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Rimas, de Bécquer

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[29, XIII]

Abreviaturas utilizadas



Tu pupila es azul, y cuando ríes,
su claridad süave me recuerda [*]
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja. [*]


5


Tu pupila es azul, y cuando lloras,
las trasparentes lágrimas en ella
[*]
se me figuran gotas de rocío
sobre una vïoleta.
[*]



10


Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde [*]
una perdida estrella. [*]

LG, p. 555

LG, p. 555.



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Comentario temático de la rima

Ésta es la primera rima publicada, en diciembre de 1859, y bajo el título de «Imitación de Byron». La «imitación» a que se alude corresponde a unos versos de las Hebrew Melodies (1815), que se reflejan en la segunda estrofa, en cursiva: «I saw thee weep: the big bright tear / Came o’er that eye of blue; / And then methought it did appear / A violet dropping of dew». Un poeta coetáneo, Antonio Arnao, traducía así, en 1857, esos versos: «¡Te vi llorar! En tus azules ojos / Se detuvo una lágrima brillante, / Cual cristalina perla de rocío / De la violeta en el humilde cáliz». Cito por Pageard, en donde puede verse un amplio comentario de estos contactos [Robert Pageard, 1972: 37-46]. Más recientemente, Rubén Benítez [1995] ha relacionado esta rima con la serie de las orientales, concretamente con las Poesías asiáticas (1833) del Conde de Noroña.

Los ojos azules le merecen bastantes descripciones y comentarios a Bécquer. Destaquemos, por ejemplo, las similitudes entre el lenguaje de esta rima y el pasaje inicial de las Cartas literarias: «En tus pupilas, húmedas y azules como el cielo de la noche, brillaba un punto de luz, y tus labios se entreabrían ligeramente al impulso de una respiración perfumada y suave» [Cartas]. En El rayo de luna, Manrique se imagina a su mujer soñada con los ojos de ese color: «¿Cómo serán sus ojos?... Deben ser azules, azules y húmedos como el cielo de la noche; me gustan tanto los ojos de ese color; son tan expresivos, tan melancólicos, tan... Sí..., no hay duda: azules deben ser, azules son seguramente, y sus cabellos, negros, muy negros y largos para que floten...» [Rayo, 157]. La asociación con las estrellas es también frecuente: «Y en su pupila húmeda, azul y dilatada, brilla un punto luminoso semejante al reflejo de una estrella en un lago» [Caudillo, 56]; «Tenía los ojos grandes y rodeados de un sombrío cerco de pestañas negras, en cuyo fondo brillaba el punto de luz de su ardiente pupila como una estrella en el cielo de una noche oscura» [Rosa, 271].

Testimonios de la rima

LG, p. 555. O1, II, p. 264.

E = El Nene, 3 (17 de diciembre, 1859), p. 23, con el título «Imitación de Byron» y firmado «G. A. Bécquer». La segunda estrofa no va en cursiva. El poema se inserta en una sección lírica titulada «Arrullos», junto a un poema satírico de Rodríguez Correa llamado «Lo que sabe el Nene». Todos los otros poemas son humorísticos, como corresponde al carácter de esta publicación, dirigida por Manuel del Palacio.

 
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