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Miércoles, 26 de mayo de 2010

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Autores s. xx

De cómo retraducir a Kafka al alemán

Por Ricardo Bada

Después de leer El último lector, de Ricardo Piglia, uno se dice que para extraerle todo el jugo a este libro, para poderlo gozar a cabalidad, sería preciso haber leído todos y cada uno de los libros que Piglia leyó en su vida. Pero de cualquier modo, pensando sólo en las varias citas de Kafka que se encuentran en el mismo, se me ocurre una curiosa reflexión acerca de una posible futura traducción de este libro al alemán.

Para Piglia no es un ningún misterio que si no conocemos el idioma original de lo que estamos leyendo, tenemos que valernos de la traducción, y lo que es más: dándola por buena. Yo no sé si él sabe alemán, pero sí veo que cita con bastante autoridad a Kafka, tanto como para sacar ciertas conclusiones de su Diario, y en otro pasaje cita así mismo, aunque mutilándolo, un texto fabuloso del autor praguense, La verdad sobre Sancho Panza:

Sancho Panza —que por lo demás nunca se jactó de ello— en el transcurso de los años logró, componiendo una gran cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en las horas del atardecer y de la noche, apartar de tal manera de sí a su demonio (al que después dio el nombre de don Quijote).

Pero lo que escribió Kafka, si doy en traducirlo literalmente y sin ínfulas literarias, es lo siguiente:

Sancho Panza —quien por lo demás nunca se vanaglorió de ello—, al correr de los años, y con la ayuda de una gran cantidad de novelas de caballeros y de ladrones durante las horas vespertinas y nocturnas, logró distraer de tal modo a su demonio —al que luego daría el nombre de Don Quijote— que éste acometió como una veleta las más locas hazañas, las cuales, sin embargo, por falta de un objeto predestinado —que justamente hubiera debido ser Sancho Panza— no perjudicaron a nadie.

Como se ve, una diferencia esencial es que Sancho Panza no compuso aquellas novelas, sólo requirió su ayuda. Y algo más sutil: no es que Sancho apartase de sí a su demonio de esa manera, o sea, escribiendo tales novelas, sino que con su lectura logró distraerlo de tal modo, o sea: tanto que don Quijote acometió las más locas hazañas, etc. La cita trastocó el sentido de la frase.

Pues bien, la reflexión que se me ocurre es ésta: si el libro de Piglia se tradujese alguna vez al alemán, quienquiera que fuese que lo tradujera se vería obligado a retraducir «mal» a Kafka (y señalarlo en la oportuna nota a pie de página, con el original correcto, esto es: completo), para que el lector alemán pudiera entender dónde está el fallo de la cita hecha por Piglia.

Es decir, Kafka escribió:

Sancho Pansa, der sich übrigens dessen nie gerühmt hat, gelang es im Laufe der Jahre, durch Beistellung einer Menge Ritter —und Räuberromane in den Abend— und Nachtstunden seinen Teufel, dem er später den Namen Don Quixote gab, derart von sich abzulenken, daß dieser dann haltlos die verrücktesten Taten aufführte, die aber mangels eines vorbestimmten Gegenstandes, der eben Sancho Pansa hätte sein sollen, niemanden schadeten.

Y para reproducir el error de la cita de Piglia la traducción alemana tendría que ser algo así:

Sancho Pansa, der sich übrigens dessen nie gerühmt hat, gelang es im Laufe der Jahre, durch Beistellung einer Menge Ritter —und Räuberromane in den Abend— und Nachtstunden seinen Teufel, dem er später den Namen Don Quixote gab, von sich zu vertreiben [zu trennen, zu entfernen, abzusondern].

Por lo demás, el tan breve como preñadísimo texto de Kafka concluye con un segundo párrafo que no tiene desperdicio :

Sancho Pansa, ein freier Mann, folgte gleichmütig, vielleicht aus einem gewissen Verantwortlichkeitsgefühl, dem Don Quixote auf seinen Zügen und hatte davon eine große und nützliche Unterhaltung bis an sein Ende.

Y en castellano:

Sancho Panza, un hombre libre, acompañó sereno a Don Quijote en sus andanzas, quizás por un cierto sentido de la responsabilidad, y obtuvo de ello una muy grande y útil diversión, hasta el fin de sus días.

Tengo, lo confieso, una curiosidad algo morbosa deseando que El último lector se traduzca al alemán, para comprobar si quien lo hace se da cuenta del berenjenal en que incurre Piglia.

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