Ubi sunt illa verba? o El suplicio pretencioso de la constitución cuadrada
Por Fernando SorrentinoTodos conocemos El Aleph, el maravilloso cuento
de Borges que, inolvidablemente, comienza con estas palabras:
La candente mañana de febrero en que Beatriz
Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al
sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución
habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios.
Un espíritu demoníaco me dictó la idea de
someter ese período a la acción de uno de los tantos traductores automáticos que
pululan en Internet. Primero lo hice traducir del español al inglés:
The burning morning of February in that Beatríz
Viterbo died, after an imperious agony that was not lowered a single instant neither to
the sentimentality neither the fear, I noticed that the billboards of iron of the Square
Constitution had renovated I don't know what warning of blond cigarettes.
Luego, del inglés (con su misteriosa y ya
inextinguible tilde en Beatríz) al alemán:
Der brennende Morgen von Februar in diesem
Beatríz Viterbo starb, nach einer anmaßenden Qual merkte, die keinen einzelnen
Augenblick weder weder zur Gefühlsseligkeit die Angst heruntergelassen wurde, ich, daß
die Reklametafeln von Eisen der Quadratischen Verfassung renoviert hatten, weiß ich das
nicht was das Warnen von blonden Zigaretten.
Del alemán pasó al francés:
Le matin brûlant du février dans ce Beatríz
Viterbo est mort, après un supplice prétentieux, qui n'a pas ni ni été baissé un
instant seul au sentimentalisme la peur, j'ai retenu, que les panneaux publicitaires de
fer de la constitution carrée avaient restauré, je ne le sais pas à ce le fait
d'avertir de cigarettes blondes.
Del francés al italiano:
La mattina cocente del febbraio in questa
Beatríz Viterbo è morta, dopo un supplizio pretenzioso che non ha né né avuto calato
un istante solo al sentimentalismo la paura, ho trattenuto, che i cartelli pubblicitari di
ferro della costituzione quadrata avevano restaurato, non lo so a questo il fa di
avvertire di sigarette bionde.
Y, por último, del italiano al español:
La mañana ardiente del febrero en este Beatríz
Viterbo ha muerto, después de un suplicio pretencioso que no tiene ni ni ha bajado un
instante solo a la sensiblería el miedo, he retenido, que los carteles publicitarios de
hierro de la constitución cuadrada restauraron, no lo sé a este el hace de advertir de
cigarrillos rubios.
Razonando por analogía, es muy posible que las
versiones en lenguas modernas de himnos babilónicos, de letanías egipcias o de
ceremoniales chinos tengan mucho de fantasmas verbales. |