sí en «De leau», según este detalle:
El vocablo sol figura cinco veces (a =
Ponge; b = Borges):
a. Comme le sol, comme une partie du sol, comme
une modification du sol.
b. Como el suelo, como una parte del suelo, como una modificación del suelo.
a. (
) se couche à plat ventre sur le sol (
).
b. (
) se acuesta boca abajo en el suelo (
).
a. (
) dans son désir dadhérer au sol (
).
b. (
) en su deseo de adherirse al suelo (
).
En cambio, soleil sólo se halla dos
veces:
a. Cependant le soleil et la lune sont jaloux de
cette influence exclusive (
).
b. Sin embargo el sol y la luna le envidian esta influencia exclusiva (
).
a. Le soleil alors prélève un plus grand tribut.
b. El sol le arranca entonces mayor tributo.
Como vemos y no podía esperarse otra
cosa, no hay ningún error en la traducción de Borges. Queda, por lo tanto,
absuelto de culpa y cargo de la acusación de haber cometido tan grosero dislate.
En cuanto a la información suministrada por
Cortázar, puede considerarse un ejercicio de literatura fantástica, a la que tan afecto
era el imaginativo y cosmopolita narrador.
(*) Transcurrido más de medio
siglo, adviértase la abismal diferencia de magnitud literaria que existe hoy entre los
encumbrados creadores francófonos y el humilde traductor al español de entonces.  |