Tecnologías
Por Marcos Cánovas
Ya hace años que la traducción profesional se beneficia de las herramientas de traducción asistida por ordenador (TAO o, en inglés, CAT, computer-assisted translation). Se trata de programas (comerciales, como SDL Trados, Star Transit, Déjà Vu o Wordfast, o de distribución libre, como OmegaT o Anaphraseus) que almacenan en una memoria digital las parejas de frases (en la lengua de partida y en la de llegada) que se van traduciendo, de manera que, en el momento en que aparece un segmento parecido o igual a otro que se ha traducido antes, el programa propone la traducción ya realizada la primera vez, la cual se puede editar o dar directamente por válida si la coincidencia es total. Las memorias son reutilizables en diversos proyectos de traducción y, a través del formato estándar TMX, intercambiables entre los diversos programas que trabajan con ellas. Por otro lado, estos programas también gestionan bases de datos terminológicas que sirven de apoyo a la traducción.
En cualquier caso, y como sucede siempre con los entornos informáticos, el panorama no deja de cambiar. Así, hace un par de años Google lanzó el Translator Toolkit. Esta herramienta es gratuita y ofrece en línea los recursos de la traducción asistida. Los documentos están en «la nube», es decir, en un servidor externo, lo que presenta las ventajas de que se puede acceder desde cualquier ordenador sin instalar programas y que se trata de un entorno, en principio, más seguro frente a pérdidas y accidentes que el ordenador personal. Para acceder al Translator Toolkit solo se necesita una cuenta gmail, y lo que se obtiene es un recurso con prestaciones avanzadas, que permite trabajar tanto con una gran memoria prácticamente universal (que se alimenta con las aportaciones de las personas que usan la herramienta y voluntariamente, ya que se puede aceptar o no, ponen sus traducciones a disposición del sistema) o con memorias restringidas a cada usuario. Para los casos en que no hay una pretraducción disponible en la memoria, se accede, si se desea, a la propuesta del traductor automático de Google, que se puede editar posteriormente (de hecho, la combinación de la traducción automática con la traducción asistida es una posibilidad que incorporan cada vez más los programas de TAO).
Desde hace unos meses, Wordfast, sigue la línea marcada por el Translator Toolkit con Wordfast Anywhere. (Wordfast ha estado en el campo de la traducción asistida desde hace mucho tiempo, la primera versión de Wordfast, llamada actualmente Wordfast Classic y que todavía está operativa, funcionaba como plantilla del procesador de textos MS Word; después salió una versión, Wordfast Pro, que funcionaba de manera independiente). Wordfast Anywhere permite, siempre en línea y sin instalar software específico, traducir, compartir memorias o alinear textos (esto último implica crear nuevas memorias de traducción a partir de traducciones ya realizadas de manera convencional). De momento, Wordfast Anywhere se puede utilizar de manera gratuita y parece que, en el futuro, por lo menos algunas de sus prestaciones continuarán sin ser de pago.