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Viernes, 30 de enero de 2004

El Trujamán. Revista diaria de traducción

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Poesía

La nueva poesía griega

Por Cecilia Belza Palomar y Gonzalo G. Djembé

Aunque es cierto que se ha avanzado bastante en los últimos años, uno de los aspectos todavía menos conocidos de la historia de la cultura es la historia de la recepción de las ideas: ¿qué novelas extranjeras se leían más en la Argentina del siglo xix?, ¿qué concepto de los griegos tenían los franceses antes de la primera guerra mundial? Si nos preguntamos qué concepto tenemos nosotros, ahora, de la poesía griega moderna, es probable que demos una respuesta muy poco moderna, e incluso que alguno se haya quedado esperando a los bárbaros en un rincón de una taberna alejandrina. Y es que en el caso de las culturas minoritarias, la exportación de una obra maestra puede tener efectos positivos—acrecentar el interés ajeno por los autores locales— pero también negativos: que fragüe una determinada imagen colosal, cuyos tópicos resulten imposibles de romper para los escritores posteriores. (Sin ir más lejos, ¿cuánto ha costado transmitir, si es que se ha logrado, que Spain sea algo más que flamenco and paella?). Igual que hay Formas de atención, como ha estudiado bien Frank Kermode, hay formas de la desatención. Y nadie puede atender a la vez a todos los estímulos.

En las vitrinas de los importadores, al menos por lo que respecta a España, la imagen de Grecia ha quedado detenida en la melancólica (y todavía fructífera) cámara solitaria de Cavafis, la patria amarga de Ritsos, el Egeo de Elitis o los sedientos paisajes de Seferis. Pero como es lógico, por debajo del estatismo de las fotografías la vida continúa. Por eso se saludan con especial alegría iniciativas como la de una pequeña editorial malacitana —Miguel Gómez ediciones—, que nos está trayendo libros bilingües capaces de teñir el sepia con colores frescos: los Nueve poemas de María Lainá (traducción de María López Villalba, Aurora Luque y Obdulia Castillo); El préstamo del tiempo, de Costas Mavrudís (trad. Vicente Fernández González); o Verbos para la rosa. Esbozo de poética, de Zanasis Jatsópulos (V. F. G.). Y que redondea la jugada con los artículos de Traducir a Grecia, traducir al otro o la Antología griega de la poeta portuguesa Sophia de Mello (trad. Carlos Clementson).

Por eso queremos dirigir este sencillo trujamán a la atención de esa poesía viva, que nos estaba llegando muy parcialmente. Y nos alegramos especialmente de que haya recibido una atención nada menor, pero que no siempre llega a oídos del lector no especializado: la versión de Vicente Fernández de Verbos para la rosa ha merecido el Premio Nacional de Traducción 2002. Abran boca con un poema de Mavrudís:

Álbum

1. Niño con corderito. 2. Tres señoras en bañador. 3. Lunes de Cuaresma. 4. Desfile. 5. Epifanía 1958. 6. Orquesta Filarmónica de Cefalonia. 7. Demostraciones gimnásticas. 8. Exámenes en el Conservatorio. 9. Reclutas en Corinto. 10. Una niñita ciega con un globo. 11. Bautizo. 12. En la tumba de tío Andreas.

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