La metamorfosis del documento
Por Fernando SorrentinoEn 1951
Graham Greene publicó su novela The End of the Affair, que, en traducción
española de Ricardo Baeza y bajo el título de El fin de la aventura, apareció en
1952 en Buenos Aires con el sello de Ediciones Revista Sur S.A.
Yo leí la octava edición
(diciembre de 1979) que, según entiendo, es una mera reimpresión de las siete
anteriores.
En el «Libro tercero» se
reproducen fragmentos del diario íntimo de Sarah Miles. Maurice Bendrix, narrador en
primera persona, llevado de su prisa y su impaciencia, hojea rápidamente el diario:
«Fueron las dos últimas páginas las que leí primero, y la[s] que volví a leer al
final para acabar de asegurarme» (pág. 78).
Entonces, los textos
correspondientes al 10 y al 12 de febrero de 1946 aparecen dos veces en el libro: en la
página 79 y en la 106.
Pero, cosa extraña, el
traductor, en lugar de reproducir su propia traducción de la página 79, en la página
106 vuelve a traducir el texto inglés, ahora con toda clase de variantes. Lo que me hace
pensar que: a) la prisa y la impaciencia de Ricardo Baeza superaban inclusive a las del
ficticio señor Bendrix; o b) Ricardo Baeza no advirtió que se trataba de un documento y
que, como tal, debía reproducirse textualmente; o c) a Ricardo Baeza le agradaba trabajar
en vano.
No hay espacio para comparar
extensamente ambos textos, ni tampoco tendría utilidad hacerlo. Como ejemplo, vayan estas
pocas cláusulas:
Página 79:
Hace dos días tenía aún tal
sentimiento de paz y de tranquilidad y de amor. La vida iba a ser de nuevo dichosa; pero
la noche pasada soñé que estaba subiendo una larga escalera para encontrarme arriba con
Maurice. Me sentía aún feliz porque, cuando llegara al final de la escalera, íbamos a
hacer el amor.
Página 106:
Hace dos días tuve una tal
sensación de paz, de serenidad y de amor. La vida iba ser feliz de nuevo, pero anoche
soñé que subía por una larga escalera, para encontrarme con Maurice en lo alto. Pero yo
me sentía a pesar de todo contenta porque cuando llegase a lo alto de la escalera íbamos
a hacer el amor.
Así como son suficientes unos
pocos días para que una larva se transforme en insecto cabal, bastaron sólo veintisiete
páginas para que se desarrollase la metamorfosis completa de un texto: ¡quién habría
sospechado tal vitalidad en un inerte documento!
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