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¿De dónde vengo?...
El más horrible y áspero [*]
de los senderos busca.
Las huellas de unos pies ensangrentados [*]
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna. |
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¿Adónde voy? El más sombrío y triste [*]
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba. |
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LG, p. 588.
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LG, p. 589. |
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Comentario temático
de la rimaDonde
habite el olvido tituló Cernuda su libro de 1934, que continuaba la línea de
recuperación de Bécquer como fundador de la modernidad poética hispánica, tal como
habían hecho antes Juan Ramón Jiménez o Alberti, entre otros. Sebold [1991] subraya cuanto
hay de tradición ascética y de progresiva inmaterialidad en la rima. Palomo [1977], entre otros, la
ha relacionado con el repetido tema de la tumba ignorada, que alcanza especial belleza en
la tercera de las cartas Desde mi celda. El poema utiliza el motivo barroco de la
cuna y la sepultura, articulado sobre dos interrogaciones retóricas, cada una de las
cuales se desarrolla en una estrofa. Al fondo está el destino incierto y deseado, como
aquel «cometa errante» de la rima 60 (XV) o la «saeta [...]
arrojada al azar» de la 15 (II). No debe olvidarse tampoco el
ambiente ossiánico, tan importante desde el siglo XVIII, con el
motivo repetido de la piedra sepulcral sin nombre. Véanse las correspondencias
con las rimas 15 (II), 28 (XXXVII) y 45 (LXI).
Testimonios de la rima
LG, pp. 588-589. O1, II, p. 303. |