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Sobre El trujamán

El trujamán
Miércoles, 29 de diciembre de 2004


«Por su hermana»:
no confundir una burla con un brindis (II)

Por Fernando Sorrentino

«Por su hermana»... (I)

Ahora que lo conocemos, la acción vuelve a animarse con las maneras agresivas del recién venido (I:1289-1294):

Se tiró al suelo;1 al dentrar
le dio un empellón a un vasco
y me alargó un medio frasco
diciendo: «Beba, cuñao».
«Por su hermana», contesté,
«que por la mía no hay cuidao».

¿Cómo debe interpretarse esta magnífica escena literaria, de vividez cinematográfica?

La actitud insolente del gaucho, con su entrada ampulosa de meter el caballo hasta casi dentro del boliche, darle un empujón a uno —el consabido vasco pulpero— de los dueños del local, etcétera, sirve de contexto para que la palabra cuñado, que solía tener un matiz afectuoso, se cargue de agresividad.

Lo que el bravucón le está diciendo a Martín Fierro, y lo que éste entiende sin vacilar, es algo así como: «Beba, cuñado (es decir, yo he tenido relaciones sexuales con su hermana)». Por eso, Fierro, ni corto ni perezoso, y con su lacónica ironía, le da a entender: «Soy su cuñado, sí, pero por parte de su hermana, con la que tuve relaciones sexuales. En cuanto a la mía, no hay por qué preocuparse: nada tuvo que ver con usted».2

Opino, pues, que, en la vertiginosa sextina en cuestión, es certera la traducción en prosa de Mario y Venanzio Todesco,3 quienes, gracias a su literalidad, interpretaron bien:

Scese di cavallo; nell’entrare diede uno spintone a un basco e mi porse un mezzo fiasco dicendo: «Beva, cognato». «Per parte di sua sorella» gli risposi «che per la mia non ho pensiero».4

En cambio, me parece que, en este caso, Giovanni Meo Zilio, al leer lo que no estaba escrito en ninguna parte, tuvo una imaginación errónea:

E mi disse: «A te, cognato!»
Gli risposi: «A tua sorella!
Della mia non t’impicciare».

1. Se tiró al suelo: se apeó del caballo (se entiende, con cierta brusquedad).

2. ...Sin embargo, más de una vez pensé que el «beba, cuñao» del bravucón podría estar libre de toda carga agresiva y que fuera, no más, una amistosa invitación a beber. Martín Fierro, que viene sufriendo una serie de desdichas atroces y que ya por anticipado aborrece al terne en cuestión, está predispuesto a la suspicacia, a la susceptibilidad y a la cólera, de manera que acaso interpreta el honesto convite como una burla. Ello explicaría la indignada reacción del otro paisano, perplejo de que su invitación sea agradecida con un insulto: «¡Ah, gaucho!», me respondió. / «¿De qué pago será criollo? / Lo andará buscando el hoyo, / deberá tener güen cuero; / pero anda bala este toro / no bala ningún ternero».

3. Martín Fierro: poema nazionale argentino, Padua, Rebellato, 1959, pág. 57.

4. Pues bien, este trujamán habría terminado en la nota 3. Pero —como yo no soy italiano (pero sí obsesivo en asuntos de letras)— quise saber con certeza si la traducción de los Todesco era comprensible (o no) para los hablantes nativos. Consulté entonces a Mario De Bartolomeis —caballero de Bolonia que con igual discreción traduce del húngaro y del español a l’armoniosa lingua— y recibí esta respuesta (que pongo en nuestro idioma):

«Tienes sin duda razón cuando dices que “los Todesco interpretaron cabal y exactamente el sentido del diálogo”. En cambio, Meo Zilio entiende de manera demasiado lata el texto original y se aventura en exceso en su traducción. Cualquier italiano que lea la versión de los Todesco se halla —salvo que sea un tonto— en perfectas condiciones de captar el significado del diálogo entre los dos personajes; por el contrario, fracasaría en comprenderlo con la versión propuesta por el profesor véneto. De cualquier manera, si los Todesco hubieran empleado términos más precisos, habrían mejorado la traducción. Por ejemplo: “Beva, cognato”. “Per via di sua sorella certo” gli risposi “che per la mia non ci piove proprio”. Esta expresión, non ci piove proprio, aunque acaso poco académica, es de uso bastante común en el lenguaje diario y significa que una cosa es absolutamente cierta y está fuera de toda duda. En cuanto al empleo de via por parte, indica con más exactitud el sentido de la primera parte de la respuesta; al ser ésta más precisa, facilita la comprensión de la segunda parte».

 


El trujamán

 

 


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