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Beware of the basura in the
pileta!
Por Fernando Sorrentino
A modo de penitencial cilicio,
jamás en la vida me he dado el gusto de comprar ni siquiera un ejemplar
de la revista Gente o de la revista Caras, y me he
visto así privado de acceder al cautivante mundo de los encuentros
o desencuentros de las estrellitas y los astros de la farándula,
y de edificarme con sus consecuentes reflexiones metafísicas.
En cambio, cierta perversidad
me inclina a curiosear en páramos tan áridos como los vericuetos
lingüísticos o las sutilezas gramaticales. Así aprendí, hace muchísimo
tiempo, que toda lengua aislada tiende a detener su evolución y
a inmovilizarse: en nuestro idioma tenemos ejemplos de esta realidad
en los arcaísmos del judeoespañol y del léxico gauchesco.
Un interesantísimo artículo
titulado «Inglés argentino», cuyo autor es Martin Eayrs,1
me enseñó —años más tarde— que el mismo fenómeno
ocurre en un ámbito más doméstico y reducido, en este caso la comunidad
británica de la Argentina:
Gran cantidad de británicos
que vinieron a la Argentina durante la primera mitad de este siglo
[el XX] permanecieron aquí (...) y se unieron
a otros que habían llegado antes, estableciendo una numerosa comunidad
angloparlante. (...). Sin duda, como resultado de la falta de
una comunidad con un habla vital y orgánica, el idioma que ha
mantenido unido a este grupo ha tendido a fosilizarse, cristalizando
las estructuras e inflexiones de las ya mencionadas décadas [1930
y 1940].
El autor señala mezclas de
sintaxis española e inglesa con vocabulario inglés:
I have it nearly
ready already, «lo tengo
casi listo ya», o give me with Patricia (en lugar de put
me through to Patricia), «dame con Patricia», o there’s
one missing (en lugar de we’re one short), «falta uno».
En el vocabulario se advierten
las mayores variantes locales. Eayrs las ordena en seis grupos,
cuyos comentados rótulos transcribo tal cual:
1. Uso local,
origen inglés
Put the milk in
the ice-chest (reliquia
de la época en que no existían las heladeras eléctricas, por put
the milk in the fridge), «poné la leche en la heladera».
He’s just arrived from
the camp (por he’s
just arrived from the farm), «acaba de llegar del campo» (establecimiento
rural).
The station’s about five
squares from here (por
the station’s about five streets from here), «la estación
queda a unas cinco cuadras de aquí».
2. Adaptado del español
We had to wait
at the barrier, «tuvimos
que esperar en la barrera» (paso a nivel del ferrocarril).
Have
you bought the passages
yet? (por have you bought the tickets yet?),
«¿ya compraste los pasajes?».
I
think she’s got fever
(por I think she has a temperature), «creo que ella tiene
fiebre».
3. Spanglish (insidioso
e imposible de evitar por completo)
Come
(por come in), «vení».
He lives in front of the
cinema (por he lives
opposite the cinema, «(él) vive frente al cine».
She is going to a birthday
(por she is going to a birthday party), «(ella) va a un
cumpleaños».
4. Doble lenguaje
(a menudo inconsciente y cada vez más frecuente)
Take all that
basura [rubbish] out of the pileta [sink]
and put it in the patio, «sacá toda esa basura de la pileta
y ponela en el patio».
I
thought it wouldn’t alcanzar
[suffice, be enough] and it «sobrared»
[be left over], «pensé que no alcanzaría y sobró».
5. Muletillas (inevitables
y siempre presentes)
Uso frecuente de palabras
en español tales como «bueno», «che», «este...» (dubitativo: en
España, «esto…»), «o sea».
6. Palabras o conceptos
inexistentes en inglés
Por ejemplo, «síndico»,
«trámite», «escribano», «derecho de piso».
Agrega:
Resulta muy difícil
separar el spanglish de los hablantes no nativos, del
inglés nativo de los angloargentinos. Esto es más evidente
en el uso de las preposiciones, en oraciones que son una transferencia
del español.
Y aporta ejemplos varios:
He’s being operated
next week (por he’s
being operated on next week), «van a operarlo la semana próxima».
He
got down from the bus
(por he got off the bus), «bajó del colectivo».
I
forgot it at home (por
I left it at home), «lo olvidé en casa».
Este artículo se encuentra
en el número 4 (Buenos Aires, julio de 1992) de la revista Idiomanía,
que sí solía comprar, leer y guardar. Otros, no menos atrayentes,
en esa misma entrega y en las demás de la publicación dirigida por
Ricardo Naidich. A diferencia de Gente y Caras, que
siguen gozando de las lozanías que la estulticia provee, Idiomanía
dejó de aparecer en 1992, tras el número 7.
1. Martin
Eayrs nació en Birmingham en 1949 pero acredita una extensa residencia
en la Argentina. 
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