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Enviando
a Vuestra Excelencia los días pasados mis comedias, antes impresas que representadas [1], si bien me acuerdo dije que don Quijote
quedaba calzadas las espuelas para ir a besar las manos a Vuestra Excelencia; y ahora digo
que se las ha calzado y se ha puesto en camino, y si él allá llega, me parece que habré
hecho algún servicio a Vuestra Excelencia, porque es mucha la priesa que de infinitas
partes me dan a que le envíe para quitar el hámago [2] y la náusea que ha causado otro don
Quijote que con nombre de Segunda parte se ha disfrazado y corrido por el orbe [3]. Y el que más ha mostrado desearle ha
sido el grande emperador de la China [4],
pues en lengua chinesca habrá un mes que me escribió una carta con un propio [5], pidiéndome o por mejor decir
suplicándome se le enviase, porque quería fundar un colegio donde se leyese la lengua
castellana [6] y quería que el libro que
se leyese fuese el de la historia de don Quijote. Juntamente con esto me decía que fuese
yo a ser el rector del tal colegio. Preguntéle al portador [*] si Su Majestad le había
dado para mí alguna ayuda de costa [7].
Respondióme que ni por pensamiento.
Pues, hermano le respondí yo,
vos os podéis volver a vuestra China a las diez o a las veinte o a las que venís
despachado [8], porque yo no estoy con
salud para ponerme en tan largo viaje; además que, sobre estar enfermo, estoy muy sin
dineros, y, emperador por emperador y monarca por monarca, en Nápoles tengo al grande
conde de Lemos, que, sin tantos titulillos de colegios ni rectorías, me sustenta, me
ampara y hace más merced que la que yo acierto a desear.
Con esto le despedí y con esto me despido,
ofreciendo a Vuestra Excelencia Los trabajos de Persiles [*] y Sigismunda, libro
a quien daré fin dentro de cuatro meses, Deo volente [9], el cual ha de ser o el más malo o el
mejor que en nuestra lengua se haya compuesto, quiero decir de los de entretenimiento; y
digo que me arrepiento de haber dicho el más malo, porque según la opinión de mis
amigos ha de llegar al estremo de bondad posible. Venga Vuestra Excelencia con la salud
que es deseado, que ya estará Persiles para besarle las manos, y yo los pies, como
criado que soy de Vuestra Excelencia. De Madrid, último de otubre de mil seiscientos [*] y quince.
Criado de Vuestra Excelencia,
Miguel de Cervantes Saavedra
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