Autores s. xx
Por Peter Bush
Tirano Banderas es la novela de Valle-Inclán que mejor consigue combinar, de la manera más original, unos ritmos de narración cinematográficos y unos diálogos teatrales con un despliegue de retórica política propia de revolucionarios iluminados y de reaccionarios chiflados, sin olvidar los comentarios cínicos y las florituras paródicas. Todo ello confluye en una estructura que demuestra la fascinación del autor por la magia y superstición —por los números siete y nueve—, y la intriga avanza a paso acelerado. A pesar de su complejidad, es una novela corta que se puede leer en dos horas…y después releer. No estamos, por tanto, ante una larga novela sobre un dictador, escrita con un estilo denso y barroco a la manera de El otoño del patriarca, de García Márquez o de Yo, el Supremo, de Roa Bastos. El traductor tiene que esforzarse en recrear los distintos ritmos y retóricas y en mantener la ambigüedad de la perspectiva. En su discurso en el mitin del Circo Harris, Roque Cepeda se centra en la liberación de los indios, y, por más pomposa que sea su actuación y exagerado su lenguaje, vocifera unas verdades que atraían al Valle anarquista:
Y esa obligación redentora, debe ser nuestra fe revolucionaria, ideal de justicia más fuerte que el sentimiento patriótico, porque es anhelo de solidaridad humana. El Océano Pacífico, el mar de nuestros destinos raciales, en sus más apartados parajes, congrega las mismas voces de fraternidad.
And our revolutionary faith, an ideal of justice inspired by human solidarity and stronger than patriotic feeling, is driven by the duty to redeem the Indian. The Pacific Ocean, the sea of our different peoples, hears the same fraternal cry of protest on all its far-flung shores.
El traductor tiene que atreverse a hacer cambios en la estructura de las frases de este tipo de discursos. En inglés, la primera frase hace hincapié en el rescate del indio al introducir la palabra «indio», y mantiene un tono de discurso político decimonónico al hacer que el Océano «hears the cry of protest» y que «fraternity» resuene con «far-flung». Tanto en español como en inglés, los discursos políticos tradicionales siguen el mismo patrón —la retórica latina de Cicerón—, pero el español es más recargado y ampuloso. Como traductor, una vez más me di cuenta de la utilidad de un ejercicio que solíamos hacer en las clases de latín de mi instituto: traducir los discursos de Cicerón en clave de arengas de sir Winston Churchill. Por otra parte, cuando Tirano interroga al Doctor Polaco acerca de sus experimentos de magnetismo hipnótico en el Congal de la Cucarachita, a Tirano le toca hacer el papel del crítico cínico:
¡Este Doctorcito se expresa muy doctoralmente! ¿Y ganás vos la plata con el título de Profeta del Cairo?
This doctor of ours expresses himself most doctorally! And does your renown as the prophet from Cairo allow you to earn your bread?
En estos diálogos, como en muchos otros, se muestra a Tirano haciendo gala de su sentido de humor, siempre con un inquietante trasfondo de humor negro o macabro: Tirano no es sencillamente «la mueca verde» esperpéntica o el carnicero de su pueblo. El traductor tiene que esforzarse por reflejar cada detalle que elabore su perfil. En este caso, el diminutivo sarcástico del «Doctorcito» se convierte en «This doctor of ours», y aunque no se puede recrear el uso latinoamericano de «ganás vos la plata», se puede introducir una referencia coloquial, desde lo bíblico hasta lo hippy, para recrear un tono que siga siendo sarcástico.