Películas
Por Ángela Magdalena Romera Pintor
Cada vez es más llamativo el número de películas que se estrenan en España con el mismo título que en la versión original. Si hubo un tiempo en que la filmografía española se vanagloriaba de los aciertos a la hora de encontrar una cuidada traducción para los títulos de las películas extranjeras, fueran o no fieles al original pero que desde luego tenían sentido en la exégesis de la película, hoy en día parece que se hubieran agotado las ideas en este campo. Lo cierto es que está de moda conservar el título de la película sin traducir y no nos referimos únicamente a las de ciencia ficción, como Alien, Matrix, X-men, Men in Black, Independence Day o Minority Report, sino a las clásicas de aventuras como Maverick u Ocean’s eleven, de la misma manera que está de moda utilizar el término film en lugar del vocablo castizo «película».
En este contexto, no cabe duda de que en muchos casos la razón de conservar el título original inglés quizá se deba a la dificultad que entraña dicha labor por la particularidad del título original de que se trate (como por ejemplo el ya clásico Blade Runner) o sencillamente porque su traducción pierde el atractivo comercial que desprende su versión original. En este sentido y comoquiera que hoy por hoy la tendencia se está generalizando, lo más probable es que se trate, en efecto, de una estrategia de ventas y promoción de la película, que adquiere un aura de exótico misterio para los no iniciados y que se convierte en un sello de identidad para los entendidos, amén de un alarde de su internacionalidad. No nos corresponde emitir un juicio sobre dicha estrategia. Pero sí que nos gustaría cuando menos recordar el significado de algunos de estos títulos, opacos para el ciudadano de a pie. Si de todos es sabido que alien, significa «alienígena», que matrix es «matriz» (la que estudiamos en clase de matemáticas, no de biología), que Ocean’s eleven se refiere a los once compinches seleccionados por el señor Ocean en la película que lo lleva por título, que maverick significa inconformista o disidente, que minority report es un informe para minorías o lo que es igual en este caso «restringido», etc., es muy probable que pocos espectadores puedan entender el significado del título de la nueva película británica Kidulthood, película que se acaba de estrenar en el Reino Unido y que pretende reflejar los comportamientos juveniles en la sociedad actual londinense. Para variar, la juventud que se nos presenta se mueve en un mundo de sexo, excesos, violencia, codicia y drogas.
Por su parte, el término en cuestión, kidulthood, es una palabra que no existe como tal, sino que se ha inventado para intitular la película. Se trata una vez más de un híbrido que combina dos elementos: kid y adulthood. Algo así como «adulfancia». En definitiva, el vocablo encierra un nuevo concepto que alude al adolescente a caballo entre la infancia y la edad adulta, que actúa según se le antoja y que desgraciadamente se comporta de una forma que se podría considerar a menudo sencillamente delictiva o, cuando menos, reprobable. La dificultad de traducción del término salta a la vista y es razón suficiente para que en España se opte una vez más por conservar el título en su versión original.