Autores s. xx
Por Ramón Buenaventura
Steven Moore (1951), crítico literario de algún renombre en Estados Unidos, emprendió la redacción de The Novel. An Alternative History (Historia alternativa de la novela), en 2004. Seis años después, una editorial pequeña, Continuum Books, le publicó el primer tomo de la obra, que solo alcanza hasta el siglo xvii.
De The Novel dije en mi blog, el 26 de junio de 2012: «Un libro me ha devuelto la dignidad literaria y, con ella, el impulso de escribir, que tenía bajo mínimos desde hace años». Ya comprenderán ustedes, pues, que no estoy hablando de una obrilla que me importe poco: estoy hablando de una obra que, a mi entender, es la mayor aportación al entendimiento de la novela que se ha hecho en los últimos cincuenta años, y, al mismo tiempo, la más potente reivindicación de la literatura, la literatura, que alguien se haya atrevido a escribir en este Reino del Entretenimiento y la Diversión y el Jajajá; este reino en el que reina plenipotente el principio acuñado hace más de veinte años por un hombre a quien muchísimos consideraron el Gran Salvador del Mundo Editorial en General y Penguin en Particular, es decir Peter Mayer. Concretamente: «Al lector hay que darle lo que quiere leer».
Es el mismo principio que ha convertido todas las artes en industrias suministradoras de entretenimiento, esto es de productos para pasar ratitos divertidos.
Este libro demuestra más allá de toda duda razonable que el arte de la novela existe y no guarda muy estrecha relación con lo que sostienen los predicadores de la lectura fácil y el respeto absoluto de la comodidad del lector.
Nunca se traducirá al castellano.
Y ello a pesar de que un oteador de excelente criterio ya haya levantado la liebre, llevando su entusiasmo hasta el extremo de traducir gratis pro Deo el prólogo de The Novel y colgarlo en la red. Hablo de José Luis Amores, que en su blog Bolganmani (quod googgleare) nos explica cómo entró en contacto con The Novel y cómo tomó la muy generosa decisión de traducir su prólogo al castellano —por amor al Arte— y poner su trabajo a disposición de los posibles interesados. No estamos hablando de un prologuillo de diez folios, sino de un auténtico resumen de la obra, 36 apretadas páginas del original. A este regalo de Amores remito al lector que quiera comprender por qué a unos cuantos minoreros exquisitos nos enamora este libro.