Historia
Por Gabriel García-Noblejas
Como ya hemos dicho anteriormente, la eclosión de traducciones del chino al castellano que se dio en el siglo xx fue espectacular en comparación con las traducciones que se habían venido realizando en los siglos xviii y xix. Pues bien, el segundo gran traductor que es responsable de tal eclosión junto a Marcela de Juan (1, 2, 3, 4 y 5) fue Carmelo Elorduy, S. J.
Carmelo Elorduy fue a China por primera vez en 1923 para estudiar chino y allí permaneció varios años, hasta 1929, y regresó a España; cuando volvió a partir camino de China, ya en 1934, era ya miembro de la Compañía de Jesús, doctor en Filosofía y doctor en Teología. Desde dicho año residió permanentemente en China hasta que, en 1955, seis años después de que Mao Zedong proclamara la República Popular, se trasladó a Taiwán, isla a la que habían huido los seguidores del Partido Nacionalista, vencidos por Mao. Y fue en Taiwán donde desarrolló una muy prolífica actividad tanto docente como traductora.
Sus traducciones fueron pioneras y casi siempre de textos íntegros, no de antologías. Se circunscribió a la traducción de clásicos de la filosofía china antigua, con una excepción (El cancionero chino). Se dedicó con especial atención al taoísmo, y, así, tradujo La gnosis taoísta del Tao Te Ching1, que presenta una traducción del libro del maestro Laozi, precedida por unos extensos análisis escritos por Eleuterio y Carmelo Elorduy cuyo objetivo es comparar el pensamiento de Laozi con el estoicismo y la filosofía gnóstica desde un punto de vista ecuménico.
Luego publicaría Lao Tse / Chuang Tzu. Dos grandes maestros del taoísmo2, donde encontramos las dos primeras y muy encomiables traducciones íntegras y directas al castellano de los dos libros fundamentales de la filosofía taoísta, poético el primero y narrativo el segundo. Los libros que aquí traduce el padre Elorduy son Daode jing (cuyo título él vierte así: Tao Te Ching) y Zhuangzi (Chuang-Tsé). El primero, como ya sabemos, consiste en ochenta y un poemas, mientras que el segundo es un cúmulo de anécdotas, relatos e historias de que se sirve el autor, el maestro Zhuang, para transmitir su originalísimo pensamiento. Arropó la traducción con un largo prólogo y un extenso epílogo titulado «Sesenta y cuatro conceptos de la ideología taoísta de Lao Tse y Chuang Tzu». Si algo caracteriza estos estudios es un exclusivo interés en las ideas de los filósofos y una tendencia a comparar dichas ideas con el pensamiento filosófico occidental.