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Jueves, 8 de noviembre de 2012

El Trujamán. Revista diaria de traducción

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Tecnologías

«Traducciones» (¡¿?!)

Por Enrique Bernárdez

Un fantasma lingüístico recorre España: las traducciones automáticas. De un tiempo a esta parte van ganando terreno de forma aparentemente imparable. Nada más fácil que acudir, por ejemplo, al traductor de Google y poner en cualquier lengua un texto de cualquier idioma. Y dejar ahí los resultados, sin más. Podemos encontrar un texto como este en publicidad: «Derivado de un juguete inglés de moda X que juega una pieza de melodía cuando se dobla y que al fin se da una sorpresa agradable. Nos esforzamos a ofrecer un X a todos nuestros clientes: no sólo les cumplimos sus necesidades y sus esperanzas, sino también las excedemos». Más aún, es posible hallar cosas como esta en mensajes de spam malintencionado:

Debido a la reciente ataque del virus en nuestra base de datos, estamos actualizando nuestra base de datos y todas las cuentas de correo electrónico debe ser verificada. X se actualizarán a más tardar el anti-spam version. You debe hacer clic en este enlace: X y nos proporcionan información a continuación en el canto al lado 48 horas para que su cuenta puede ser actualizado o eliminado de su cuenta de nuestra base de datos debido a la amenaza de este virus.

Asombrosa e increíblemente, parece que hay personas (hispanohablantes) que tras leer eso son todavía capaces de caer en la burda trampa.

Si se tratara solamente de cosas como estas, el asunto no sería demasiado grave. Pero es que los estudiantes (incluso, o quizá sobre todo) universitarios escogen de la red cualquier cosa, por ejemplo en inglés, la pasan por el traductor y la presentan como (parte de un) trabajo propio. Se les descubre enseguida, pero la idea nefasta es que «si esto lo ha traducido una nueva tecnología, tiene que estar bien». Más grave aún es que haya quienes hacen eso mismo pero para un público mucho más amplio y más dispuesto a aceptar casi cualquier cosa, porque la Red es casi divina, poseedora de toda verdad. Se toma un artículo de Wikipedia en inglés, se pasa por el traductor y se incorpora a la Wikipedia en español. El resultado puede ser atroz, pero no parece importar demasiado a las personas encargadas de revisar y controlar la Wikipedia en español. Si tenemos en cuenta que esta enciclopedia se ha convertido en la fuente primaria de consulta de muchísima gente, incluyendo el mundo académico, tendremos motivos de sobra para asustarnos. Un breve ejemplo, en un artículo que, por lo demás, está correctamente escrito: «El WTC 7 se derrumbó sobre sí mismo a las 17:45 el 11 de septiembre sin ser impactado por los aviones. Lynn Margulies detecta a la presencia de microscópicos cristales de color rojo-gris presentes en los escombros de los edificios que establecen una sospecha muy fuerte de la presencia de explosivos de alta potencia utilizados en el día de los ataques». La responsabilidad final es, sin duda, de los controladores de Wikipedia.

Claro que si tenemos en cuenta que hay por ahí algún (sedicente) lingüista que utiliza las traducciones de Google para demostrar la validez interlingüística de sus propuestas, no podemos extrañarnos de la credulidad de la «gente normal». Pero algo habría que hacer, porque corremos un claro riesgo de «googleizarnos» con las traducciones, de ver como normal lo que son aberraciones lingüísticas. Habría que tomar las armas (del intelecto) contra un mar de traducciones automáticas y, enfrentándonos a ellas, aniquilarlas.

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