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Viernes, 19 de julio de 2013

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Traductología

El orden de la noticia (1)

Por Ramón Buenaventura

Uno, como traductor (y como ser humano, pero esa es harina de muy otro costal) pasa por fases de mayor o menor flexibilidad. Viví una época en la que me pareció imprescindible, o casi, que la traducción respetase el orden en que el original traslada la información al lector. No es lo mismo «la cólera canta, oh diosa, del Pelida Aquileo» que «canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquileo». Lo que marca, lo que importa, lo que el poeta quiere asestarnos en el primer segundo, es la cólera. En fin. Manías. Tras varios libros traducidos con este criterio en mente, tuve que ablandarme: no siempre se puede respetar el orden, ni tiene sentido respetarlo, ni es evidente que el autor sepa lo que está haciendo cuando elige un orden y no otro.

Pongamos por ejemplo el arranque de L’étranger:

Aujourd’hui, maman est morte. Ou peut-être hier, je ne sais pas. J’ai reçu un télégramme de l’asile : «Mère décédée. Enterrement demain. Sentiments distingués.» Cela ne veut rien dire. C’était peut-être hier.

El traductor, aquí, no puede ni coquetear con la idea de que el autor no sabe lo que está haciendo: el párrafo es de una precisión rigurosa, cabe imaginar incluso que Camus lo revisara varias veces antes de darlo a imprenta. La estructura del texto impone el orden en que se facilita la información al lector, ya desde las primeras palabras:

Cuándo: Aujourd’hui
De quién hablamos: maman
Qué ha ocurrido: est norte

No podemos, pues, traducir de cualquier modo. No debemos poner en español, por ejemplo, Mamá ha muerto hoy, a pesar de lo bien que encadenaría con la frase siguiente. Camus empieza por situarnos temporalmente, en una acción que no se refiere al pasado, que está ocurriendo, como quien dice, mientras leemos: en el día de hoy; enseguida quiere que sepamos de quién va a hablar: de la madre del narrador; y por último nos explica lo ocurrido hoy a la madre del narrador, la muerte que va a ir encadenando y desencadenando todo el relato. En una traducción, el único orden respetuoso sería hoy-mamá-ha muerto.

En seguida, sin embargo, nos impregnan las dudas. Hoy, mamá ha muerto ¿es igual de natural en español que en francés? Lo pensamos un rato, pronunciando varias veces la frase en ambos idiomas, y llegamos a la conclusión de que quizá, más o menos (resulta difícil saber hasta qué punto es natural una frase tan conocida y citada). Pero ¿y el tiempo verbal? A la pata la llana, en estilo simple y natural, el francés no tiene más modo de expresar el pretérito indefinido que la forma compuesta «est morte». Aujourd’hui, maman mourut es correcto pero impensable. En español, en cambio, mantenemos vigente (más o menos vigente: cambia con la zona y hasta con el hablante) la diferencia entre el pretérito perfecto simple y el pretérito perfecto compuesto. No suele ser erróneo que en una traducción sustituyamos el compuesto francés por el simple español: Il est arrivé - Llegó. ¿Y en este caso? En este párrafo parece imponerse, sin embargo, el pasado compuesto, porque las consecuencias de la acción siguen vigentes en las frases posteriores. Estamos hablando en un casi presente que se sostendrá, además, durante toda la obra.

La traducción sería, pues: Hoy, mamá ha muerto. ¿Podemos estar satisfechos del paralelismo conseguido? No lo sé. Aujourd’hui tiene tres sílabas, hoy tiene una. El equilibrio de la frase en español no se parece al equilibrio de la frase en francés. Maldición, ¿no? Por un instante se nos pasa por la cabeza hoy en día y lo descartamos inmediatamente. No hay arreglo. Hoy es hoy. Miseria traductora, que nos lleva de frustración en frustración, aunque nunca, reconozcámoslo, hasta el borde del suicidio.

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