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Lunes, 28 de marzo de 2011

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Tecnologías

Los buscadores de Internet y la resolución de dudas en la traducción (II)

Por Marcos Cánovas

En un trujamán anterior decíamos que los buscadores de Internet son herramientas que en la actualidad resultan esenciales como auxiliares de la traducción. Se decía allí que la frecuencia de aparición en Internet de los términos que ofrecen dudas puede ser una pista decisiva para optar por una opción determinada. En todo caso, conviene recordar dos cosas. En primer lugar, hay que distinguir entre la preferencia de uso —que es a lo que se aludía en el artículo mencionado— y, por otro lado, la detección de expresiones incorrectas, que, como se verá, ofrece más complicaciones. En segundo lugar, para evitar errores de bulto es importante acercarse a los resultados con un criterio bien formado y con las ideas claras.

Porque lo cierto es que hay ocasiones en que la información de un buscador como Google puede ser engañosa. Supongamos, por ejemplo, que no acabamos de saber si conviene usar «en relación con», «con relación a» o «en relación a». Podemos imaginar, de entrada, que, si alguna de las tres expresiones es incorrecta, tendrá una baja frecuencia de aparición. Si las introducimos en Google entrecomilladas, hallamos que la primera aparece 151.000.000 veces, la segunda 28.900.000 y la tercera 28.100.000: aparentemente, las tres formas son muy frecuentes, especialmente la primera. Sin embargo, como sabemos, «en relación a» no es una forma aceptable: se ha generalizado tanto su uso que en la red se emplea con tanta frecuencia como «con relación a», que sí es correcta. Google no distingue entre lo que está bien escrito y lo que no: simplemente, registra en cuántas páginas de Internet aparece un término.

Otro ejemplo: no estamos seguros de si hay que escribir «de arriba abajo» o «de arriba a abajo» y decidimos escribir las dos secuencias en Google, a ver qué pasa: la primera, correcta, la encontramos 2.960.000 veces, mientras que la segunda, incorrecta, 834.000 veces. La diferencia entre una y otra no es tan significativa como para llevarnos a pensar que una de las dos no conviene emplearla; simplemente, parece que hay cierta preferencia en el uso.

Otras veces, sin embargo, los resultados no dejan lugar a dudas: la forma correcta «de acuerdo con» aparece 84.800.000 veces, mientras que la incorrecta «de acorde con» está 308.000 veces. Pero estos ejemplos tan claros son justamente aquellos que de entrada ofrecerán menos dudas: si «de acorde con» se usa poco, es más probable que en general ya no se perciba como una expresión idiomática (y mucho menos si se trata de un estudiante de traducción o de un profesional) y, por lo tanto, ni siquiera se llegue a plantear el problema de si usarla o no. Por el contrario, en los casos en que la consulta sería más necesaria, que son aquellos de las locuciones que sí se usan mucho, Google difícilmente puede sustituir a un buen diccionario de dudas (quizá nos podrá llevar a él, pero esa es otra cuestión).

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