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Yo soy ardiente,
yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena. [*]
¿A mí me buscas? |
5 |
No es a ti: no. [*]
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Mi frente es pálida, mis trenzas de oro:
puedo brindarte dichas sin fin. [*]
Yo de ternura guardo un tesoro. [*]
¿A mí me llamas? |
10 |
No: no es a ti.
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Yo soy un sueño, un imposible, [*]
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte. |
15 |
¡Oh ven; ven tú!
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LG, p. 573.
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Comentario temático de la rima Como en el juicio de Paris, ante el sujeto poético se
presentan tres mujeres. Cada una es menos carnal y más ideal que la anterior: la morena
ardiente, la rubia tierna y, por fin, la incorpórea, intangible, imposible... Ésta será
la elegida. Resuenan en la rima los mejores ecos del romanticismo, la poética del deseo
que se alza contra toda limitación. La mujer ideal es ideal en el plano erótico, pero
también en el literario, pues representa la poesía de lo inefable, la que escapa o se
resiste al lenguaje, la única que merece la pena. La mujer fatal de Los ojos verdes
es otro ejemplo de ese arquetipo erótico: «No soy una mujer como las que existen en la
tierra; soy una mujer digna de ti, que eres superior a los demás hombres. Yo vivo en el
fondo de estas aguas, incorpórea como ellas, fugaz y trasparente: hablo con sus rumores y
ondulo con sus pliegues. Yo no castigo al que osa turbar la fuente donde moro; antes le
premio con mi amor, como a un amante capaz de comprender mi cariño extraño y
misterioso» [Ojos, 131]. Toda la parte final de esta leyenda comparte lenguaje e
ideas con la rima 51.
Testimonios de la rima
LG,
p. 573. O1, II, p. 260.
E1 = El Eco del País. Semanario Político,
Científico y Literario, 1 (23 de febrero, 1865), p. 7.
E2 = El Museo Universal, 6 (11 de febrero,
1866), p. 46. Lo encabezan las tres aspas en triángulo. |