| Notas (capítulo XXXV): | ||
[1] Porque imitaban los triunfos romanos; se usaban para las procesiones, representaciones y otras fiestas; generalmente, eran muy espaciosos y solían incorporar asientos para los músicos y representantes. [°] [2] cubiertas de un paramento de lienzo blanco, significando un suceso feliz, frente a los bueyes con paramentos negros que tiraban de los tres carros anteriores. [3] penitente con hábito y caperuza blanca que, en cumplimiento de alguna promesa, acompañaba una procesión con un cirio o hacha encendido en la mano; acompañaban muchas veces a los disciplinantes de sangre o penca (véase I, 52, 582, n. 1). [°] [4] aplicaciones en forma de hojas doradas, lentejuelas. [°] [5] los hilos que sirven de urdimbre (I, 47, 550). [6] vestidura larga y lujosa; en tiempo de C. comienza a significar vistoso. [°] [7] Estos instrumentos musicales son propios de fiestas; se oponen así a los militares y de guerra mencionados en el capítulo anterior. [°] [8] la magia, referida a Zoroastres o Zoroastro (I, 47, 541, n. 14). Para Merlín, véase II, 23, 820, n. 22. [9] enemigo de los tiempos que pretenden ocultar las hazañas de los valientes caballeros andantes. [10] Plutón, dios de los infiernos. El endecasílabo es repetido en II, 69, 1187. [°] [11] figuras y signos mágicos (II, 62, 1135, n. 12); era acentuación normal. [°] [12] esqueleto (véase II, 9, 715, n. 33). [°] [13] tan grande. Posible eco del soneto XIII, v. 9, de Garcilaso: «¡Oh miserable estado, oh mal tamaño!». [14] las túnicas de acero y diamante: metáfora del arnés; farol: faro. [°] [15] colchón, en combinación ingeniosa de sinécdoque e hipálage. Véase I, 2, 47, n. 22. [16] su estado primitivo. [°] [17] se resuelven: están conformes. Con todos cuantos en su desgracia han sido los autores se crea una ambigüedad cómica, que puede ser un caso del «engañar con la verdad»: su se puede referir a Dulcinea o a Sancho. En el primer caso, los autores serían los encantadores; en el segundo, los Duques. El poema está escrito en endecasílabos sueltos, que se cierran con un pareado con función delimitativa y desdramatizadora. [°] [18] mis posas es abreviación eufemística de posaderas, pero también vale por mis chácharas, mis conversaciones desenfadadas. Evidentemente, Sancho no quiere entender posaderas y desvía el sentido hacia lo que se le ha reprochado. Sancho utilizará en otras dos ocasiones este hallazgo eufemístico (II, 35, 924, y 41, 958). [°] [19] pegados hay que entenderlo dilógicamente: dados, ejecutados y adheridos. [20] plazo que marca el procedimiento para el cumplimiento de una sentencia o presentación de prueba o testigos; es expresión forense. [°] [21] redimir su vejación: sustituir por otra la pena que corresponde por sentencia judicial o decreto. [°] [22] ni pesada ni por pesar es juego de palabras muy del gusto de C., realzado por la aliteración. [°] [23] ¡De ninguna manera!, ¡Por nada del mundo!; metátesis popular de abrenuntio renuncio, fórmula con que el padrino renuncia a Satanás tras el exorcismo del bautismo. [°] [24] no muy propia de una dama. [°] [25] duras como guijarros y pedernales. [26] matón cobarde (véase I, 34, 407, n. 52). [27] truculento: cruel, atroz. [°] [28] O de la piedra: niños expósitos o huérfanos, acogidos en algún establecimiento religioso (II, 40, 954; 51, 1051). [°] [30] machuelo: mulo joven o de poca presencia, pero también diminutivo despectivo de macho hombre. Alguna edición lo corrije por mochuelo. [*][°] [31] hilo a hilo: formando una corriente continua, sin que formen gotas las lágrimas; madeja a madeja es hipérbole que hizo fortuna. [°] [32] socarrón: bellaco, maligno. [°] [33] Posible reminiscencia del «tigribus agni» de la Epistola ad Pisones, 13, de Horacio. [°] [34] espolea, quita la pereza. [°] [35] pivote donde se sujeta la cuerda de la ballesta al montarla. [°] [36] más o menos. [37] retahíla, letanía de insultos. [°] [38] especie de calcetines de lienzo con que se protegía el pie del roce del calzado; tocadores: paños de tocar. [°] [39] Es sentencia de tradición latina. [°] [40] mimarme, acariciarme; en sentido recto, pasar la mano por el cerro (lomo de un animal) para amansarlo. [°] [41] me doblará la apuesta; término del juego. [°] [42] Frase de difícil interpretación, posiblemente con el sentido de añadir todavía alguna circunstancia o agravante a lo dicho o hecho. [°] [43] jefe de un pueblo o provincia indoamericana, señor de vasallos. La comicidad reside en que Sancho sí quiere volverse cacique gobernador, con sentido peyorativo. [°] [44] breva: higo temprano, de la primera flor; la comparación con la breva para expresar la blandura es común. [°] [45] Metonimia por la vara, enseña de los cargos públicos que implicaban ejercicio de autoridad, como reflejo simbólico del cetro real. [°] [46] prístino: primitivo. [47] lugar al que iban los justos de la antigüedad clásica; véase I, 50, 569, n. 8. [48] azote, vapuleo. La acentuación es con probabilidad esdrújula, a la latina. [49] Modificación eufemística, por razón de decoro literario, de la frase «Váyase el diablo para puto» (haya paz). [°] [50] La Duquesa, dialécticamente, replica a Sancho con un refrán. [°] [51] ni a cosa que se le parezca. Recuérdese que el diablo correo había avisado de la llegada de Montesinos, no de la de Merlín. [°] [52] le quedan por cumplir los últimos detalles. [°] [53] complexión sanguínea: temperamento sanguíneo; según la medicina contemporánea, es el marcado y caracterizado por el elemento fuego, la cualidad elemental cálido, el humor sangre y el órgano corazón; por lo tanto, Merlín no habla figuradamente. [°] [54] estoy de acuerdo. [55] azotes de mosqueo: golpes flojos, como para espantar moscas. [°] [56] Además; es término forense que se usaba para separar los puntos de un contrato. [57] de improviso: de golpe, repentinamente (I, 12, 130). [58] en buena hora, fiándolo todo a la bendición de Dios (véase I, 8, 97, n. 22). [59] destacaban y se levantaban. [°] [60] Parodia final del amanecer mitológico, acorde con el tono de todo el capítulo. [°] [61] continuar en sus burlas, en su farsa; se opone al veras de la frase siguiente. Un sector de la crítica ha subrayado con razón que a pesar de la burla, a veces cruel, de DQ y Sancho, los Duques y el resto de personajes están rindiendo un homenaje a los populares personajes, pues todos se confiesan lectores entusiastas de la Primera parte y partícipes vivos de la aún no escrita Segunda parte.
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