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Comentario temático de la rima
Se trata de una de las rimas más
conocidas del libro, como no hace falta subrayar, pero al mismo tiempo logra sintetizar y
hacer popular y accesible esa constante interrelación entre el ámbito erótico y el
metapoético que las Rimas van construyendo. La anécdota de la rima está
desarrollada por extenso en la primera de las Cartas literarias a una mujer:
«¿Qué es la poesía? me dijiste; y yo, que no soy muy fuerte en esto de las
definiciones, te respondí titubeando: la poesía es..., es...» Y lo afirmaba también en
la rima 39 (IV), cuando definía los ámbitos de lo poético:
«mientras exista una mujer hermosa, / ¡habrá poesía!» La clave está en el factor
sentimental, tan importante para Bécquer: «La poesía eres tú, te he dicho, porque la
poesía es el sentimiento y el sentimiento es la mujer». Esto escribe en las Cartas. Pageard [1972: 237] ha apuntado
aquí uno de los numerosos ecos de Lamartine. Concretamente, en la novela autobiográfica Raphäel,
el narrador describe así su relación con el personaje femenino, que se llama
precisamente Julia: «Su naturaleza era demasiado espontánea, demasiado profunda y
demasiado seria para prestarse a estas formalidades, a estos límites y a estas lentitudes
de la poesía escrita. Ella era la poesía sin lira; desnuda como el corazón, sencilla
como la primera palabra, soñadora como la noche, luminosa como el día, rápida como el
relámpago, inmensa como los espacios. Su alma era una gama infinita que ninguna prosodia
hubiera podido escribir. Su voz misma era un canto perpetuo que ninguna armonía de versos
podía igualar. Si yo hubiera vivido largo tiempo a su lado nunca hubiera leído ni
escrito versos. Ella era para mí el poema viviente de la naturaleza y de mí mismo».
Testimonios
de la rima
LG, p. 549. O1, II, p. 270. |