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Comentario temático de la rimaÉsta es la única rima que aparece ligada explícitamente
a su esposa, Casta Esteban. ¿Y qué decir de su tono convencional, rutinario? Casta viene
a prestar nueva vida a «un corazón para el amor ya muerto», como se afirma sin rodeos,
pero ella además no deja de ser consciente o inconscientemente una raquítica
flor de páramo o de desierto. Es fácil asociarla, por tanto, al contexto turbio en que
se produce el matrimonio, casi como una falsa salida de la relación con Julia Espín,
fuese cual fuese el carácter de esa relación. En cualquier caso, Casta Esteban no
disfrutó de las simpatías del entorno del poeta. Narciso Campillo [1871]
aseguraría que jamás le oyó hablar de su mujer. Eduardo de Lustonó [1901: 13],
tras citar por entero y sin variantes esta rima, que ya figuraba desde 1885 en las Obras,
y tras recordar el testimonio de Campillo
[1871], añade este maliciosísimo colofón: «Y al llegar a este punto viene a mi
memoria una redondilla de cierta comedia de Blasco, y que voy a transcribir:
Casta se llamaba y basta;
Por llamarse así la amé.
¡Ay! yo a mi Casta adoré
Y hoy reniego de mi Casta.
Testimonios de la rima
M = Autógrafo del verso final en el manuscrito
del Museo de Bellas Artes de Córdoba. Vid. rima 43 (XVI).
O4,
III, p. 275. Tercer poema incorporado. |