Autores s. xx
Por Mario Domínguez Parra
Kostas E. Tsirópulos (1930) situó, como pórtico de entrada a su libro Misterio (Μυστήριο, Αθήνα, Αστρολάβος/Ευθύνη, 1988) esta frase: «Έζησαν τον χρόνο τους οι Έλληνες με λέξεις και έρωτα», «Vivieron los griegos su tiempo con palabras y pasión». Se divide en tres partes: «Luz», «Penumbra» y «Tinieblas».
Mi traducción de «Tinieblas», secuencia de diecisiete poemas, ya se publicó en el suplemento cultural 2C, de La Opinión de Tenerife, en 2008. Su particularidad: casi todas las palabras que utiliza Tsirópulos para escribirlos son sustantivos.
La escritura original de Tsirópulos es más extrema porque el griego moderno se declina y, en este caso de escritura concisa, no necesita preposiciones ni artículos (que sí necesito en la traducción) para los sustantivos que modifican a otros sustantivos. Si hubiera decidido escribir solo sustantivos en español, las relaciones de dependencia entre ellos se habrían perdido. En alguno de los poemas, hay varios versos en los que los sustantivos aparecen en su forma nominativa, una acumulación de entidades, que parece indicar inacción, la inmovilidad del primer instante de la existencia. Del segundo poema de esta secuencia:
Carne
mito vida
tiniebla luz
lenguaΣάρκα
μύθος ζωή
σκότος φως
γλώσσα
Una vez establecidas las relaciones entre las palabras griegas por medio de los casos, los poemas comienzan a narrar una historia, mínima y casi intangible. Elegiré para ilustrar esta cuestión el último poema del libro, por cuanto que representa perfectamente, a mi modo de ver, una de las características más importantes de la cultura griega contemporánea: el sincretismo cultural y espiritual que forman la antigua Grecia, la clásica, la época helenística y el cristianismo ortodoxo:
J.7
Esperma del tiempo cuerpo
de la arena inmortalidad
nombres mármoles
verbos de la vida
lengua
de la época cicutaCasa de la confusión
mar
victoria absoluta de los sustantivos
iconos piedras
cuerpos resplandores
semilla de los descendientes
tiempo sagrado eros
rama de laurel en la tiniebla
Las Palabras
de origen divino
ΙΖ’
Σπέρμα χρόνου σώμα
χώματος αθανασία
ονόματα μάρμαρα
ρήματα ζωής
γλώσσα
καιρού κόνειοΣπίτι χαλασμού
θάλασσα
κατανίκηση ονομάτων
εικονίσματα πέτρες
σώματα λάμψεις
καρπός ιερός έρως
κλαδί δάφνης στο σκότος
Οι λέξεις
θεόθεν
En mi opinión, Tsirópulos lleva al extremo la esencia de la poesía según Yorgos Seferis (de sus Δοκιμές, Ensayos): «Η μονάδα στην ποίηση είναι η λέξη», es decir, «La unidad en la poesía es la palabra» (vid. Nasos Vayenás, «Η μετάφραση ως πρωτότυπο», «La traducción como original», en Ποίησηκαι μετάφραση, Poesía y traducción, Stigmí, 2004, p. 19). En el poema original, Tsirópulos solo utiliza una preposición en el antepenúltimo verso. Culmina el poema con «θεόθεν» (que contiene la palabra «θεός», «dios»), un curioso adverbio de lugar por cuanto que designa el origen de las Palabras, las del poema y las del ser humano primigenio. La concisión extrema de «Tinieblas» se contrapone a la verbosidad de la primera parte, «Luz», donde homenajea a grandes nombres de la (más de tres veces) milenaria cultura griega, desde Homero hasta Seferis. Parece como si el poeta quisiera despojarse de todas las palabras a medida que va dando cuenta de los grandes logros literarios de su idioma, hasta adquirir la esencialidad del lenguaje.
Otra particularidad (que se da en varias ocasiones a lo largo del libro) es la de dos nominativos orbitando alrededor de un genitivo, lo cual otorga dos dimensiones a la lectura de un verso. Personalmente, leo el verso «Σπέρμα χρόνου σώμα» de dos maneras: «Esperma del tiempo cuerpo» o «Esperma cuerpo del tiempo». Creo que la mejor manera de solucionar esta disonancia es la traducción literal (la primera). En poesía es normal el cambio de orden de un sintagma para enfatizar de alguna manera la percepción del texto como poema. El sintagma «del tiempo» también puede modificar a «cuerpo»: «del tiempo cuerpo», incluso con una rima asonante en el mismo verso. Un premio a la fidelidad a la letra.