Autores s. xx
Por David Paradela López
En la década de los cuarenta del siglo pasado, el escritor y editor catalán Ferran Canyameres y el periodista Carlos Sentís se embarcaron en una formidable y absurda carrera por editar en España a Georges Simenon, de quien —todo sea dicho— ya se habían publicado unos cuantos volúmenes en Madrid y Barcelona a lo largo de los años treinta.
Cuenta Sentís en sus Memorias de un espectador que empezó a leer las novelas del belga gracias a Josep Pla, en 1936: «Con Pla, en Marsella, nos veíamos a menudo. Él leía mucho y me hizo descubrir los libros de Simenon» (pág. 114). Por su parte, Canyameres, exiliado en Francia, las descubrió hacia 1940.1 Las devoraba de cabo a rabo, de día o de noche. A tal punto llegó su fervor que, en febrero de 1942, ni corto ni perezoso, se puso en contacto con el autor para postularse como traductor. Trabaron amistad y firmaron un acuerdo en virtud del cual el novelista le reservaba, por tres años y en exclusiva, la edición de todas sus obras en castellano y catalán. Se acordó una cláusula por la cual todas las traducciones llevarían la firma del escritor catalán (por más que luego les endosara algunas a sus colegas Just Cabot, Rafael Tasis, Manuel de Pedrolo y Frederic Pujolà). Sólo había un problema: por entonces Canyameres no tenía editor con quien lanzarse a tan audaz proyecto.
Al año siguiente, Canyameres fundaba en Francia la editorial Albor, que hasta 1949 publicaría sólo siete libros. Aunque nos consta que trabajaba en sus traducciones, ninguno fue de Simenon. Pasaron los años. En 1945 se estaba agotando el plazo, mas todo seguía igual, y Simenon se impacientaba: «Quisiera que me informara, en la medida de lo posible, de sus intenciones para con mis obras […]. El periodo de tres años expirará en seguida».
Hacia 1946, Carlos Sentís ya había traducido algunos cuentos de Simenon y mantenía correspondencia con el creador del comisario Maigret. Pero cualquier posible relación profesional entre ambos estaba condenada al fracaso debido al acuerdo con Canyameres. En una carta escrita en Nueva York el 14 de noviembre declaraba Sentís: «Simenon está muy dispuesto, pero la existencia de este Canyameres […] estropea la cosa. Si yo hubiese visto a Simenon (a lo mejor lo veo todavía antes de marcharme) conversando probablemente hubiese hallado la forma de hacer el dribling».
Dos años después, el 20 de enero de 1948, Canyameres envió al novelista una carta donde explicaba que todavía no se hallaba en condiciones de publicar sus libros: «Laissez moi faire. Encore un peu de patience», termina. Finalmente delegó en el editor Aymà. Así se lo refería a Sentís su amigo Melchor Font, en una carta de julio de 1948: «No he podido todavía ver a Canyameres, que no está en París. En Barcelona supe que había vendido unos Simenon […] al editor Aymà […]. Es un negocio mal comenzado por parte de Simenon y ya tendrá suficiente si sale airoso […] Envíame la lista de los que te interesen. Estoy casi seguro de que no habrás elegido los mismos que Aymà […]. No es posible que conozca a Simenon como tú».
En noviembre de 1948, Aymà publicaría Los crímenes del canal. En cinco años aparecerían 72 novelas.