Interferencias
Por Gonzalo García
Escribo estas palabras después de desayunarme con una curiosa anécdota que ponía de manifiesto el profesor Xavier Rull en un correo enviado a la lista de distribución Zèfir: la traducción al catalán de las palabras en catalán de un político catalán, en el marco —cerremos el círculo— de un periódico en catalán. El resultado del invento es un churro, un buñuelo, un higo, un sancocho o lo que el lector tenga coraje de echarse al estómago, aunque vaya, servida así la mesa, mejor será hoy ayunar que desayunarse.
¿A los hechos? Bien. Con un tono casi cordial para la agresividad habitual de nuestros pitbullíticos, Duran i Lleida escribió en su blog: «si hagués de trobar una paraula per definir el seu contingut, ho resumiria dient que és un bunyol». El artículo del periódico, curiosamente, lo explica así: «a través del seu bloc… “Si hagués de buscar una paraula per definir el seu contingut, el resumiria dient que és un xurro”, ha afirmat Duran i Lleida». Sin beberlo ni comerlo —y pese a que la fuente es la misma y la lengua, también—, de trobar («encontrar») hemos pasado a buscar y del bunyol («buñuelo»), al xurro («churro»), además de la pareja ho/el resumiria. Consulto por si acaso el Panhispánico de dudas y sí, aún dice, como primera frase del apartado Usos de la voz ‘comillas’: «a) Para enmarcar la reproducción de citas textuales».
Una cita traducida primero al castellano y luego de nuevo al catalán de origen deja de ser textual, pero ¿es un error grave? Salvo que, trobar por buscar, a partir de ahora nos dé por hablar del trobador Google y el buscador Arnaut Daniel, yo entiendo que —si de pifias y no de postres hablamos— la diferencia de un churro a un buñuelo es escasa. Algo hay, porque el uso y la denotación de xurro y bunyol no son idénticos. Pero aun así, el problema principal es otro: se trata de una estupidez. Un periodista no debe citar como literal lo que no lo es y, antes que retraducir a nuestra lengua una traducción de nuestra lengua, hay que buscar el original. Para un medio escrito en inglés, la fuente de las palabras que ha dicho Obama en Washington y en inglés no puede ser lo que el Frankfurter Allgemeine diga que ha dicho Obama. No, we can’t: supone abusar de la traducción para resolver la pereza. Coincido con el lector en que, cuando la estupidez termina en anécdota, como es la del churro, parece de engreídos mencionar el tema. Pero cuando termina en un error estúpido que perjudica a alguien, uno se lamenta de no haber mencionado el tema a tiempo, así que acabemos en tablas: el lector coincidirá conmigo en que más vale prevenir.
Y dicho esto, como no se trata de un trujamanúmero especial de The Battranslator contra The Mediajoker, volveré sobre el tema, pero no sobre el periodismo.