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Me ha herido recatándose en las
sombras,
sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello y por la espalda [*]
partiome a sangre fría el corazón. [*]
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Y ella prosigue alegre su camino, [*]
feliz, risueña, impávida. ¿Y por qué?
Porque no brota sangre de la herida,
porque el muerto está en pie. [*]
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LG, p. 598.
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Comentario temático de la rimaEste poema le sirve a Narciso Campillo [1871: 3] para
aderezar su imagen fúnebre de Bécquer, supuesto muerto en vida, en la que insiste tanto:
«Muerto se juzgaba ya, aunque no exhalaba su pesar en estériles ayes; muerto para la
alegría y la confianza; así le veíamos siempre triste y meditabundo, como si fuera
recordando en su interior continuamente una por una las páginas de su dolorosa historia,
a que puso fin una rápida enfermedad el 22 de diciembre de 1870». En fin, la rima recoge
una vez más el motivo de la herida de arma blanca como correlato de la herida
sentimental.
Testimonios de la rima
LG,
p. 598. O1, II, p. 290.
E = La Ilustración de Madrid, 25 (15 de
enero, 1871), p. 3. Es el segundo de los poemas de Bécquer que Narciso Campillo incluye
en su artículo necrológico. Vid. 46 (X). Campillo respeta el
texto corregido, con simples variantes ortográficas. |