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Antes que tú me moriré: escondido
en las entrañas ya
el hierro llevo con que abrió tu mano
la ancha herida mortal. [*] |
5
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Antes que tú me moriré: y mi espíritu
en su empeño tenaz
se sentará a las puertas de la muerte, [*]
esperándote allá. [*] |
10
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Con las horas los días, con los días
los años volarán,
y a aquella puerta llamarás al cabo...
¿Quién deja de llamar? |
15
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Entonces que tu culpa y tus despojos
la tierra guardará,
lavándote en las ondas de la muerte
como en otro Jordán [1]; |
20
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allí donde el murmullo de la vida
temblando a morir va,
como la ola que a la playa viene
silenciosa a expirar; |
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allí donde el sepulcro que se cierra
abre una eternidad, [*]
todo cuanto los dos hemos callado
allí lo hemos de hablar. [*] |
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LG, p. 554.
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Comentario temático de la rima La premonición de la muerte, o solamente su recreación estética,
ocupa un lugar especial en la obra de Bécquer, con momentos muy brillantes, como en la
tercera de las cartas Desde mi celda o en la misma Introducción sinfónica.
Aquí, el tema se entrelaza con el motivo de la herida de arma blanca, que ya vimos en las
rimas 1 (XLVIII) y 16 (XLII), ahora en
un contexto de amor desengañado. Véase también la rima 45 (LXI).
Testimonios
de la rima
LG, p. 554. O1, II, p. 283.
E = La Ilustración de Madrid,
25 (15 de enero, 1871), p. 2. La publica Isidoro Fernández Flórez, junto a la 40 (XXX), bajo el título de «Rimas». Este número de la revista
tiene un marcado carácter necrológico, puesto que Bécquer, fallecido hacía menos de un
mes, era su director literario. Fernández Flórez presentaba así sus poemas: «Los que
han conocido a Gustavo Bécquer no podrán olvidar al amigo; pero los que han leído las
poesías no pueden olvidar al poeta. ¿No le conocíais? Ved entonces en estas breves
composiciones suyas que copio, no por ser las mejores sino por ser las que
completamente recuerda mi memoria el reflejo de su obra y de su genio».
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| NOTAS: 1. El baño en el río Jordán
corresponde al bautizo de Cristo por San Juan Bautista: Mt 3, 13-17; Mc 1, 9-11; Lc 3,
21-22; Jn 1, 31-34. Aquí se da una inversión: se trata de un bautismo, no en las aguas
de la vida, sino en las de la muerte.  |
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