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Del
salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada, [*]
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa. |
5
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¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas! [*] |
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¡Ay!, pensé: ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz como Lázaro espera
que le diga: «Levántate y anda»! [1] |
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LG, p. 544.
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Comentario temático de la rima
La anécdota y el escenario han
hecho de esta rima una de las más populares, aun cuando pueda escaparse su último
sentido al lector. Toda la primera estrofa nos conduce de la mano, por un espacio
familiar, hasta el objeto central, pero retrasando su aparición hasta el final del cuarto
verso: el salón primero, el ángulo oscuro después, el excurso sobre la misteriosa
dueña que acaso la olvidó hasta que, silenciosa, la cubrió el polvo... y ya por fin,
«veíase el arpa». El motivo del arpa silenciosa y abandonada, con su sabor melancólico
y hasta romanticón, pudiera bastar. Pero en Bécquer ese motivo es la cristalización
plástica de una meditación metapoética, como tantas otras en las Rimas.
Recuérdese la «Introducción sinfónica»: «No quiero que al romperse este arpa vieja y
cascada ya, se pierdan a la vez que el instrumento las ignoradas notas que contenía». El
poeta lo es porque siente, pero sobre todo porque consigue expresar lo que siente, incluso
las sensaciones dormidas en el fondo de la memoria o «del alma». La sequedad creativa,
entonces, es como la muerte del poeta. Las claves simbólicas de los diferentes objetos
arpa, pájaro, Lázaro giran en torno a esas ideas, en una gradación que va
desde el arpa hasta Lázaro y desde el sueño hasta la resurrección, sueño del tiempo y
muerte y resurrección poéticas.
El poema fue incluido por Menéndez
y Pelayo en su muy difundida antología Las cien mejores poesías líricas de la lengua
castellana. Para el cuadro de relaciones intertextuales, véase Pageard [1972: 203-209].
Testimonios
de la rima
LG, p. 544. O1, II, p. 257.
E = La Correspondencia Literaria,
4 (27 de enero, 1872), p. 3, con el título «El arpa». La publicación la dirigía
Eduardo de Lustonó. Da la noticia Díez Taboada [1985]. No arroja
variantes respecto de O1, que Lustonó debe de copiar. |