Español neutro
Por Xosé Castro RoigCada vez es mayor la demanda de
traducciones técnicas y divulgativas en lo que se denomina español neutro. La
reducción de las fronteras comerciales y la inmediatez de las comunicaciones, así como
el aumento del poder adquisitivo en los países hispanohablantes, ha llevado a muchos
fabricantes a hacer una única traducción al español neutro de sus manuales,
instrucciones, programas y artículos, es decir, en un español válido para todos los
países hispanohablantes y no una traducción adaptada a cada uno, lo que supone un enorme
ahorro.
Algunos lo definen como «un español que
disgusta a todos por igual», porque sin duda tiene muchos inconvenientes, pero también
muchas ventajas. Los inconvenientes son consecuencia de la diversidad cultural
hispanoamericana algo positivo per se que dificulta la tarea de uniformar la
terminología de las distintas regiones en ciertas disciplinas. La ventaja de un país
como Estados Unidos a la hora de crear e implantar terminología nueva es que se trata de
una potencia económica mundial limitada a un solo país, mientras que la cultura
hispanohablante se dispersa entre una veintena de naciones.
La principal ventaja de esta práctica es que con
la divulgación que hacen los grandes fabricantes de sus productos, se ayuda a uniformar
la terminología técnica en varios países hispanohablantes. El principal inconveniente
es que esta tarea de uniformación la están llevando a cabo empresas con criterios
muy discutibles en función de unos patrones comerciales, y no está auspiciada por
los Gobiernos hispanoamericanos, carentes de recursos, en muchos casos, para sustentar a
las academias y otras instituciones encargadas de velar por el idioma.
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