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La verdad sospechosa

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Acto primeroFacsímil


Salen por una puerta don García y un letrado viejo de estudiantes, [3]
de camino;
[4]
y, por otra, don Beltrán y Tristán.

D. Beltrán
D. García
D. Beltrán
D. García

          

     ¡Con bien vengas, hijo mío!
Dame la mano, señor.
¿Cómo vives? [*]
                     
El calor
del ardiente y seco estío
         me ha afligido de tal suerte, 5
    que no pudiera llevallo,Facsímil
señor, a no mitigallo [5]
con la esperanza de verte.
 
D. Beltrán        Entra, pues, a descansar.  
    Dios te guarde. ¡Qué hombre vienes! 10
    Tristán...  
Tristán                         Señor.  
D. Beltrán                                     Dueño tienes
nuevo, ya, de quien cuidar.
     Sirve desde hoy a García,
que tú eres diestro en la corte
y él bisoño. [6]
 
Tristán                         En lo que importe, 15
    yo le serviré de guía.  
D. Beltrán        No es criado el que te doy,
mas consejero y amigo. [7]
 
 
D. García   Tendrá ese lugar conmigo.  
 

Vase.

Tristán Vuestro humilde esclavo soy.

20

Vase.

D. Beltrán

Letrado
D. Beltrán
Letrado
     Deme, señor licenciado,
los brazos.
                      Los pies os pido.
Alce ya. ¿Cómo ha venido?
Bueno, contento, honrado
         de mi señor don García, 25
    a quien tanto amor cobré,
que no sé cómo podré
vivir sin su compañía.
 
D. Beltrán        Dios le guarde, que, en efeto,  
    siempre el señor licenciado 30
    claros indicios ha dado
de agradecido y discreto. [8]
     Tan precisa obligación
me huelgo que haya cumplido
 
    García, y que haya acudido 35
    a lo que es tanta razón.
     Porque le aseguro yo
que es tal mi agradecimiento,
que, como un corregimiento, [9]
 
    mi intercesión le alcanzó. 40
         Según mi amor desigual,
de la misma suerte hiciera,
darle, también, si pudiera
plaza en Consejo Real. [10]
 
Letrado      De vuestro valor lo fío. 45
D. Beltrán   Sí, bien lo puede creer,
mas yo me doy a entender
que, si con el favor mío
     en ese escalón primero
 
    se ha podido poner, ya 50
    sin mi ayuda subirá,
con su virtud, al postrero.
 
Letrado        En cualquier tiempo y lugar
he de ser vuestro criado.
 
D. Beltrán   Ya, pues, señor licenciado, 55
    que el timón ha de dejar
     de la nave de García
y yo he de encargarme dél,
que hiciese por mí y por él
 
    sola una cosa querría. 60
Letrado        Ya, señor, alegre espero
lo que me queréis mandar.
 
D. Beltrán   La palabra me ha de dar
de que lo ha de hacer, primero.
 
Letrado        Por Dios juro de cumplir, 65
    señor, vuestra voluntad.  
D. Beltrán   Que me diga una verdad
le quiero sólo pedir.
     Ya sabe que fue mi intento
 
    que el camino que seguía 70
    de las letras don García
fuese su acrecentamiento,
     que para un hijo segundo, [11]
como él era, es cosa cierta
 
    que es esa la mejor puerta 75
    para las honras del mundo.
     Pues como Dios se sirvió
de llevarse a don Gabriel,
mi hijo mayor, con el que [*]
 
    mi mayorazgo quedó, 80
         determiné que, dejada
esa profesión, viniese
a Madrid, donde estuviese;
Facsímil
como es cosa acostumbrada
 
         entre ilustres caballeros 85
    en España, porque es bien
que las nobles casas den
a su rey sus herederos.
     Pues como es ya don García
 
    hombre que no ha de tener 90
    maestro, y ha de correr
su gobierno a cuenta mía;
     y mi paternal amor
con justa razón desea
 
    que, ya que el mejor no sea, 95
    no le noten por peor,
     quiero, señor licenciado,
que me diga claramente,
sin lisonja, [12] lo que siente,
 
    supuesto que le ha criado, 100
         de su modo y condición,
de su trato y ejercicio,
y a qué género de vicio
muestra más inclinación.
 
