Películas
Por Marcos Cánovas
Si bien, en ocasiones, las connotaciones añadidas en la traducción literal al español del título de una película aconsejan realizar determinadas adaptaciones, otras veces no queda clara cuál es la razón por la que los distribuidores cinematográficos se decantan por una versión más o menos libre. En el grupo de adaptaciones libres hay una categoría ciertamente curiosa por lo arbitrario, aquella en la que se mantiene la raíz de las palabras de la versión original y los vocablos aparecen más o menos en el mismo orden; sin embargo, lo cierto es que los términos de la traducción tienen una categoría gramatical distinta y, si se comparan las dos versiones, no dicen lo mismo.
Recordemos el caso de Stranger than Paradise, de Jim Jarmusch (1984). En España, la película se llamó Extraños en el Paraíso. A primera vista, puede parecer una traslación directa. Sin embargo, stranger than posee un valor comparativo que no está en la versión en español, la cual, además, se refiere a personas (a diferencia del título en inglés, que más bien apunta a un lugar, por la comparación con Paradise). En consecuencia, Más extraño que el Paraíso no hubiera sido una mala opción, si se trata de mantener lo que dice el título original.
Las razones de la adaptación realizada tienen que ver, probablemente, con el carácter impreciso del título en inglés: el hecho de poner a un mismo nivel el Paraíso con lo que parece un lugar real otorga un carácter ambiguo y metafórico a la referencia. Por otro lado, esta referencia queda abierta y en todo caso, tiene valor catafórico, anticipatorio, porque solo la podremos empezar a delimitar después de conocer el argumento de la película. De manera que, puestos a decir algo poco específico y metafórico, los responsables de la adaptación parece que optaron por otra metáfora, al situar a los personajes en el propio Paraíso. Los títulos de las películas, es verdad, tienen una funcionalidad comercial que aconseja tomar en un sentido muy flexible el concepto de fidelidad en las traducciones, ya de por sí relativo. Sin embargo, en este caso la trampa es mayor que las veces en que el título de la versión traducida no se parece en nada al de la versión original. Aquí sí que se parecen las palabras, pero lo cierto es que el texto en inglés ni habla de extraños, ni dice que estos extraños de los que no habla estén en el Paraíso: quizá sea este enredo el que podemos cuestionar en casos así, porque ya se sabe que la mente humana tiene una tendencia natural a pensar que aquello que se parece en la forma, se parece también en el significado.
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