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Bajo la lupa de don Giovanni (III)
Por Fernando Sorrentino
Bajo la lupa de don Giovanni (II)
3. Traducción de Francesco F. Crocitto Cuonzo,
con la colaboración de Giuseppe R. Crocitto Cuonzo
Se publicó en Bahía Blanca (Buenos Aires) en 1972 y le merece a Meo Zilio estos comentarios preliminares:
Esta vez el traductor (o, en todo caso, uno de los dos traductores) es propiamente del oficio —“profesor”, “traductor e intérprete de lengua italiana”, como puede leerse en el frontispicio—. (...). Sin embargo, los resultados literarios de la traducción no han superado en mucho los de Testena.
Y, como después de cualquier afirmación, corresponde presentar pruebas, don Giovanni —tras admitir la presencia de versos felices que resuelven pasajes especialmente arduos— nos muestra estos botones:
Hernández: no le faltaba un consuelo, ‘no le faltaban gratificaciones afectivas o económicas’. Crocitto Cuonzo: di rispetto lui godeva, ‘él gozaba de respeto’.
Hernández: cosa que daba calor, ‘cosa que entusiasmaba’. Crocitto Cuonzo: ciò che dava un gran calore, ‘lo que daba un gran calor’.
Hernández: y aquel que no era chancleta, ‘y aquel que no era apocado, inepto’. Crocitto Cuonzo: e la gente non negletta, ‘y la gente no desaliñada’.1
Hernández: que si uno anda hinchando el lomo, / se le apean como un plomo, ‘si uno pretende rebelarse sufre un castigo muy severo’. Crocitto Cuonzo: se qualcun volge la spalla / gli spediscono una palla, ‘si alguno vuelve la espalda le disparan un balazo’.
Hernández: se entiende, de puro vicio, ‘se entiende, inútilmente’. Crocitto Cuonzo: e lo fan per distrazione, ‘y lo hacen por distracción’.
Hernández: eran lanzas y latones, ‘eran lanzas y sables’. Crocitto Cuonzo: eran lance con ottone, ‘eran lanzas con latón’.
Hernández: esto sí que es amolar, ‘esto sí que es fastidiar’. Crocitto Cuonzo: questo fatto è amorale, ‘este asunto es inmoral’.2
Hernández: y nunca se andan con chicas / para alzar ponchos ajenos, ‘y no tienen ningún escrúpulo en robar la ropa de los demás’. Crocitto Cuonzo: e non sanno, disgraziati, / donna altrui quanto conforta, ‘y no saben, infelices, cuánto consuela la mujer ajena’.3
Hernández: y así sin sentir pasaban / entretenidos el día. Crocitto Cuonzo: Ed i giorni si passavan / tanto gli uni come gli altri, ‘y los días se pasaban, tanto unos como otros’.
Los casos reproducidos constituyen un muy pequeño porcentaje de las críticas de Meo Zilio a los hermanos Crocitto Cuonzo. Por fortuna para estos, el broche final es positivo:
De cualquier manera, es justo reconocer que esta traducción representa un paso adelante con respecto a la precedente.4
Lo cierto es que el Martín Fierro —libro en extremo contextualizado y autorreferente— no es de comprensión rápida ni fácil; su escritura, que dista de ser unívoca, tiende a la polisemia y a la múltiple metaforización.
Entonces, para concluir, digamos que, con aciertos y con errores, los trabajos de Testena, de los Todesco y de los Crocitto Cuonzo no dejan de ser meritorios. Las objeciones de Meo Zilio son, desde luego, legítimas, pues la indulgencia es enemiga de la verdad.
Que se señalaran errores era un hecho inexorable, ya previsto por el Hijo Segundo cuando dijo (II, 2479-2480):
pues siempre encuentra el que teje
otro mejor tejedor.
1. Sin duda, los hermanos relacionaron erróneamente el hecho de «andar en chancletas» (chinelas o pantuflas) con algún tipo de desaliño en la vestimenta; de ahí la extraña aparición del adjetivo negletta. 
2. Meo Zilio agrega que «evidentemente, aquí el traductor ha leído amoral en lugar de amolar». 
3. También Testena incurrió en una malinterpretación parecida. 
4. Se refiere sólo a la de Testena. 
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