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Comentario temático de la rima Ésta es la primera rima publicada, en diciembre de 1859,
y bajo el título de «Imitación de Byron». La «imitación» a que se alude corresponde
a unos versos de las Hebrew Melodies (1815), que se reflejan en la segunda estrofa,
en cursiva: «I saw thee weep: the big bright tear / Came oer that eye of blue; /
And then methought it did appear / A violet dropping of dew». Un poeta coetáneo, Antonio
Arnao, traducía así, en 1857, esos versos: «¡Te vi llorar! En tus azules ojos / Se
detuvo una lágrima brillante, / Cual cristalina perla de rocío / De la violeta en el
humilde cáliz». Cito por Pageard, en donde puede verse un amplio comentario de estos
contactos [Robert Pageard, 1972:
37-46]. Más recientemente, Rubén
Benítez [1995] ha relacionado esta rima con la serie de las orientales,
concretamente con las Poesías asiáticas (1833) del Conde de Noroña.
Los ojos azules le merecen bastantes
descripciones y comentarios a Bécquer. Destaquemos, por ejemplo, las similitudes entre el
lenguaje de esta rima y el pasaje inicial de las Cartas literarias: «En tus
pupilas, húmedas y azules como el cielo de la noche, brillaba un punto de luz, y tus
labios se entreabrían ligeramente al impulso de una respiración perfumada y suave» [Cartas].
En El rayo de luna, Manrique se imagina a su mujer soñada con los ojos de ese
color: «¿Cómo serán sus ojos?... Deben ser azules, azules y húmedos como el cielo de
la noche; me gustan tanto los ojos de ese color; son tan expresivos, tan melancólicos,
tan... Sí..., no hay duda: azules deben ser, azules son seguramente, y sus cabellos,
negros, muy negros y largos para que floten...» [Rayo, 157]. La asociación con
las estrellas es también frecuente: «Y en su pupila húmeda, azul y dilatada, brilla un
punto luminoso semejante al reflejo de una estrella en un lago» [Caudillo, 56];
«Tenía los ojos grandes y rodeados de un sombrío cerco de pestañas negras, en cuyo
fondo brillaba el punto de luz de su ardiente pupila como una estrella en el cielo de una
noche oscura» [Rosa, 271].
Testimonios de la rima
LG,
p. 555. O1, II, p. 264.
E = El Nene, 3 (17 de
diciembre, 1859), p. 23, con el título «Imitación de Byron» y firmado «G. A.
Bécquer». La segunda estrofa no va en cursiva. El poema se inserta en una sección
lírica titulada «Arrullos», junto a un poema satírico de Rodríguez Correa llamado
«Lo que sabe el Nene». Todos los otros poemas son humorísticos, como corresponde al
carácter de esta publicación, dirigida por Manuel del Palacio. |