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Rimas, de Bécquer

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[11, I]

Abreviaturas utilizadas



Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.


5


Yo quisiera escribirle, del hombre
domando el rebelde mezquino idïoma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.



10


Pero en vano es luchar, que no hay cifra
capaz de encerrarle, [*] y apenas ¡oh hermosa! si teniendo en mis manos las tuyas
pudiera al oído cantártelo a solas. [*]

LG, p. 543

LG, p. 543.

 




Comentario temático de la rima

El carácter metapoético de esta rima justifica que sus primeros editores la eligiesen para encabezar el conjunto y le diesen un valor prologal. Recuérdese, no obstante, que ya aparecía marcada de un modo singular en el índice de LG, indicio de una posible voluntad del autor en esa dirección.

El himno «gigante y extraño» tiene mucha similitud con el que oye el músico de El Miserere y que lo conducirá a la locura, incapaz él de transcribir su grandeza: «Escribió uno, dos, cien, doscientos borradores: todo inútil. Su música no se parecía a aquella música ya anotada, y el sueño huyó de sus párpados y perdió el apetito, y la fiebre se apoderó de su cabeza, y se volvió loco, y se murió en fin, sin poder terminar el Miserere, que, como una cosa extraña, guardaron los frailes a su muerte y aún se conserva hoy en el archivo de la abadía» [Miserere, 184].

El himno gigante le resulta también a Bécquer imposible de escribir, y el reconocimiento de ese fracaso permite ir hacia un adelgazamiento de la forma que, paradójicamente, resulta ser el único modo de encerrarlo: al oído y a solas. En el poema se expresan así ideas que están desarrolladas en la reseña de La soledad, como puede ser la de que el significado más amplio exige el menor significante. Ahí asoma el valor moderno de la sugerencia, como señaló Dámaso Alonso [1944]. Todavía más. Apuntando a los valores que pondrá en alza el simbolismo finisecular, Bécquer —en paralelo con su contemporáneo Baudelaire— es capaz de expresar la trascendencia de la visión analógica y del correspondiente recurso a la sinestesia: esas «palabras que fuesen a un tiempo / suspiros y risas, colores y notas». Sin embargo, no debe olvidarse que esa «noche del alma» del segundo verso remite a San Juan de la Cruz, insuperable modelo de expresión simbólica para lo inefable. Finalmente, aquí como en la mayor parte de las Rimas, las ideas o las sensaciones que Bécquer quiere resaltar se encauzan y cargan de afectividad mediante la anécdota amorosa, ese y yo tan familiares para sus lectores.

Testimonios de la rima

LG, p. 543. O1, II, p. 245.

 
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