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Saeta que voladora
cruza arrojada al azar,
y que no se sabe dónde [*]
temblando se clavará. |
5
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Hoja que del árbol seca
arrebata el vendaval, [*]
sin que nadie acierte el surco [*]
donde al polvo volverá. [*] |
10
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Gigante ola que el viento [*]
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y se ignora [*]
qué playa buscando va. |
15
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Luz que en cercos temblorosos
brilla próxima a expirar
y que no se sabe de ellos
cuál el último será. [*] |
| 20 |
Eso soy yo, que al acaso
cruzo el mundo sin pensar
de dónde vengo ni a dónde
mis pasos me llevarán. [*] |
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LG, p. 545.
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Comentario temático de la rima El tema de este poema es el destino
incierto, que constituye una línea repetida a lo largo del libro. Comparte así motivos
con el 60 (XV), donde el yo es «en el vacío cometa errante» u
ola «en mar sin playas», y con las preguntas existenciales del 67
(LXVI), con su itinerario desde la cuna a la tumba ignorada, en «donde habite el
olvido». También debe relacionarse con aquellos que especulan sobre la propia muerte
como tema central, sea el 28 (XXXVII) o el 45
(LXI), entre otros. La organización sintáctica muestra el característico
retardamiento del referente: la enumeración de imágenes de la naturaleza, con el
término de comparación elidido, sólo encuentra respuesta al final, en «eso soy yo».
Es evidente el eco de Espronceda en los vv. 5-8, y todavía más en la versión de 1866.
Recuérdense aquellas «hojas del árbol caídas» de la Parte Segunda de El estudiante
de Salamanca.
Testimonios
de la rima
LG, p. 545. O1, II, p. 246. En LG, a la derecha y un
poco por debajo de las tres aspas características que separan poemas, aparece una N
mayúscula en la misma tinta de las correcciones. Rubén Benítez [ed., 1990] se
interroga: «¿Narciso Campillo?» Unifico la puntuación, que las correcciones dejan
vacilante, y cierro cada estrofa con un punto, tal como hace E.
E = El Museo Universal, 14 (8
de abril, 1866), p. 111. Aparece encabezado por las tres aspas. |