Si la vaca no habla, el traductor escribe disparates
Por Fernando SorrentinoMás de una vez, alguien que se cree gracioso traduce jocosamente
la locución latina res non verba como la vaca no habla. Desde luego,
todos comprendemos que, aunque como broma la ocurrencia no es demasiado brillante, sólo
se trata, al fin y al cabo, de una inocente travesura. Y, como suelen ser las travesuras,
no deja de ser un poco infantil.
En The Murders in the Rue Morgue, Edgar
Allan Poe escribe:
[
] But in that bitter tirade upon
Chantilly, which appeared in yesterdays Musee, the satirist, making some
disgraceful allusions to the cobblers change of name upon assuming the buskin,
quoted a Latin line about which we have often conversed. I mean the line
Perdidit antiquum litera prima sonum.
I had told you that this was in reference to
Orion, formerly written Urion; [
]
Confieso que no he logrado identificar al autor
del verso latino. Pero, ¿cómo traducirlo?
En casa tengo tres traducciones españolas del
cuento de Poe:
1) A. Jiménez Orderiz (El crimen de la calle
Morgue, y otros cuentos, Biblioteca Mundial Sopena, 1940) no coloca llamada ni, por
ende, nota explicativa. Por lo tanto, aquí no tengo nada que opinar.
2) J. Farrán y Mayoral (Narraciones
extraordinarias, Biblioteca Básica Salvat, 1969) pone una llamada y, a pie de página
(N. del E.), traduce: «Perdió la antigua palabra su primera letra». Aquí me veo
obligado a oponerme: lo cierto es que ninguna palabra perdió ninguna letra.
La oración debe comprenderse de la siguiente
manera: litera prima es el sujeto; perdidit es el verbo; antiquum sonum
es el objeto directo. En consecuencia, la traducción literal (que, en este caso, es
también la mejor) sería:
La primera letra ha perdido su antiguo sonido.
O sea que hay en J. Farrán y Mayoral un
infortunado e injustificado trastrueque de términos. Pero, por otra parte, si prestamos
una pizquita de atención al contexto, vemos que el verso latino was in reference to
Orion, formerly written Urion («se refería a Orión, que antes se escribía
Urión»), como inequívocamente puntualiza Poe.
Es decir, la primera letra (la U de Urion) ha
perdido su antiguo sonido y se ha transformado en O (la O de Orion).
Y ahora ha llegado el momento de ocuparme del
tercero de los libros que, en casa, hospedan dicho cuento:
3) La traducción es de Julio Cortázar, y doy
por seguro que está maravillosamente realizada. Se halla incluida en el libro Breve
antología de cuentos policiales (Buenos Aires, Sudamericana, 1995). La «Selección
de textos, biografías y glosarios» fue cumplida por las «Profs. María Inés González
y Marcela Grosso», que pertenecen, nada menos, al «Grupo Universitario de Investigación
Literaria».
Amedrentado ante tan prestigiosas palabras, y con
un respetuoso temblor en las manos, quise averiguar cómo interpretaban el verso latino
entrambas profesoras universitarias. Transcribo escrupulosamente una de las «Notas» de
la página 60:
Perdidit antiquum litera prima sonum: Loc.
latina. Las antiguas letras perdidas son las primeras.
Traducción, según parece, realizada de acuerdo
con el mismo método que dio lugar a la vaca no habla. |