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Martes, 31 de julio de 2012

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La traducción de El Señor de los Anillos (7). ¿Por qué resulta tan complejo traducir el rohirric?

Por Magdalena Olivera Tovar-Espada

Como hemos explicado en el primer artículo de la serie dedicada al panorama lingüístico de la Tierra Media, los rohirrim, llamados a sí mismos eorlingas o jinetes de la marca, eran un pueblo de hombres que vivían en el reino de Rohan. En la época en que suceden los acontecimientos narrados en esta novela, los rohirrim todavía conservaban su idioma ancestral, que utilizaban de forma viva y para nombrar lugares y personas. De todas formas, los rohirrim también dominaban el oestron, que utilizaban para comunicarse con otros pueblos de la Tierra Media (con sus aliados de Gondor, por ejemplo).

Es importante aclarar que, para representar la lengua de los rohirrim, o rohirric, Tolkien no inventó ningún idioma (como en el caso de las lenguas élficas sindarin y quenya) sino que decidió utilizar un idioma ya existente: el anglosajón o inglés antiguo, entremezclado con algunas palabras procedentes del inglés medieval. Esta elección resulta muy interesante, así como muy difícil de mantener en cualquier traducción, puesto que el lector inglés, que habrá adoptado el punto de vista de los hobbits, tendrá la misma sensación al escuchar anglosajón que la que tenían los hobbits cuando escuchaban rohirric. Evidentemente, anglosajón e inglés, rohirric y oestron en la novela, están emparentados, por lo que el lector inglés podrá entender aproximadamente lo que entendieron los hobbits cuando estuvieron en Rohan, es decir, una parte concreta de lo que oían, y le resultará, además, bastante arcaico.

Otra dificultad añadida respecto a la traducción del rohirric es la asociación que realiza el lector inglés entre los rohirrim y la cultura anglosajona, no sólo por la lengua sino por las características y costumbres de dicho pueblo. El aspecto que tienen, la indumentaria que llevan y todos sus hábitos en general, excepto que se trata de un pueblo de jinetes, le resulta lejanamente familiar al lector inglés.

Por último, se podría citar una tercera dificultad, derivada de la complejidad del entramado lingüístico de la Tierra Media. No hay que olvidar que los antepasados de los rohirrim (y de otros muchos pueblos humanos de la Tercera Edad) habían sido los antiguos Hombres que habitaban en la zona de Rhovannion. Como ya hemos citado, para representar la lengua de este pueblo ancestral, Tolkien empleó palabras en idiomas anteriores al anglosajón que también contribuyeron a la formación del inglés actual, como el franco, el godo o el escandinavo antiguo. Algunas de estas palabras en lenguas arcaicas todavía sobrevivían en la lengua de los rohirrim e incluso en la lengua de los hobbits: tampoco hay que olvidar que, en tiempos lejanos, distintos grupos de hobbits entraron en contacto con el pueblo de la zona de Rhovannion y adoptaron algunas palabras de su idioma. Por este motivo, los hobbits de la Tercera Edad aún conservaban algunas palabras de dicha época. Así pues, cuando nuestros hobbits protagonistas, Pippin y Merry, entraron en el reino de Rohan se toparon con una lengua y una cultura lejanamente familiares y, además, con ciertas palabras antiguas que también se encontraban en su idioma.

¿Cómo transmitir esta serie de asociaciones culturales? ¿Cómo reflejar la influencia entre unas lenguas y otras? Y, al fin y al cabo, ¿cómo traducir el rohirric? En mi opinión, ésta es, sin duda, la mayor dificultad de la traducción de esta obra.

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