         Si tiene alguna costumbre 105
    que yo cuide de enmendar,
no piense que me ha de dar,
con decirlo, pesadumbre;
     que él tenga vicio es forzoso,
 
    que me pese claro está, 110
    mas saberlo me será
útil, cuando no gustoso.
     Antes en nada, a fe mía,
hacerme puede mayor
 
    placer, o mostrar mejor 115
    lo bien que quiere a García,
     que en darme este desengaño:
¿cuándo provechoso es,
si he de saberlo, después
 
    que haya sucedido un daño?  120
Letrado        Tan estrecha prevención,
señor, no era menester
para reducirme a hacer
lo que tengo obligación.
 
         Pues es caso averiguado 125
    que cuando entrega al señor
un caballo el picador
que lo ha impuesto [13] y enseñado,
     si no le informa del modo
 
    y los resabios [14] que tiene, 130
    un mal suceso previene
al caballo y dueño, y todo.
     Deciros verdad es bien,
que, de más de juramento,
 
    daros una purga intento 135
    que os sepa mal y haga bien.
     De mi señor don García
todas las acciones tienen
cierto acento en que convienen
 
    con su alta genealogía: 140
         es magnánimo y valiente;
es sagaz y es ingenioso;
es liberal y piadoso;
si repentino, impaciente.
 
         No trato de las pasiones 145
    proprias de la mocedad,
porque en ésas, con la edad,
se mudan las condiciones. [15]
     Mas una falta no más
 
    es la que le he conocido, 150
    que, por más que le he reñido,
no se ha enmendado jamás.
 
D. Beltrán       ¿Cosa que a su calidad [16]
será dañosa en Madrid?
 
Letrado   Puede ser.  
D. Beltrán                         ¿Cuál es? Decid. 155
Letrado
D. Beltrán

Letrado
  No decir siempre verdad.
     ¡Jesús! ¡Qué cosa tan fea
en hombre de obligación! [17]
Yo pienso que, o condición,
 
    o mala costumbre sea. 160
         Con la mucha autoridad
que con él tenéis, señor,
junto con que ya es mayor
su cordura con la edad,
Facsímil
 
         ese vicio perderá. 165
D. Beltrán   Si la vara no ha podido,
en tiempo que tierna ha sido,
enderezarse, ¿qué hará
     siendo ya tronco robusto?
 
Letrado   En Salamanca, señor, 170
    son mozos: gastan humor;
sigue cada cual su gusto;
     hacen donaire [18] del vicio;
gala de la travesura;
 
    grandeza de la locura; 175
    hace, al fin, la edad su oficio. [19]
     Mas en la corte, mejor
su enmienda esperar podemos,
donde tan válidas vemos
 
    las escuelas del honor. 180
D. Beltrán        Casi me mueve a reír
ver cuán ignorante está
de la corte. Luego, ¿acá [20]
no hay quién le enseñe a mentir?
 
         En la corte, aunque haya sido 185
    un extremo don García,
hay quien le dé cada día
mil mentiras de partido. [21]
     Y si aquí miente el que está
 
    en un puesto levantado, 190
    en cosa en que al engañado
la hacienda o honor le va,
     ¿no es mayor inconveniente?
Quien por espejo está puesto
 
    al reino... Dejemos esto, 195
    que me voy a maldiciente.
     Como el toro, a quien tiró
la vara una diestra mano,
arremete al más cercano
 
    sin mirar a quien le hirió, 200
         así yo, con el dolor
que esta nueva me ha causado,
en quien primero he encontrado
ejecuté mi furor.
 
         Créame que, si García  205
    mi hacienda de amores ciego
disipara, o en el juego
consumiera, noche y día;
     si fuera de ánimo inquieto
 
    y a pendencias inclinado; 210
    si mal se hubiera casado;
si se muriera en efeto,
     no lo llevara tan mal
como que su falta sea
 
    mentir. ¡Qué cosa tan fea! 215
    ¡Qué opuesta a mi natural!
     Ahora bien: lo que he de hacer
es casarle brevemente,
antes que este inconveniente
 
    conocido venga a ser. 220
         Yo quedo muy satisfecho
de su buen celo y cuidado,
y me confieso obligado
del bien que en esto me ha hecho.
¿Cuándo ha de partir?
 
Letrado                                               Querría 225

D. Beltrán
  luego. [22]
     ¿No descansará
algún tiempo y gozará
de la corte?
 
Letrado                         Dicha mía
     fuera quedarme con vos,
 
    pero mi oficio me espera. 230
D. Beltrán   Ya entiendo. Volar quisiera
porque va a mandar. A Dios.
 
       

Vase.

       
Letrado        Guárdeos Dios.
                                  Dolor extraño
le dio al buen viejo la nueva.
 
    Al fin, el más sabio lleva 235
    agramente [23] un desengaño.  
       

Vase.


 

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