Traductología
Por Ramón Buenaventura
Ou peut-être hier, je ne sais pas solo plantea problemas personales. O quizás ayer, no lo sé, es perfecto. Salvo que el traductor está maniatado por su resistencia silvestre a decir o escribir quizás en vez de quizá. Mi padre me contó, siendo yo muy pequeño, que quizá venía del italiano chi sa (quién sabe), y que, por tanto, la ese añadida era espuria. Y sí, bueno, existe, por lo que ellos llaman raddoppiamento fonosintattico, un chissà en italiano; pero no está nada claro que ese sea el origen de nuestro quizá. La academia lo refiere al latín qui sapit, que en tiempos muy viejos dio qui sab(e). En todo caso, la ese no pinta nada, pero aquí es indispensable para mantener la armonía de la frase. O quizá ayer suena fatal, no me lo nieguen. Hay que poner una quiebra entre las dos aes, hay que forzar la prosodia de un modo inadmisible. Para mí, al menos. Pero qué hago. Otra frustración. Se me vuelve a pasar por la cabeza una solución inadmisible: o puede que ayer, no lo sé. No. Salva el ritmo, pero es traidora. A fastidiarse tocan otra vez. Quizás.
Pero.
Concluido el proceso (llamémosle) mental, resucitan las dudas. Hoy, mamá ha muerto —repensándolo mejor— ¿no resulta un tanto forzado en español? La coma es indispensable, en ambos idiomas, para que la frase no quede artificiosa. Una vez sujeto el discurso mediante el adverbio temporal, el narrador puede expresar la noticia directamente: maman est morte, mamá ha muerto. Pero. A cada rato un pero. En español no parece evidente que esa sea la forma directa de dar la noticia. Un hispanohablante diría más bien ha muerto mamá, en casi todas las situaciones. Lo que pasa es… Lo que pasa es que —recordémoslo— aujourd’hui tiene tres sílabas y hoy solo tiene una, de modo que en español la llamada de atención del adverbio no es tan fuerte como en francés…
No, no les estoy tomando el pelo a ustedes. Trato solo de transmitir la situación de duda permanente, repetitiva y chisporroteante en que puede vivir cualquier traductor que se obsesione con la ¿perfección? o la ¿exactitud? Porque, encima de todo, también cabe casi siempre la duda máxima, es decir el todopoderoso qué más da que se cierne sobre cualquier pensamiento. En este caso, la cuestión demoledora:
¿Tiene alguna importancia literaria que optemos por hoy mamá ha muerto en vez de mamá ha muerto hoy? Yo sigo creyendo que sí, pero me corroe la duda. En serio.
Sonrisa. Sonrisa.