
|
Comentario temático de la rimaLa
mezcla violenta y hasta sarcástica de lo más vulgar con el registro lírico, aquí
representado por la visión a través del tul o por el ámbito ideal de la luz o las
estrellas, no es rara en Bécquer, como se habrá visto. El proceso de desilusión es
llevado al terreno más sarcástico y hasta prosaico. Lo que primero es estrella lejana,
luego lámpara de la ermita, concluye abruptamente en vulgar candil de mesón. Es como si
Bécquer, tocado por la ironía romántica, se burlase de sí mismo y de sus mundos más
queridos, siempre vistos «como a través de un tul». Pero recordemos ahora un texto en
prosa que todo él juega en ese plano ambiguo, las Memorias de un pavo: «Los
primeros rayos del sol bajan resbalando por la falda de los montes, doran el humo que sube
en azuladas espirales de las rojas chimeneas del lugar, abrillantan las gotas de rocío
escondidas entre el césped y relucen con un inquieto punto de luz en los pequeños cascos
de vidrio y loza, de platos y pucheros rotos que, diseminados acá y allá, en el montón
de estiércol y basuras a que se dirigen mis pasos, fingen a la distancia una brillante
constelación de estrellas» [Pavo, 326-327].
Testimonios de la rima
E1 = Correspondencia Literaria, 11 (16 de
marzo, 1872), p. 3. Sigo este texto, que es el más cercano a la publicación de Fortanet
y a la propia muerte del poeta. Aparece entre las «Poesías inéditas de Gustavo Adolfo
Bécquer (escritas pocos días antes de su muerte)», junto a «Es un sueño la vida» y
tras varios «Recuerdos de Enrique Heine», de Ferrán, quien por entonces vivía aún en
Madrid. Ferrán era posiblemente quien poseía estos inéditos, como aventura Pageard [1972: 362]. El
director de la publicación era Eduardo de Lustonó. Vid. detalles en Díez Taboada [1985]. Lustonó,
según López Núñez [1914],
habría intentado incluir aquí la rima 55, tachada en LG.
E2 = Almanaque Sud-Americano de 1890
(Buenos Aires). Esta segunda versión la reproduce J. M.ª Monner Sans [1948], y
da cuenta de ello Pageard [1972:
362-363], a quien sigo para las variantes. Procede de un manuscrito que le regaló
Augusto Ferrán, precisamente, a Guillermo Matta. El director del Almanaque
indicaba que se hallaba «dicha poesía escrita en una hoja de álbum que lleva al dorso
un dibujo ejecutado por el mismo Bécquer en Toledo» [Pageard, 1972, 363].
OA = Versión publicada por Gamallo Fierros en la
popularísima edición de Aguilar. Sigue la publicada por María Teresa León [1951].
Tanto José Pedro Díaz [1963]
como R. P. Sebold [1991]
recogen esta lectura como texto base. Gamallo señala: «Se halla escrita a lápiz en un
cuadernito de anotaciones de Bécquer (Museo de Arte Decorativo de Buenos Aires), que
contiene, además, borradores de sus pensamientos y la lista de los grabados de
Valeriano. Se advierte en las páginas en frases y cantares otra letra, quizá
la de Augusto Ferrán (que estuvo en Chile), pues fue el chileno Matías Errázuriz quien
legó el cuadernito al Museo, junto con un supuesto y dudosísimo retrato de Bécquer
tocando el arpa» (p. 1245). Todo esto resulta bastante confuso. La descripción que hace
Pageard del manuscrito anterior, que he llamado E2, coincide sospechosamente con la del
manuscrito de la rima 74 (LXXVI), en dicho Museo de Arte
Decorativo, que sin embargo no tiene versos de ninguna otra rima. Es más, la directora de
dicho Museo, doña Silvia Mónica Galán, tuvo la amabilidad de precisarme, en carta del
26 de febrero de 1999, «que éste es el único documento relacionado con Gustavo Adolfo
Bécquer que esta Institución posee». |