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Cuando miro el azul
horizonte
perderse a lo lejos,
al través de una gasa de polvo
dorado e inquieto,
me parece posible arrancarme [*]
del mísero suelo
y flotar con la niebla dorada
en átomos leves
¡cual ella deshecho! |
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Cuando miro de noche en el fondo
oscuro del cielo
las estrellas temblar como ardientes
pupilas de fuego,
me parece posible a dó brillan [*]
subir en un vuelo
y anegarme en su luz, y con ellas
en lumbre encendido
fundirme en un beso. |
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En el mar de la duda en que bogo [*]
ni aun sé lo que creo;
sin embargo, estas ansias me dicen
que yo llevo algo
divino aquí dentro. [*] |
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LG, p. 552.
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Comentario temático de la rima El platonismo becqueriano tiene aquí su resolución más
cercana al mejor romanticismo: el sujeto siente el deseo y la certeza de poder fundirse
con la naturaleza más etérea y sutil, transformado en átomos frontera de lo
material y en luz símbolo de lo ideal. Uno y Todo, como en el poema de
Goethe. La alusión final a la duda y a lo divino que lleva dentro ha dado lugar a
interpretaciones opuestas. En el contexto romántico señalado, parece claro que la
divinidad no es algo externo al sujeto, sino que éste participa de lo divino y es, al
modo lamartiniano, un ángel caído que se acuerda de los cielos.
Testimonios de la rima
LG, p. 552. O1, II, p. 258. |