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Donde se cuenta y da noticia
de quién era el Caballerode los Espejos y su escudero
En estremo contento, ufano y
vanaglorioso iba don Quijote por haber alcanzado vitoria de tan valiente caballero como
él se imaginaba que era el de los Espejos, de cuya caballeresca palabra esperaba saber si
el encantamento de su señora pasaba adelante, pues era forzoso que el tal vencido
caballero volviese, so pena de no serlo, a darle razón de lo que con ella le hubiese
sucedido. Pero uno pensaba don Quijote y otro el de los Espejos [1], puesto que [2] por entonces no era otro su pensamiento
sino buscar donde bizmarse, como se ha dicho. Dice, pues, la historia que cuando el
bachiller Sansón Carrasco aconsejó a don Quijote que volviese a proseguir sus dejadas
caballerías, fue por haber entrado primero en bureo con el cura y el barbero [3] sobre qué medio se podría tomar para
reducir a don Quijote a que se estuviese en su casa quieto y sosegado [4], sin que le alborotasen sus mal buscadas
aventuras; de cuyo consejo salió, por voto común de todos y parecer particular de
Carrasco, que dejasen salir a don Quijote, pues el detenerle parecía imposible, y que
Sansón le saliese al camino como caballero andante y trabase batalla con él, pues no
faltaría sobre qué, y le venciese, teniéndolo por cosa fácil, y que fuese pacto y
concierto que el vencido quedase a merced del vencedor, y así vencido don Quijote, le
había de mandar el bachiller caballero se volviese a su pueblo y casa y no saliese della
en dos años o hasta tanto que por él le fuese mandado otra cosa, lo cual era claro que
don Quijote vencido cumpliría indubitablemente, por no contravenir y faltar a las leyes
de la caballería, y podría ser que en el tiempo de su reclusión se le olvidasen sus
vanidades o se diese lugar de buscar a su locura algún conveniente remedio. |
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Aceptólo Carrasco, y ofreciósele por escudero Tomé Cecial, compadre y vecino de Sancho
Panza, hombre alegre y de lucios cascos [5].
Armóse Sansón como queda referido y Tomé Cecial acomodó sobre sus naturales narices
las falsas y de máscara ya dichas, porque no fuese conocido de su compadre cuando se
viesen, y, así, siguieron el mismo viaje que llevaba don Quijote y llegaron casi a
hallarse en la aventura del carro de la Muerte, y, finalmente, dieron con ellos en el
bosque, donde les sucedió todo lo que el prudente [*] ha leído [6]; y si no fuera por los pensamientos
extraordinarios de don Quijote, que se dio a entender que el bachiller no era el
bachiller, el señor bachiller quedara [*] imposibilitado para siempre
de graduarse [*] de
licenciado, por no haber hallado nidos donde pensó hallar pájaros [7]. Tomé Cecial, que vio cuán mal había
logrado sus deseos y el mal paradero que había tenido su camino, dijo al bachiller:
Por cierto, señor Sansón
Carrasco, que tenemos nuestro merecido: con facilidad se piensa y se acomete una empresa,
pero con dificultad las más veces se sale della. Don Quijote loco, nosotros cuerdos, él
se va sano y riendo; vuesa merced queda molido y triste. Sepamos, pues, ahora cuál es
más loco, el que lo es por no poder menos [8]
o el que lo es por su voluntad.
A lo que respondió Sansón:
La diferencia que hay entre
esos dos locos es que el que lo es por fuerza lo será siempre, y el que lo es de grado lo
dejará de ser cuando quisiere.
Pues así es dijo Tomé
Cecial, yo fui por mi voluntad loco cuando quise hacerme escudero de vuestra merced,
y por la misma quiero dejar de serlo y volverme a mi casa.
Eso os cumple [9] respondió Sansón, porque
pensar que yo he de volver a la mía hasta [*] haber molido a palos a don
Quijote es pensar en lo escusado; y no me llevará ahora a buscarle el deseo de que cobre
su juicio, sino el de la venganza, que el dolor grande de mis costillas no me deja hacer
más piadosos discursos.
En esto fueron razonando los dos,
hasta que llegaron a un pueblo donde fue ventura hallar un algebrista [10], con quien se curó el Sansón
desgraciado. Tomé Cecial se volvió y le dejó, y él quedó imaginando su venganza, y la
historia [*] vuelve a
hablar dél a su tiempo [11], por no
dejar de regocijarse ahora con don Quijote.
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