Lenguas
Por Enrique Bernárdez
En un trujamán anterior hice referencia al problema lingüístico asociado con la escritora danesa Karen Blixen, que entre nosotros es conocida fundamentalmente por su pseudónimo Isak Dinesen. Más aún, cualquiera afirmaría con toda seguridad que era «una escritora danesa en lengua inglesa». Incluso un erudito tan solvente como Miguel Martínez-Lage afirma que «Isak Dinesen no es el único nom de plume que empleó, y nunca publicó un libro firmándolo con su verdadero nombre».1 La primera parte es cierta, pero no la segunda. Es curioso que entre nosotros se adopte de forma unilateral la visión norteamericana de la autora, aunque ampliándola. Allí, incluso un libro publicado en 2002 por una autora norteamericana (Susan C. Brantley) en una editora norteamericana (University of South Carolina), titulado Understanding Isak Dinesen, habla desde el principio de la dificultad de definir cuál es la versión original de los cuentos de la autora. Bien, en el ámbito anglosajón, como vemos, se conoce a la autora por su pseudónimo más famoso, el que ella eligió para su primera colección de relatos. Pero ya su libro Memorias de África apareció con su nombre verdadero en muchos países, incluyendo Dinamarca, y la decisión del editor norteamericano de utilizar de nuevo el nombre de Isak Dinesen suscitó la protesta de la autora, como consta en una de sus cartas. Aquí, como queda dicho, se piensa (y se dice, y se escribe) que la autora nunca utilizó su nombre (lo que es falso) y que siempre escribió en inglés. Lo que también es falso en parte. Karen Blixen se responsabilizaba tanto de la versión en inglés como de la danesa. A veces escribía primero la versión en inglés y luego reescribía el libro en danés. Las más de las veces fue al contrario, y en algún caso, sobre todo al final de su vida, hubo de recurrir a otros para que vertieran su danés al inglés, aunque ella diera los últimos toques.
Como siempre, simplificar las cosas suele llevar al error. En España se da por supuesto que su obra está en lengua inglesa, igual que Lolita de Nabokov (ruso de origen) o Heart of Darkness de Joseph Conrad (polaco), y que es, como ellos, una autora «extraterritorial» (¡aunque desde 1931 hasta su muerte en 1962 siempre vivió en Dinamarca!) que usó una lengua distinta a la propia. A la hora de traducir esos libros de Conrad o Nabokov no hay duda: la única lengua original es el inglés; igual que el Manuscrito encontrado en Zaragoza tiene que verterse del francés en que lo escribió su autor polaco, Jan Potocki. Pero el caso de Karen Blixen (no solo de Isak Dinesen, pues no todas las obras de la autora están firmadas, en ningún sitio y en ninguna lengua, con ese pseudónimo) es especial: ¿de qué lengua traduciremos, por ejemplo, «Tempestades», cuento incluido en Anécdotas del destino, y escrito por la autora en danés y traducido al inglés por Hugh Pooley? ¿O por qué preferiremos traducir cualquier otro cuento, incluso de la primera colección, del inglés en vez del danés, cuando para la escritora fue todo un esfuerzo reescribir, más que traducir, en danés lo que antes había hecho en inglés? En francés optaron por la doble traducción del libro más conocido de Karen Blixen, Memorias de África: del inglés en 1942, del danés en 2005.
Quizá deberíamos hacer algo parecido en español, también porque los cuentos no son iguales en las dos lenguas. Como decía Ortega y Gasset, cada lengua es una personalidad distinta. Sería un experimento interesante. Igual que abandonar el falso mito de la escritora en lengua inglesa (pese a sus orígenes) que nunca escribió con su propio nombre.